Irán jugará el Mundial 2026 si los anfitriones cumplen sus condiciones
La Federación Iraní de Fútbol confirmó que su selección participará en el Mundial 2026, pero dejó claro que su presencia depende del cumplimiento de una serie de condiciones por parte de Estados Unidos, México y Canadá. El anuncio llega en un contexto de fuerte tensión geopolítica en Oriente Medio y bajo el peso del veto migratorio y las hostilidades políticas del gobierno de Donald Trump hacia Irán.
Según el presidente de la federación, Mehdi Taj, Irán planteó diez exigencias que abarcan desde aspectos migratorios hasta garantías de seguridad y respeto institucional. Entre las condiciones figuran la concesión de visados a todo el personal del equipo, el respeto a la bandera, el himno y las instituciones del país, así como un alto nivel de seguridad en aeropuertos, hoteles y rutas hacia los estadios donde jugará la selección.
Las autoridades deportivas iraníes insisten en que no aceptarán “insultos” ni gestos de hostilidad hacia sus instituciones, en particular hacia cuerpos como la Guardia Revolucionaria, catalogada como organización terrorista por Washington. También exigen que las políticas migratorias de los países anfitriones no impidan la entrada de jugadores, cuerpo técnico y personal de apoyo, en línea con las obligaciones que la FIFA impone a las sedes mundialistas.
FIFA y los anfitriones bajo presión
La FIFA ha reiterado que Irán figura en el calendario del torneo y que, en principio, no habrá cambios ni en la sede ni en el cronograma de sus partidos, que incluyen juegos en territorio estadounidense. Sin embargo, la organización y los países anfitriones enfrentan la presión de atender las demandas iraníes mientras gestionan un clima político marcado por vetos de visado, amenazas de boicot y llamados a que Estados Unidos no sea sede de la Copa del Mundo.
A poco más de un mes del inicio del Mundial, la confirmación condicionada de Irán mantiene cierta incertidumbre sobre la logística del grupo en el que compartirá zona con Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda. Analistas advierten que, si los anfitriones no satisfacen las demandas de Teherán, el equipo podría retirarse a última hora, convirtiendo este pulso en un nuevo capítulo de la tensión entre el gobierno iraní, la administración Trump y la propia FIFA.