España rechaza solución militar en Ormuz y defiende el orden internacional
España ha rechazado cualquier acción que agrave las tensiones con Irán y ha descartado una solución militar para garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz, en plena crisis energética y de seguridad en la zona. Fuentes del Ejecutivo recalcan que Madrid defiende la libre navegación, pero se niega a participar en operaciones militares vinculadas a la guerra contra Irán, incluso en misiones “defensivas” promovidas por aliados europeos.
En una entrevista con el diario Financial Times, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, subrayó que España aspira a ser una “voz líder” en defensa del orden internacional basado en normas y del respeto al derecho internacional. El jefe de la diplomacia española advirtió de que las reglas que sostienen la paz, la cooperación y la seguridad están en riesgo y que el país no se resignará a un orden marcado por la “injusticia, la arbitrariedad y la violencia”.
Albares ha sido especialmente crítico con las estrategias del presidente estadounidense Donald Trump, a quien acusa de recurrir a acciones militares y presiones unilaterales contrarias al derecho internacional. El ministro ha citado tanto la guerra contra Irán como la injerencia en Venezuela y las amenazas sobre Groenlandia como ejemplos de una política que pretende imponer “la ley de la selva” en las relaciones internacionales.
Frente a esa dinámica, el Gobierno español ha rechazado facilitar bases militares o su espacio aéreo para operaciones contra Irán y ha insistido en que el conflicto solo puede resolverse mediante la diplomacia y la negociación. Madrid defiende que cualquier iniciativa para garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz debe estar amparada por la ONU y orientada al alto el fuego y a la desescalada, no a nuevos despliegues armados.
Irán ha elogiado públicamente la postura española, destacando su condena a la agresión militar de Estados Unidos e Israel y su defensa del derecho internacional y de los valores humanos. En un contexto de bloqueo parcial del estrecho de Ormuz y fuerte tensión económica global, España intenta consolidar su imagen como actor diplomático responsable que apuesta por una paz “justa” frente a las recetas militaristas.