Represión en Baréin: decenas de chiíes arrestados por simpatizar con Irán
Las autoridades de Baréin lanzaron una nueva ola de arrestos contra al menos una treintena de clérigos y ciudadanos chiíes, acusados de simpatizar con Irán en el contexto de la guerra en Oriente Medio. Según ONG y activistas, esta campaña se suma a otras detenciones previas de personas señaladas por mostrar apoyo a los ataques de represalia iraníes o por difundir en redes sociales contenidos críticos con la agresión de Estados Unidos e Israel.
El Ministerio del Interior bareiní sostiene que varios de los detenidos están implicados en presunto espionaje a favor de Irán y en la difusión de vídeos o mensajes que “glorifican” los ataques iraníes contra el reino y otros países del Golfo. Las autoridades hablan de “delitos graves” que amenazan la seguridad nacional, desde compartir imágenes de los bombardeos hasta incitar supuestos ciberataques, mientras refuerzan la narrativa de una amenaza directa de la Guardia Revolucionaria iraní.
En paralelo a las detenciones, Baréin ha revocado la ciudadanía a 69 personas y a sus familias por expresar apoyo a las operaciones de represalia de Irán contra objetivos estadounidenses e israelíes en Asia Occidental. El movimiento opositor Al-Wefaq y organizaciones de derechos humanos denuncian que estas medidas equivalen a un castigo colectivo que alcanza a niños y mujeres, y describen la desnaturalización masiva como una “ejecución moral y civil”.
Condena de Irán y preocupación internacional
Teherán ha condenado la revocación de ciudadanías y las detenciones, calificándolas de flagrantes violaciones de derechos humanos y ejemplo del enfoque discriminatorio del régimen de Manama hacia su propia población. Organismos y ONG internacionales advierten de una escalada represiva en el reino del Golfo, donde se multiplican las causas por “simpatizar” con Irán, participar en protestas pacíficas o cuestionar la guerra, en un entorno ya marcado por años de restricciones a la libertad de expresión y asociación.
Analistas señalan que la monarquía bareiní intenta enviar un mensaje de alineamiento férreo con Estados Unidos e Israel frente a Irán, al tiempo que busca contener cualquier disidencia de la mayoría chií en su territorio. Esta estrategia de seguridad dura, basada en arrestos, retirada de nacionalidad y acusaciones de espionaje, profundiza la brecha entre el régimen y amplios sectores de la sociedad que desde 2011 reclaman reformas democráticas y el fin de la discriminación sectaria.