Marinos rehenes de las bombas en el estrecho de Ormuz
Efectos colaterales
Eduardo Camín
Al término de la 36 sesión extraordinaria del Consejo General de la OMI llevado recientemente en la ciudad de Londres; el secretario General de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, ha lanzado un contundente aviso a los Estados Miembros ante el deterioro de la seguridad en el estrecho de Ormuz, donde alrededor de 20.000 marinos permanecen atrapados sin posibilidad de salida.

Durante una reunión informativa con representantes estatales y del sector, Domínguez ha confirmado la reciente retención e incautación de varios buques en la zona, en un contexto marcado por el aumento de la inestabilidad y el riesgo operativo. El máximo responsable de la OMI ha instado a extremar la precaución ante la posible presencia de minas en el Estrecho y la amenaza de nuevos ataques contra buques mercantes. “Mi llamamiento es que se libere a la gente de mar, ya que no tiene responsabilidad alguna. La situación no está mejorando. Quiero reiterar que no hay tránsito seguro en ninguna parte del estrecho de Ormuz”, subrayó.
Según los datos verificados por la organización, desde el inicio del conflicto se han registrado 29 ataques contra buques en el Golfo Pérsico y áreas adyacentes al Estrecho, con un balance de al menos 10 marinos fallecidos y daños materiales significativos. En la región, permanecen aproximadamente 20.000 tripulantes a bordo de unos 2.000 buques. Un conflicto enquistado en el tiempo, sin solución a la vista, la OMI advierte del progresivo agotamiento de los suministros esenciales —agua, alimentos y combustible— en los buques atrapados.
Contexto histórico y normativo
El estrecho de Ormuz, paso estratégico para el tránsito marítimo de hidrocarburos, y por donde pasa al menos el 20 % del flujo de petróleo a nivel global, permanece cerrado de facto desde el inicio de la guerra en Irán llevada adelante por parte de Estados Unidos e Israel, desde el pasado 28 de febrero, por lo que el tráfico de buques mercantes lleva paralizado desde hace más diez semanas y el precio del barril de crudo se ha disparado por encima de los 100 dólares. La OMI ha enfatizado que los marinos no deben ser utilizados como moneda de cambio o víctimas colaterales de situaciones geopolíticas.
Por lo tanto, la Mesa del Comité Tripartito Especial (STC) del Convenio sobre el trabajo marítimo, 2006, en su versión enmendada (MLC, 2006), expresa su profunda preocupación por la situación de la gente de mar que navega en zonas afectadas por conflictos y guerras en curso. Haciendo hincapié particular por la situación de los 20.000 marinos varados en el estrecho de Ormuz y sus alrededores.
Recordando el Artículo I del MLC, 2006, la Mesa del STC insta a todos los Estados miembros de la OIT a que cooperen entre sí para garantizar que todas las medidas necesarias se adopten con carácter prioritario para proteger la vida, la seguridad y el bienestar de los marinos varados.
Asimismo, la Mesa exhorta a los Estados de pabellón y a la industria naviera en su conjunto a que ejerzan la máxima precaución hasta que se establezcan las medidas de seguridad requeridas. La Mesa del STC recuerda que la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la OIT ha subrayado que el MLC, 2006 no contiene disposición alguna en la que se permita la suspensión provisional de la aplicación de sus disposiciones en caso de crisis y que, por el contrario, es precisamente en momentos de crisis cuando la protección que contempla el MLC, 2006, cobra su significado pleno y merece un cumplimiento más escrupuloso.
En este sentido, basándose en la posición de la Organización Marítima Internacional (OMI) sobre este asunto, la Mesa insta a los Estados miembros de la OIT a que garanticen el abastecimiento continuo de agua, alimentos, combustible y otros suministros imprescindibles a bordo de los buques que actualmente no pueden abandonar la región.
Y alienta a los Estados de pabellón a facilitar, cuando sea necesario, las operaciones de cambio y renovación de tripulación conforme a las normas internacionales – en particular el MLC, 2006 – para salvaguardar la salud, seguridad y bienestar de los marinos afectados por esta situación, al mismo tiempo asegurando que la comunicación con sus familias y amigos pueda mantenerse y que los suministros y provisiones sean adecuados para sus
necesidades.
Conclusión
Debemos recordar que se ha registrado un aumento histórico en los casos de abandono de buques por parte de armadores, alcanzando 310 casos en 2024, lo que convierte a los marinos en “rehenes”; de situaciones económicas y bélicas. A pesar de esto la OIT y la OMI insisten – muy tibiamente – en la necesidad de proveer apoyo psicológico, salarios y suministros a los marinos varados, así como garantizar su repatriación. Muchos son los marinos que denuncian estar atrapados en el golfo Pérsico.
Más allá del agotamiento físico y el impacto en la salud mental, se sienten invisibles y poco valorados. A su vez la OMI ha subrayado la necesidad de garantizar el pago de salarios y el trato justo a las tripulaciones en una situación que ha calificado de extrema presión humanitaria.
La OMI trabaja junto a sus 176 Estados Miembros y socios internacionales a los ataques contra buques mercantes que afectan a las personas que se dedican al mar en la elaboración de un plan de evacuación de la gente de mar, que podrá activarse en cuanto las condiciones de seguridad (o EE. UU.) lo permitan. El esquema contempla la identificación de buques afectados y su priorización en función de criterios humanitarios.
Para su implementación, la organización insiste en la necesidad de garantías de seguridad por parte de todas las partes implicadas en el conflicto, incluyendo el compromiso de no atacar activos marítimos durante la operación. A. Domínguez ha propuesto además el uso del dispositivo de separación del tráfico (DST), reconocido
internacionalmente, como corredor de evacuación una vez aseguradas las condiciones operativas.
Lejos estamos a lo que se refiere a un orden global de paz, perdidos en la espesura de problemas acerca de los cuales el globalismo como ideología se engaña de buen grado en la lógica de la guerra por sus materias primas. La globalización se ha transformado en una conexión compleja y la acción que ella produce son efectos distintos a los pretendidos. Es cierto que siempre fue así pero hoy sabemos un poco mas al respecto y hemos perdido la inocencia de la ignorancia en función de las miserias de algunos lideres mundiales y sus guerras … pero cuando de capitalismo se trata.
*Periodista uruguayo residente en Ginebra, exmiembro de la Asociación de Corresponsales de Prensa de
Naciones Unidas (ACANU) en Ginebra. Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico
(CLAE, www.estrategia.la)