Irán preparado para la guerra: Tasnim revela nuevas “sorpresas”

61

Irán preparado para la guerra: así resumen fuentes de seguridad consultadas por la agencia Tasnim el clima interno en Teherán, a pocos días de que expire el alto el fuego pactado con Estados Unidos e Israel. Según esa filtración, en las últimas dos semanas el aparato militar iraní ha trabajado bajo el supuesto de que una nueva confrontación es “altamente probable”, lo que habría desencadenado movimientos de tropas y ajustes discretos en el despliegue defensivo y ofensivo.

De acuerdo con el breve reporte difundido en canales afines a la agencia, la República Islámica “ha preparado nuevas sorpresas para una posible nueva ronda de combates”, una expresión que en el pasado ha servido para aludir al uso de misiles de mayor alcance, drones de última generación y tácticas asimétricas en el Golfo Pérsico. Estas medidas se inscriben en un contexto en el que voceros militares ya habían advertido que el país está listo para “una guerra más compleja” que la de 12 días contra Estados Unidos e Israel, y para sostener una campaña bélica prolongada si las hostilidades se reanudan.

Tasnim y las “nuevas listas de objetivos”

Las fuentes citadas por Tasnim aseguran que, a la luz de los ataques sufridos desde el 28 de febrero, se han elaborado “nuevas listas de objetivos” que serían usadas en caso de ruptura del alto el fuego. En la reciente operación “Promesa Veraz 4”, la Guardia Revolucionaria ya había mostrado la capacidad de golpear bases aéreas en la región y de ajustar su “banco de objetivos” según las vulnerabilidades detectadas en las primeras semanas de guerra.

En medios militares iraníes se ha insistido en que cualquier nueva escalada apuntaría a infraestructuras sensibles del enemigo, desde refinerías y plataformas gasíferas hasta parques solares y bases aéreas utilizadas por fuerzas estadounidenses e israelíes. La narrativa oficial presenta este rediseño de objetivos como una estrategia de “desgaste por fases”, destinada a reducir gradualmente la capacidad militar adversaria y forzar su repliegue, más que a producir golpes aislados de alto impacto mediático.

Un país marcado por las víctimas civiles

El endurecimiento del discurso se produce mientras Irán sigue contando las víctimas de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel, que dejó a centenares de mujeres y niños muertos en solo 40 días de combates. Informes del Ministerio de Salud y de la Media Luna Roja hablan de al menos 220 menores de 18 años y 257 mujeres asesinados en los bombardeos a zonas residenciales, así como miles de heridos y decenas de hospitales, clínicas y centros de salud gravemente dañados.

Uno de los episodios más traumáticos fue el ataque a la escuela de niñas de Minab, en el sur del país, donde murieron más de 160 alumnas, maestras y familiares, un hecho que la ONU ha señalado como posible crimen de guerra. Teherán ha denunciado ante Naciones Unidas que el patrón de ataques contra centros médicos y educativos constituye “crímenes de lesa humanidad”, y utiliza estas cifras para justificar su postura de máxima alerta ante cualquier eventual reanudación de la guerra.

Entre la negociación y la advertencia

A pesar de la retórica de Irán preparado para la guerra, responsables políticos iraníes insisten en que Teherán “no busca” un nuevo conflicto con Estados Unidos, aunque asegura estar listo para él. El presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, ha señalado que no confía en “el enemigo” y que la guerra puede escalar en cualquier momento, mientras Irán estudia, con la mediación de Pakistán, la posibilidad de una nueva ronda de conversaciones con Washington antes de que expire la tregua.

En paralelo, grupos aliados a Teherán en la región, como la Resistencia Islámica en Irak, han avisado que se preparan para una “guerra prolongada” con operaciones de “alta calidad” y armamento más avanzado, en sintonía con el mensaje de que el eje proiraní tiene todavía capacidades no empleadas en la primera fase del conflicto. Esa combinación de canales diplomáticos abiertos y advertencias militares contundentes dibuja un escenario frágil, en el que cualquier incidente puede actuar como detonante de la “nueva guerra” para la que, según Tasnim, Irán dice estar plenamente listo.