EEUU no está en condiciones de disciplinar unilateralmente a China
Xi pide a Trump "ser socios y no rivales" con Taiwán como principal línea roja
Maxime Doucrot
De frente: el mandatario chino Xi Jinping advirtió al presidente estadounidense Donald Trump que Taiwán puede llevar a China y Estados Unidos a un conflicto, en una reunión clave celebrada en Pekín, durante la cual Xi reclamó que Washington no interfiera en Taiwán y vinculó el tema con un posible conflicto entre las dos mayores potencias del mundo. También discutieron comercio, petróleo e inteligencia artificial.
Los presidentes concluyeron este jueves en el Gran Palacio del Pueblo la primera de sus reuniones en Pekín, que duró en torno a dos horas y cuarto y tuvo formato ampliado, con las delegaciones de ambos países presentes. La reunión puede leerse como una instancia de negociación y distensión en este “enfrentamiento del G2”, es decir, la pugna entre dos grandes fuerzas mundiales que articulan y enlazan actores sociales, económicos, tecnológicos, financieros, institucionales, militares y multilaterales en una disputa descarnada por la conducción de la economía mundial en el marco de una nueva fase capitalista.
En este primer encuentro, Xi pidió a Estados Unidos “ser socios y no rivales” porque los intereses de sus países “superan sus diferencias”, mientras que el mandatario estadounidense confió que ambos gigantes tendrán un “futuro fantástico juntos”, alabó a su anfitrión como “un gran líder” y vaticinó que esta será la mayor cumbre de la historia. “Tenemos una relación fantástica. Nos llevamos bien. Cuando hemos tenido dificultades, las hemos resuelto. Tú me llamas; yo te llamo. Y cuando teníamos un problema lo resolvíamos muy rápido y por eso vamos a tener un fantástico futuro juntos”, reiteró Trump.
Xi y Trump aparecen no sólo como jefes de Estado, sino como personificaciones de esas dos grandes fuerzas. Es precisamente allí donde adquieren sentido las tensiones alrededor de la inteligencia artificial (IA), Taiwán, las tierras raras, los semiconductores, la logística mundial, y la energía. Porque detrás de cada uno de esos conflictos no se encuentra únicamente una disputa comercial o diplomática, sino la confrontación entre dos formas de articulación del valor económico y del poder político que buscan estructurar y dominar el actual ciclo de valorización y acumulación capitalista mundial.
Ambas partes parecen coincidir en que, en la actual coyuntura, una confrontación total podría derivar en una crisis sistémica difícil de administrar. Tras la derrota estadounidense frente al planteamiento estratégico iraní en la guerra regional de Asia Occidental, comienza a visualizarse un EEUU que ya no parece estar en condiciones de disciplinar unilateralmente a China como en otros momentos históricos.
The Washington Post sintetizó esta situación al señalar que la cumbre marca que la administración Trump, a diferencia de lo intentado por Joe Biden, “ha pasado de intentar transformar el modelo económico chino a administrar la competencia estratégica mediante acuerdos y controles específicos” . Por años, buena parte de la política exterior estadounidense se basó en la hipótesis de que Beijing podía ser integrada subordinadamente al orden liberal angloamericano. Así lo planificó Henry Kissinger en sus acuerdos con Deng Xiaoping y, luego, desde un multilateralismo típicamente globalista, intentó sostenerlo la última administración demócrata.
EEUU busca contener a China, pero al mismo tiempo no puede desacoplarse completamente de ella sin producir daños severos sobre su propia estructura económica y tecnológica. EEUU, principal potencia militar, depende crecientemente de su competidor estratégico para sostener el funcionamiento de sectores fundamentales de su propia economía. Por ello, esta Cumbre representa también un reconocimiento implícito por parte de Washington de la necesidad de cooperación china para estabilizar cadenas de suministro estratégicas vinculadas a minerales críticos, semiconductores y componentes industriales clave para la nueva fase de acumulación capitalista.
Xi sacó a colación Taiwán, para China la principal “línea roja” en su relación con EEUU y sobre la que advirtió a Trump del riesgo de “una mala gestión”, la cual dijo que podría llevar al “choque e incluso el conflicto”, a la vez que defendió que “no hay ganadores en una guerra comercial”, una frase que Pekín ha reiterado desde que comenzó este nuevo enfrentamiento.
El mensaje de las autoridades chinas fue claro: “Si se maneja adecuadamente, se puede mantener la estabilidad general de las relaciones bilaterales. Si se maneja mal, los dos países chocarán o incluso entrarán en conflicto, llevando a toda la relación a una situación extremadamente peligrosa”. Los chinos fueron muy directos con un Trump que, después de reunirse la primera vez con Xi Jinping, empezó con los aranceles, con una guerra comercial que se fue suavizando, pero los chinos dejaron claramente cuál es la prioridad ni Taiwán.
El mandatario chino sostuvo además quela “independencia taiwanesa” y la paz en el estrecho de Taiwán son “incompatibles”, y aseguró que mantener la estabilidad en la zona constituye el “mayor denominador común” entre China y EEUU, aunque Washington mantiene vínculos no oficiales con Taipéi y es su principal proveedor de armas.
En el plano comercial, Xi calificó de “generalmente equilibrados y positivos” los resultados alcanzados el miércoles en Seúl durante la reunión mantenida por los equipos económicos y comerciales de ambos países, encabezados por el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y los definió como “buenas noticias” para los pueblos de ambos países y para el mundo.
El fin de semana pasado, Trump, de 79 años, fue descrito como “incapaz de ejercer” la presidencia tras las reiteradas acusaciones de que se estaba quedando dormido durante una reunión en el Despacho Oval. Un video lo mjuestra con los ojos cerrados y prácticamente inmóvil durante un largo rato durante una rueda de prensa sobre su salud.
*Analista francesa, asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)