A 44 años de Malvinas: una herida abierta que trasciende los gobiernos

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Rubén Armendáriz

Al cumplirse 44 años de la gesta del Atlántico Sur, la causa Malvinas se reafirma como un asunto magno para la Argentina y un pilar central para el ejercicio pleno de la soberanía nacional. Malvinas es más que geografía y recursos, es una causa que trasciende a los gobiernos. La Constitución Nacional Argentina establece con claridad que la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía sobre las islas y los espacios correspondientes constituye un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.

A cincuenta años del golpe militar de 1976, la guerra de Malvinas fue el último acto de un régimen en crisis. Más que una efeméride del pasado, Malvinas se mantiene presente como recuerdo cargado de contradicciones. Se trata de unir el reclamo de soberanía a la unidad latinoamericana contra la actual injerencia imperialista.

Se trata de una de las disputas de soberanía reconocidas por la comunidad internacional más relevantes por su dimensión territorial, geopolítica y estratégica. La Argentina mantiene un diferendo con el Reino Unido que involucra no solo las Islas Malvinas, sino también las Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, en una extensión que abarca millones de kilómetros cuadrados en el Atlántico Sur. Se trata, por lo tanto, de una controversia que excede lo insular y se proyecta sobre un vasto espacio marítimo de alto valor estratégico, tanto por su ubicación como por la riqueza de sus recursos naturales.

La causa Malvinas también ha concitado apoyos internacionales sostenidos, especialmente en América Latina y el Caribe, donde se la reconoce como una causa regional vinculada al proceso inconcluso de descolonización. En ese marco, el posicionamiento del entonces presidente del Perú, Fernando Belaúnde Terry, constituye un antecedente significativo: su respaldo diplomático y material durante el conflicto de 1982 expresó una defensa del principio de integridad territorial y una posición clara frente a la persistencia de enclaves coloniales en la región.

La Organización de las Naciones Unidas, a través de la Resolución 2065 (XX) de 1965, reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e instó a ambas partes a negociar una solución pacífica. Desde entonces, el llamado al diálogo ha sido reiterado de manera sostenida por la comunidad internacional.

Dado que esta potencia colonial ocupa militarmente las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur –lo que representa 25% del territorio argentino –, constituye una amenaza consumada y potencial para la Argentina. Es consumada porque dicho actor ya ocupa militarmente un cuarto del territorio argentino, mientras que es potencial porque dicha presencia militar desestabilizadora presenta serios riesgos a la seguridad del país sudamericano en el mediano-largo plazo.

Es, además, una causa viva en el pueblo. Se expresa en la cultura popular, en la memoria colectiva, en el arte, la música y la vida cotidiana. Malvinas forma parte de la identidad nacional y se transmite de generación en generación. Resulta difícil comprender la configuración de la conciencia nacional argentina sin reconocer que existe una parte de su territorio ocupada de manera ilegítima e ilegal por una potencia extra-regional.

La Junta militar creyó que, por haber hecho el “trabajo sucio” contra el comunismo y de contrainsurgencia en Centroamérica, el por entonces presidente estadounidense Ronald Reagan devolvería el favor. Olvidaron que para Estados Unidos, la alianza histórica con el imperialismo británico siempre pesaría más que los gestos del régimen de un país semicolonial, menos aún de una dictadura desgastada.

Malvinas, 40 años: el hundimiento del crucero “ARA General Belgrano ...
El hundimiento del crucero General Belgrano

La aventura militar duró 74 días, con la rendición incondicional ante los británicos del genocida Mario Benjamìn  Menéndez, gobernador militar desde el desembarco, al frente del Comando Conjunto de las tres Fuerzas en las islas. Pero también hay que mirar el conflicto con el espejo de la primera ministra brtitánica Margaret Thatcher, quien con su popularidad en picada, también hizo uso del conflicto. Vio en la respuesta bélica la oportunidad para reafirmar su dominio histórico de los mares y poderío imperial y salvar su propio gobierno. El hundimiento del crucero General Belgrano el 2 de mayo fue el sello de esa decisión sin retorno.

Ernesto Alonso, veterano de Malvinas y fundador del CECIM (Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas), señaló que “Malvinas debe ser un registro permanente de memoria. Qué nos pasó en este pasado reciente, en un contexto de dictadura y donde no estaba en el objetivo la defensa de la soberanía nacional”. “Se apropian de una causa como Malvinas y llegamos a una situación peor a la que teníamos antes. Después de la derrota militar, retrocedimos en el tiempo. Hoy estamos en una situación peor. Antes había maestras argentinas, vuelos regulares y negociaciones.  Lamentablemente, le vino como anillo al dedo al imperialismo esta decisión que toma la dictadura militar”, dijo.

“La causa Malvinas es mucho más que la guerra. Creemos que hay que interpelar a la sociedad con que Malvinas es presente, pero también es parte del futuro. En tanto haya proyectos políticos alejados de los intereses nacionales y la soberanía, porque este Gobierno vino a implementar un plan de entrega, vamos a estar en problemas”, añadió.

El Museo Malvinas, situado en terrenos de la ex ESMA, está pasando por cambios en sus exhibiciones, precisamente en los días previos al aniversario número 44 del comienzo de la guerra. Esto involucra eliminar una gigantografía de Juan Domingo Perón y otra de las Abuelas de Plaza de Mayo. Un comunicado oficial asegura que esta acciones “responden a una revisión curatorial integral, en línea con los criterios y prioridades definidos por la actual gestión del Museo y de la Secretaría de Cultura”.

Tras la derrota del 14 de junio se instaló un proceso de desmalvinización cuyas consecuencias, en distintos planos, aún persisten. Sin embargo, lejos de clausurar la causa, ese proceso evidenció la necesidad de reconstruir una política de Estado sostenida, anclada en el derecho internacional, la memoria y el conocimiento.

Alejandro Olmos Gaona —historiador argentino, dedicado al estudio de la deuda externa— explicó en este nuevo aniversario de la Guerra de Malvinas cuál fue la herencia económica que dejó la última dictadura militar y que tuvo, justamente, el conflicto bélico como marcado episodio que señaló el principio del final. “Con la dictadura se instaló un modelo que ha vuelto a comenzar. Un dólar planchado. Y lo grave de la deuda pública. Ahora Milei repite variables. (El ministro de Economía) Luis Caputo dice que la deuda bajó, pero  es de 440 mil millones de dólares en noviembre y 472 mil millones en febrero. Esto va a significar seguir empobreciéndonos”, señaló.

Fuera de lugar

Al igual que el resto de las últimas actividades del Presidente libertario Javier Milei, la conmemoración por el Día del Veterano y los caídos en Malvinas que encabezó en el cenotafio de la Plaza San Martín, también quedó atravesada por la situación política y judicial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien lo acompañó al mandatario y a su hermana Karina, secretaria general de la Presidencia, en el acto.

Durante su brev discurso por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, Milei reafirmó el derecho “al ejercicio pleno” de los espacios marítimos circundantes de las Georgias del Sur y San Luis del Sur y subrayó que el conflicto del Atlántico Sur en 1982 “no alteró la naturaleza jurídica de esta disputa” que aún es reconocida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “como una situación colonial especial y particular” que debe resolverse mediante el “diálogo maduro y sincero” entre Argentina y el Reino Unido.

Asimismo, reafirmó el pedido de soberanía sobre las Malvinas y envió un fuerte mensaje contra la explotación petrolera promovida por el Reino Unido en la zona,

Milei reconoció el atraso salarial con las Fuerzas Armadas, mencionó la “crisis estructural de la obra social” de los militares y ratificó que usará el 10 por ciento de los recaudado en las futuras privatizaciones, una noticia que ya había comunicado el 1 de marzo en el Congreso. Diplomáticos de carrera calificaron fuera de lugar el mensaje del Presidente en un aniversario de una causa nacional como Malvinas. Además, lcadena nacional por la que iba a ser transmitido el acto finalmente fue cancelada. No hubo una explicación oficial de la decisión.

 

Mientras, durante la vigilia en la ciudad de Río Cuarto a 44 años del inicio de la Guerra de Malvinas, Bernardo Ferreyro,  excombatiente dio un emotivo discurso en el que cuestionó las políticas argentinas respecto a las islas. “Siguen usurpando y tomando territorio que no les pertenece. Y la pregunta es: ¿qué hacemos nosotros al respecto? Creo que es una pregunta que les cabe contestar a nuestros gobernantes”, marcó.

 “Vemos con estupor que algunos de los gobernantes hacen la vista gorda a algunos hechos denunciados más de una vez. No tenemos nada que negociar, simplemente deben devolver las Malvinas y devolver lo usurpado. Y dejemos ser tan estúpidamente condescendientes con el enemigo sólo para caerles bien”.

Militares británicos realizando ejercicios en Malvinas

La derecha argentina considera que la única manera de recuperar las Islas Malvinas es con un alineamiento militar incondicional con los Estados Unidos y el Reino Unido. En este marco, eventualmente la Argentina lograría la soberanía efectiva de los territorios bajo ocupación militar británica como galardón a su buena conducta.

Esta posición es inviable para recuperar las Islas Malvinas por dos motivos. Porque la cooperación militar con la potencia colonial que usurpa territorio fortalece el statu quo favorable al país ocupante., y  porque no es realista pensar a la devolución de un territorio ocupado colonial y militarmente como un premio al alineamiento incondicional.

*Periodista y politólogo argentino, docente universitario, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)