Venezuela y Chevron sellan un acuerdo clave para elevar la producción petrolera

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Victoria Korn

El Gobierno de Venezuela y la petrolera estadounidense Chevron firmaron este lunes en el palacio de Miraflores, en Caracas, un nuevo acuerdo que expande de forma significativa las operaciones de la compañía en la principal zona petrolera del país. El acto estuvo encabezado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y por el representante de Chevron en Venezuela, Javier La Rosa, en presencia de altos funcionarios del área energética.

Según explicaron las partes, el convenio eleva al 49% la participación de Chevron en la empresa mixta Petroindependencia, que opera en la Faja Petrolífera del Orinoco, y otorga a la firma estadounidense derechos para realizar actividades primarias en el bloque Ayacucho 8, integrado a la empresa conjunta Petropiar. A cambio, Chevron acuerda devolver al Estado venezolano su participación en un campo de gas costa afuera y en un yacimiento menor de crudo en el occidente del país, con el fin de concentrar inversiones en áreas de mayor potencial.

Las autoridades venezolanas subrayaron que el objetivo central del acuerdo es incrementar de forma sostenida la producción de hidrocarburos pesados en la Faja, señalaron que las empresas mixtas con Chevron aportan actualmente alrededor de 260.000 barriles diarios, cerca de una cuarta parte del bombeo nacional. De acuerdo con estimaciones de la propia compañía, la meta es elevar ese volumen en un 50% en los próximos dos años, aprovechando la flexibilización del marco de licencias estadounidenses y el nuevo esquema de gestión de activos.

El pacto se apoya en la licencia general emitida este año por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos, que amplió el margen operativo de multinacionales como Chevron, Repsol, Eni, BP y Shell para realizar transacciones vinculadas a petróleo y gas en Venezuela bajo supervisión financiera. Esa autorización exige canalizar los pagos de regalías e impuestos a través de mecanismos controlados desde Washington, lo que mantiene bajo observación internacional los flujos de ingresos mientras Caracas busca relanzar su industria energética.

En Caracas, la representación diplomática estadounidense valoró el entendimiento como un paso que “respalda la recuperación económica de Venezuela”, mientras el Ejecutivo venezolano lo presentó como un ejemplo de perseverancia y de apertura selectiva a la inversión extranjera en sectores estratégicos. La firma se produce en un contexto de levantamiento parcial de sanciones al crudo venezolano y de renovado interés de las grandes petroleras por aprovechar las reservas de la Faja del Orinoco, descrita por expertos como uno de los mayores reservorios de crudo extrapesado del mundo.