Agresión multidimensional contra Cuba, denuncia de Díaz-Canel
Pablo Rodríguez
Ante representantes de movimientos de solidaridad de varios países, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel denunció que Cuba enfrenta hoy una agresión multidimensional de la potencia más poderosa del planeta, encabezada por el actual gobierno fascista de Estados Unidos. Enfatizó que, pese a décadas de bloqueo recrudecido, campañas mediáticas y nuevas órdenes ejecutivas destinadas a estrangular la economía, el pueblo cubano mantiene su apuesta por la justicia social y reafirma que “un mundo mejor es posible”, como enseñó Fidel Castro.
Díaz-Canel describió la solidaridad internacional como “ternura de los pueblos” y retaguardia estratégica frente al cerco económico, subrayando que cada donación y cada acto de apoyo en el mundo funciona como un “pulmón de oxígeno” para la isla. Recordó que, en plena ofensiva de sanciones y tras meses de severas restricciones energéticas por el corte de suministros desde Venezuela y las trabas financieras, más de cinco millones de personas marcharon este Primero de Mayo en toda Cuba, en el año del centenario de Fidel, para ratificar su compromiso con la Revolución y el socialismo.
El mandatario situó la ofensiva contra Cuba en un contexto más amplio de guerra ideológica, cultural y mediática impulsada por Washington contra procesos progresistas de América Latina, mencionando las campañas de demonización contra Venezuela, Irán y la propia isla. Afirmó que la narrativa del “Estado fallido” y la supuesta preocupación por los derechos humanos en Cuba encubren una política de castigo colectivo, cuyo objetivo declarado es provocar un estallido social y forzar un cambio de régimen mediante el bloqueo económico, financiero y energético.
Injerencia directa
En este escenario, explicó, Estados Unidos ha emitido nuevas órdenes ejecutivas que amplían sanciones sectoriales a los ámbitos energético, de defensa, minero y financiero, y extienden la persecución a bancos de terceros países que comercien con La Habana. Calificó esas medidas de injerencia directa e intento de imponer un modelo político por coerción económica, obligando al resto del mundo a elegir entre sus vínculos con Cuba y el acceso al sistema financiero estadounidense, y advirtió que lo que hoy se aplica contra Cuba, Palestina o Irán mañana puede repetirse contra cualquier nación.
Díaz-Canel adelantó que, ante la inminencia de amenazas militares y la asfixia económica, Cuba prioriza tres ejes: elevar la preparación defensiva de todo el pueblo, profundizar transformaciones para la soberanía alimentaria y energética —apoyadas en la agroecología y un fuerte despliegue de energías renovables— y evitar políticas de choque que agravien a los más vulnerables. Ratificó que, aun en estas circunstancias, Cuba seguirá siendo un “sitio de esperanza en el Caribe”, manteniendo su solidaridad con Palestina, el Líbano, Venezuela, el Sahara Occidental, Puerto Rico y otras causas justas, y aseguró que la isla no se rendirá porque hacerlo sería traicionar la esperanza de los humildes del mundo.