La Patria herida

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La Patria está mortalmente herida. Tras una cadena de triunfos asombrosos, la situación se estanca. La toma de la capital en acción relampagueante no asegura el dominio sobre el país. Una revolución que pierde impulso se debilita y sus enemigos la acosan. Los triunfos que culminan en la batalla de Araure han descuidado la cuestión social. Los pobres siguen siendo pobres; los pardos, segregados y menospreciados; los esclavos, meras propiedades.

El Imperio recupera fuerzas: el 19 de octubre de 1813 Napoleón es derrotado en Leipzig, Fernando VII recupera la corona de España y prepara una expedición contra los independentistas. Boves y otros caudillos sublevan pardos y esclavos; su intendencia es el saqueo: su estrategia el terror. Coro sigue siendo monárquica; la fortaleza de Puerto Cabello continúa en poder de los españoles. Con ella subsiste el temor de la invasión naval.

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Para Bolívar la idea de rendición no existe. El 7 de diciembre de 1813, en proclama “a los americanos” informa sobre el triunfo en Araure, y dirigiéndose a los alzados, afirma que “os empeño mi palabra de honor de olvidar todos vuestros pasados delitos, si en el término de un mes os restituís a vuestros hogares…” (Blanco Fombona, p 164-166). De Puerto Cabello salen 1.200 realistas al mando de Salomón para reforzar Coro. El día siguiente el Libertador encomienda a Mariño el bloqueo naval del puerto, a D’Elhuyar con sus neogranadinos el sitio terrestre del mismo.

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El frenesí de las campañas no desvía al jefe patriota de sus objetivos institucionales. El 19 de diciembre escribe al gobierno de la Nueva Granada que “(…) Preparo ya desde el campo en que me hallo, la convocación para una asamblea de representantes, nombrada por los pueblos para que vuelva pues, mi Patria a llenar los destinos a que la elevaron los fundadores de su libertad”. El 21 sanciona ley marcial convocando a los ciudadanos menores de cuarenta años a integrarse en cuerpos cívicos para reducir a los sediciosos realistas, estimando que “sus fatigas no deberán pasar de un mes, puesto que dentro de quince días han de estar destruidos los bandidos” (Sociedad Bolivariana de Venezuela, Vol V; p 358-360).

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El 2 de enero de 1814 el Libertador manifiesta ante la asamblea de ciudadanos reunidos en Caracas en el templo de San Francisco: “Ciudadanos: yo no soy el soberano. Vuestros representantes deben hacer vuestras leyes; la hacienda nacional no es de quien os gobierna. Todos los depositarios de vuestros intereses deben demostraros el uso que han hecho de ellos” (Sociedad, Vol VI; p 4-6). La asamblea ratifica los supremos poderes conferidos; el Libertador los acepta con renuencia: “No usurparé una autoridad que no me toca; yo os declaro, pueblos que ninguno puede poseer vuestra soberanía, sino violenta e ilegítimamente! Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos” (Sociedad, Vol VI; p 9-10). Perder la soberanía es perderlo todo; el respeto hacia ella es proporcional a la energía con la cual se la defiende ante el usurpador extranjero.

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La soberanía no es gracia divina: se la conquista con batalla y se la sostiene con sacrificio. El 3 de febrero el impetuoso Boves vence en la batalla de La Puerta al ejército del patriota Campo Elías. El 5 de ese mes Bolívar ordena al general José Félix Ribas reunir los contingentes de La Guaira y Caracas, entre los cuales figuran adolescentes y estudiantes, para contener a Boves. Lo logran el 12 en la reñida batalla de La Victoria.

El día siguiente, en proclama a los caraqueños, expresa el Padre de la Patria: “¡Caraqueños! El sanguinario Boves intentó llevar hasta vuestras puertas el crimen y las ruinas; a esta inmortal ciudad, la primera que dio el ejemplo de la libertad en el hemisferio de Colombia. ¡Insensato! Los tiranos no pueden acercarse a sus muros invencibles, sin expiar con su impura sangre la audacia de sus delirios”. (Sociedad, Vol VI; p 136) Días antes el Libertador había expedido la orden atroz de pasar por las armas a todos los prisioneros realistas en la fortaleza de La Guaira.
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El 28 de febrero de 1814, las fuerzas combatientes se enfrentan en San Mateo, donde se había firmado la capitulación o más bien la muerte de la Primera República. A las cuatro en punto de la tarde irrumpe el torrente de lanzas de la caballería de Boves y toma los sitios elevados; Bolívar lo contiene con artillería y fusilería; tras diez horas y media pierde 213 infantes pero derriba cerca de diez mil asaltantes. El Taita José Tomás Boves se retira herido en una pierna, y encarga del ataque a Tomás José Morales.

Es apenas el comienzo. Ya el 2 de marzo Bolívar provoca a los mayoritarios realistas para atraerlos al campo abierto donde su modesta artillería decide; siguen incesantes escaramuzas. El 5 de marzo expulsa al enemigo del camino de Turmero; prosiguen inútilmente los asaltos para atraerlo al alcance de las bocas de fuego; el 10 de marzo envía 400 efectivos para socorrer Caracas, amenazada por el realista Rosete.

El 11 repele una ofensiva general; los combates se prolongan: el 16 del mismo mes sorprende y destruye un contingente de 600 jinetes realistas; el 23 regresa Boves y desata cargas de caballería eficazmente repelidas. El 24 arenga el Libertador a sus huestes: “Tenéis soldados impertérritos que saben vencer por la libertad o morir en el campo, antes que entregaros al furor de los monstruos que vienen a destruiros, porque sois americanos, porque sois libres, porque sois hombres y no esclavos”. (Sociedad, Vol VI; p 197-198).JOSÉ TOMÁS BOVES, EL ESPAÑOL QUE LIDERÓ LA REVOLUCIÓN POPULAR Y LA ...

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Se traba interminable confrontación. El 25 de marzo embiste Boves por varios frentes, y asalta por sorpresa el Ingenio de San Mateo, polvorín y arsenal de los patriotas. El neogranadino Ricaurte lo hace volar, al costo de su vida (Larrazábal, Vol I; p 269-270). Al atardecer el Libertador reconquista las ruinas del devastado arsenal, infligiéndole al enemigo 800 bajas. En el parte de la victoria consigna: “Jamás ha habido acción más reñida en Venezuela, ni más fuerte para las armas de la República (…); y por consecuencia no la ha habido más gloriosa” (Lecuna, Vol I; p 321 y Sociedad, Vol VI; p 199-201).

* Narrador venezolano, ensayista, dramaturgo, dibujante, explorador submarino, autor de más de 60 títulos. En 2002 recibió el Premio Nacional de Literatura, y en 2010 el Premio Alba Cultural en la mención Letras

Pero no es todavía la victoria. Apenas arranca la forja de una Patria que solo merecen quienes la defienden.