Líder de Irán fija directrices para enfrentar a los enemigos

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El líder de la Revolución Islámica de Irán ha presentado nuevas **directrices** para enfrentar a los enemigos, en un contexto de fuerte presión política, económica y mediática contra la República Islámica. En su mensaje, subraya que el objetivo central es frustrar los planes hostiles mediante el fortalecimiento del “poder nacional”, concepto que combina unidad interna, resistencia económica y defensa activa frente a amenazas externas.

El líder insiste en que la frustración del enemigo depende, ante todo, de la unidad de la nación y de la cohesión entre sus diferentes sectores sociales e institucionales. Según sus palabras, la fortaleza del pensamiento, la voluntad y la motivación del pueblo para defender su independencia constituyen el núcleo del “poder nacional” que debe desesperar a los adversarios.

En sus directrices, el máximo dirigente iraní advierte que los enemigos han dejado atrás las invasiones clásicas y recurren ahora a estrategias de “guerra blanda”, utilizando sanciones económicas, campañas mediáticas y presión diplomática para debilitar a Irán desde dentro. Por ello, insta a conocer y actualizar el diagnóstico de los complots enemigos, identificando sus nuevos métodos para poder neutralizarlos con rapidez y eficacia.

Papel de las instituciones y movilización social

El líder de Irán reclama una mayor coordinación entre los tres poderes del Estado —Ejecutivo, Legislativo y Judicial— para resolver problemas internos y evitar que las dificultades económicas sean explotadas por actores externos. Al mismo tiempo, llama a una amplia participación popular en la vida política y en las movilizaciones, presentando la presencia masiva en calles y actos públicos como un factor clave para disuadir a los enemigos de sus intentos de desestabilización.

Las directrices del líder también apuntan a una resistencia integral, que no se limita al ámbito militar sino que incluye una “yihad” económica y cultural para derrotar al adversario en todos los frentes. Plantea que, tras haber demostrado capacidad en el campo de batalla, Irán debe ahora impedir que las guerras económicas y psicológicas socaven su independencia, manteniendo la vigilancia y la firmeza frente a negociaciones o promesas que no respeten sus intereses.