Siria y la política del caos para justificar la agresión

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PRENSA LATINA | Desde hace más de dos años Estados Unidos, sus aliados de la OTAN y monarquías del Golfo Pérsico interactúan en la situación en Siria para crear una imagen de caos en esa nación.

siria_oposicionEn el desarrollo de los acontecimientos allí se mezclaron varios factores que llevaron a la opinión pública internacional a pensar, desde el inicio, que existía una «sublevación popular» sin retorno que exigía la caída del presidente Bashar al-Assad, para muchos occidentales un demonio masacrando a su pueblo.

Una bien engrasada campaña de prensa internacional para desprestigiar a las autoridades de Damasco, apoyada por los más sofisticados medios de desinformación y tergiversación de la realidad, logró influir en la percepción de lo que pasaba sobre el terreno.

Masacres cometidas por grupos paramilitares que seguían a los presuntos luchadores por la libertad fueron endilgadas al Ejercito Árabe Sirio, atentados con la etiqueta de la red terrorista al-Qaeda fueron atribuidos al Gobierno de al-Assad y así, un gran número de acciones de desinformación recreadas en estudios de televisión en países árabes, ayudaron a crear un ambiente de guerra.

En Siria hay una guerra de agresión contra un país soberano y contra autoridades elegidas por los propios sirios, aunque para Occidente esas autoridades no son representativas, estiman comentaristas políticos.

La noción del caos tomó fuerza y hoy, gracias a los que desde fuera impulsaron el conflicto, es una realidad.

El caos creado por la entrada de centenares de mercenarios y grandes cantidades de armas desde países vecinos, parece irse de las manos de los que conspiran contra la nación siria.

Editorialistas e influyentes medios de prensa occidentales como The New York Times, plantean ahora que Siria se desliza más en el caos, a la vez que aseguran que Washington actúa «tímidamente» en un momento crucial para sus intereses nacionales y los de sus aliados en la región.

Los llamados a la agresión directa ocurren a diario en capitales como Londres y París, sin descontar algunas naciones llamadas eufemísticamente «amigos de Siria».

Para algunos voceros occidentales la caída de al-Assad es inevitable, pero se preguntan cuánto tiempo tardará y cuánto sufrimiento y derramamiento de sangre se producirá antes de que suceda, una forma de alentar más abiertamente la intervención externa.

Pero hay temores en los que impulsaron el conflicto y ahora están alarmados porque una segunda batalla se avecina en esa nación levantina, ya que la oposición está dividida en líneas sectarias, que impulsó occidente, entre moderados y extremistas, señala un articulo de opinión publicado por el Times.

La fuerza ganada por los grupos extremistas violentos vinculados a al-Qaeda y las represalias sectarias que podrían seguir a la presunta caída de al-Assad preocupan a los promotores de la agresión.

Para congresistas como el senador John McCain, la provisión de armas y entrenamiento a los rebeldes moderados pudiera ser lo único que puede inclinar la balanza a favor de los llamados a proteger los intereses estadounidenses y de sus aliados, intereses que algunos identifican como las grandes reservas de gas en el Mediterráneo Oriental.

Un asunto de especial destaque desde el inicio es la manipulación del tema de las armas químicas, su uso y potencial amenaza contra los vecinos sirios, una evidente justificación para intervenir, como ocurrió en Irak cuando se utilizó el tema de las armas de exterminio masivo para ocupar ese país.

Al respecto, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Charles Hagel, dijo en Emiratos Árabes Unidos que el régimen sirio es probable que haya usado armas químicas en una «pequeña escala».

Hagel hizo estas declaraciones a los periodistas en Abu Dhabi y agregó que la Casa Blanca ha informado a los miembros del Congreso que, en el último día, la inteligencia estadounidense concluyó con «algún grado de variación de confianza» en que el gobierno sirio utilizó armas químicas.

El presidente Barack Obama condicionó más participación de Washington en la guerra a la utilización de las armas químicas, lo que Siria negó reiteradamente desde un inicio.

El vicecanciller Faisal Miqdad subrayó recientemente algo que Damasco no se cansa de repetir, «si tuviéramos ese tipo de armas, no serían utilizadas contra nuestro pueblo. No podríamos cometer suicidio».

A principios de abril, funcionarios de inteligencia estadounidenses que pidieron el anonimato afirmaron que Siria utilizó armas químicas, lo que unido a una amplia campaña internacional impulsada por el secretario de Estado John Kerry, prepara el escenario para la intervención.

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