Trump exige una OTAN tutelada y armada por Washington
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Gerard Fageda
Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) repiten una y otra vez que los aliados europeos deben dejar de depender del Pentágono, y les exigen que multipliquen su gasto en defensa y sus capacidades militares. Sin embargo, a la hora de la verdad, la Administración de Donald Trump no deja que los socios de Europa hagan pasos hacia una emancipación absoluta, a pesar de que está pagando cada vez más la factura de la Alianza Atlántica y la guerra de Ucrania.
Así, la Casa Blanca quiere que los aliados europeos continúen comprando armas estadounidenses y quiere que sigan dependiendo del poder de disuasión nuclear de la potencia estadounidense. Y la OTAN, que está controlada de facto por el Pentágono, ve con recelos cualquier intento de crear una organización europea paralela y, por ejemplo, la creación de un ejército de la Unión Europea, tal y como propone el Gobierno de Pedro Sánchez.

Entre otras iniciativas, Bruselas ha limitado las compras de armamento a través del préstamo de 150.000 millones de euros que ofreció a los Estados miembros a equipamientos bélicos fabricados en la Unión Europea. Solo pueden comprar armas en Estados Unidos que no se produzcan en el bloque comunitario, ya sea por falta de stock o porque tecnológicamente no se está preparado. Esta condición también se incluyó en el macropréstamo enviado a Ucrania por un valor de 90.000 millones de euros, que en gran parte va destinado a suministrar armamento al Ejército ucraniano.¿
Estos condicionantes no gustaron nada a Estados Unidos y, antes de que se convierta en habitual, la Casa Blanca está redoblando la presión para que los europeos no dejen de comprar sus armas. Así, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha puesto sobre la mesa en la reunión ministerial de Exteriores de la Alianza Atlántica de este viernes en Suecia la intención de potenciar una coordinación de la industria bélica transatlántica, un campo en el que la OTAN históricamente no ha intervenido y lo había dejado en manos de, por ejemplo, la Unión Europea.
Fuentes diplomáticas de la Alianza Atlántica explican que hay aliados europeos a los que no les ha sentado muy bien que el Pentágono y el mismo Rutte hagan aún más presión para que los europeos compren armas estadounidenses. Así, las mismas fuentes apuntan que estos gobiernos critican que Trump les pida que sean autónomos y les obligue a continuar comprando equipos bélicos en Estados Unidos y, por lo tanto, no puedan potenciar su industria militar.
En la misma línea, las fuentes diplomáticas de la OTAN recuerdan que ya están comprando masivamente armas a Estados Unidos a través de la iniciativa Lista de Necesidades Prioritarias de Ucrania (PURL, por sus siglas en inglés). Critican que, además de que Washington ha cortado en seco la ayuda a Ucrania, los europeos tengan que comprar armas estadounidenses para enviarlas al Ejército ucraniano. También se quejan de que, a pesar de que Estados Unidos es la principal potencia militar y económica de la Alianza Atlántica, no solo no sea el país que más ayuda envía a Ucrania, sino que haga negocio con la guerra tras la invasión rusa.
Sin nuclear ni ejército
El secretario general de la OTAN ha insistido varias veces en la reunión ministerial de esta semana en que los aliados europeos tienen que incrementar su gasto en defensa y sus capacidades militares convencionales. En cambio, no hace presión sobre la clave del poder de disuasión de la Alianza Atlántica: las armas nucleares. De hecho, Rutte incluso ha dado señales de que los europeos pueden continuar confiando en el paraguas nuclear de Estados Unidos.
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Una manera de decirles que no hace falta que, por ejemplo, pasen a estar debajo de la protección de Francia o del Reino Unido, que son las dos únicas potencias europeas que tienen armas nucleares. De esta forma, los aliados europeos continúan siendo dependientes del botón rojo de la Casa Blanca, aunque multipliquen su gasto en defensa y le bailen el agua a Trump.