Viaje de Delcy Rodríguez a la CIJ por el Esequibo
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció que emprenderá su primer viaje fuera del Caribe desde que asumió el poder, para representar al país ante la Corte Internacional de Justicia. En una alocución transmitida por la televisora estatal, adelantó que partirá en las próximas horas “a defender” los derechos de Venezuela, en medio de la escalada de tensiones diplomáticas con Guyana.
El viaje de Rodríguez coincide con las audiencias públicas convocadas por la CIJ en La Haya, donde Venezuela y Guyana exponen sus argumentos orales sobre la controversia territorial por la región del Esequibo. Se trata de uno de los litigios fronterizos más prolongados de América Latina, centrado en un territorio de unos 160.000 kilómetros cuadrados, rico en recursos naturales y administrado por Guyana desde hace más de un siglo.
El gobierno interino ha confirmado su asistencia a las audiencias, pero mantiene que no reconoce la jurisdicción de la CIJ ni se considera obligado por su decisión final. Caracas insiste en que el Acuerdo de Ginebra de 1966 es el único instrumento jurídico válido para resolver la controversia, mientras denuncia que el laudo arbitral de 1899 que fijó la frontera fue nulo por irregularidades.
El peso político del viaje
La presencia de Rodríguez en La Haya busca proyectar la imagen de una Venezuela que, pese a sus reservas sobre la CIJ, está dispuesta a dar la batalla en el terreno jurídico y diplomático. Para la mandataria chavista, este viaje representa además una oportunidad de consolidar su perfil internacional como garante de la defensa del Esequibo en un momento de transición y alta sensibilidad nacional.
La CIJ ya se ha declarado competente para pronunciarse sobre la validez del laudo de 1899 y ha dictado medidas cautelares instando a Venezuela a no agravar la disputa ni alterar el statu quo en el territorio. Aunque el fallo definitivo podría tardar años, analistas advierten que un revés en La Haya pondría a prueba la promesa de Caracas de no acatar decisiones que considere contrarias a sus derechos históricos sobre el Esequibo.