Ejército de Guyana repitió maniobras con EEUU en frontera en plena tensión por el Esequibo

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El ejército de Guyana ha intensificado sus maniobras militares en los últimos meses, en especial en zonas cercanas al territorio en disputa del Esequibo. Estas acciones se desarrollan en paralelo a la creciente presión diplomática y mediática sobre Venezuela por la controversia territorial.

Las Fuerzas de Defensa de Guyana (GDF) han realizado entrenamientos conjuntos con la Guardia Nacional de Florida y la Fuerza Aérea del Sur, componente del Comando Sur de Estados Unidos, en ejercicios orientados a mejorar su capacidad operativa. Estos despliegues buscan consolidar una alianza militar más estrecha con Washington en un contexto de alta sensibilidad geopolítica en el Caribe.

Cooperación con Estados Unidos y señales políticas

Los ejercicios navales tipo PASSEX entre la Guardia Costera guyanesa y la Armada estadounidense se han llevado a cabo dentro de aguas territoriales de Guyana, reforzando la interoperabilidad entre ambas fuerzas. A su vez, operaciones de vuelo del Comando Sur sobre Guyana se han anunciado como “rutina”, pero coinciden con hitos claves de la disputa por la Guayana Esequiba.

Esta cooperación también tiene una dimensión política: desde Washington se ha reiterado el apoyo a la soberanía de Guyana sobre la zona en litigio, en comunicaciones directas entre altos funcionarios estadounidenses y el presidente Irfaan Ali. Para Caracas, estos gestos son interpretados como una presión adicional y un intento de alterar el equilibrio regional en favor de Georgetown.

Respuesta y advertencias de Venezuela

El gobierno venezolano ha denunciado que la presencia militar de Estados Unidos en Guyana tiene un carácter desestabilizador para la región y viola el espíritu del Acuerdo de Ginebra sobre el Esequibo. Caracas ha condenado la instalación de nuevas bases estadounidenses y el uso militar de infraestructuras en la Guayana Esequiba, calificándolas como provocaciones.

Además, Venezuela ha rechazado acusaciones de Guyana sobre supuestos ataques a tropas en el río Cuyuní, señalando que se trata de montajes y que los hechos estarían vinculados a actores de la minería ilegal amparados por fuerzas guyanesas. En este clima, las maniobras del ejército de Guyana son percibidas por la FANB como parte de una “nueva trama” que podría derivar en escenarios de falsa bandera para justificar una escalada.

Coincidencias temporales y narrativa de conflicto

Diversos incidentes militares reportados por Guyana en la franja fronteriza han coincidido con momentos clave de la disputa jurídico-diplomática, como rondas de audiencias en la Corte Internacional de Justicia sobre el Esequibo. Al menos dos episodios de ataques contra soldados guyaneses en el Cuyuní han sido denunciados por Georgetown, mientras Caracas ha puesto en duda la autoría y motivaciones de esos hechos.

En paralelo, medios y analistas críticos de la postura guyanesa han señalado que estos incidentes se insertan en una narrativa que busca reforzar la imagen de Guyana como víctima y asegurar respaldo internacional, particularmente de Estados Unidos y aliados. La reiteración de ejercicios militares del ejército de Guyana con socios estadounidenses alimenta la percepción de que la dimensión militar del conflicto se consolida como herramienta de presión política.

Escalada controlada y riesgos regionales

Aunque no se ha registrado una confrontación abierta entre las fuerzas de Venezuela y Guyana, el incremento de mensajes militares, maniobras y acusaciones cruzadas configura un escenario de escalada controlada. La combinación de presencia de ExxonMobil en aguas en disputa, ejercicios del ejército de Guyana con Estados Unidos y despliegues de la FANB en zonas sensibles eleva el riesgo de incidentes no deseados.

Organismos internacionales y actores regionales han insistido en la necesidad de encauzar la controversia por vías diplomáticas y apegadas al derecho internacional, con especial atención a las decisiones de la Corte Internacional de Justicia. Sin embargo, mientras Guyana profundiza sus maniobras militares y Venezuela responde con advertencias y despliegues, la frontera del Esequibo se mantiene como uno de los puntos más frágiles de la seguridad suramericana.