Venezuela: hacia la Revolución dentro de la Revolución

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JORGE HERNÁNDEZ | La llegada del socialista Nicolás Maduro a la presidencia de Venezuela abre un nuevo ciclo del proceso iniciado en 1999 por el fallecido mandatario Hugo Chávez, a raíz del compromiso de continuar su legado y la premisa de hacer «una Revolución dentro de la Revolución».

8561491452_1e1869ddea_cPrensa Latina

Ante 17 Jefes de Estado y 61 delegaciones del mundo, el dignatario evidenció su disposición de profundizar las políticas de su predecesor y padre político, contenidas en el Plan de la Patria 2013-2019, doblemente ratificado por los venezolanos el pasado 7 de octubre con Chávez y el 14 de abril, para la transición al socialismo.

Este Plan posee como metas: garantizar la independencia nacional; construir el socialismo bolivariano del siglo XXI; convertir al país en potencia económica, política y social para la paz y el equilibrio en la región; impulsar la creación de un mundo multicéntrico y pluripolar, y la preservación de la vida en el planeta.

Juro ante esta constitución aprobada por el pueblo en 1999, por el legado eterno de los libertadores, por el pueblo de Venezuela, por la memoria eterna del Comandante Supremo (Chávez), que cumpliré y haré cumplir las leyes de la República para construir una Patria de felicidad, independiente y socialista para todos, dijo Maduro al juramentarse.

Este será un momento de avance y crecimiento: hagamos de estos seis años una época de prosperidad, expresó como antesala de su anuncio de llevar adelante a la nación por la ruta de una Revolución Social, cuya meta final fuese «pobreza y miseria cero en Venezuela para 2019».

Quiero hacer una revolución dentro de la revolución para que construyamos una paz estable en base a la igualdad, afirmó.

Con ese fin y para hacer posible la materialización del Plan de la Patria, el Jefe de Estado defiende ante el mundo seis ejes transversales que delinearán las estrategias de su mandato en pos de un futuro mejor para los venezolanos.

Los seis ejes transversales

En primer lugar, Maduro identificó como prioridad fundamental de su Gobierno la conformación de una sociedad de paz, donde prevalezca la seguridad mediante la erradicación de la violencia y la criminalidad.

Queremos llegar a los barrios y estados más violentos y a los lugares donde en general se necesite implementar los cambios más profundos, puntualizó el dignatario al respecto.

Maduro instó al desarme en el país y exhortó a los jóvenes integrados a bandas criminales armadas que se incorporen como hombres de bien a la sociedad y dejen a un lado la cultura de la violencia, heredada del capitalismo imperante en la Cuarta República (1830-1998).

Adicionalmente, activó el Movimiento por la Paz y la Vida presidido por la primera dama Cilia Flores, con el objetivo de generar una conciencia ciudadana contra la violencia y construir zonas de paz en cada comunidad.

Asimismo, la segunda línea de la gestión del gobernante es la economía, donde impulsará una Revolución Económico-Productiva: «Tenemos con qué, sabemos cómo y vamos a hacerlo», dijo.

Tal eje está enfocado en desarrollar las fuerzas productivas para diversificar este sector en aras de convertir a Venezuela en una potencia económica, en el contexto de integración de América Latina.

Además, resaltó que llegó la hora de superar todos los fenómenos negativos de la guerra económica que desde diciembre ejecutan sectores contrarios al Gobierno y sostuvo que tenderá su mano a los empresarios y confiará en ellos, si quieren trabajar por el país.

En tercer lugar se halla la cuestión eléctrica, en la cual se prevé concebir un nuevo sistema que sea estable y seguro frente a cualquier tipo de incidencia y que satisfaga la creciente demanda nacional.

Al respecto, Maduro decretó al Sistema Eléctrico como Servicio de Seguridad Nacional ante la ola de fallas e ineficiencias en el sector y sobre todo para frenar los sabotajes desatados por grupos con planes desestabilizadores que aspiran a crear caos en la nación y generar una actitud de malestar entre la población.

Frente a esa situación, dijo: «Vamos a limpiar el sistema eléctrico de sabotaje, vamos a protegerlo. El servicio eléctrico es un servicio sagrado».

Igualmente hizo un llamado a retomar las campañas de ahorro energético que arrojaron excelentes resultados en años anteriores, tanto en la administración pública como en los hogares venezolanos.

En el cuarto punto, ubicó el relanzamiento de las misiones y grandes misiones, programas sociales derivados de las políticas de bienestar iniciadas por Chávez, en las que el Ejecutivo invirtió desde 1999 hasta la fecha más de 551 mil millones de dólares en planes de amplio impacto para la población.

Sobre tal asunto, Maduro recalcó su compromiso de «consolidar la revolución social, mediante la profundización de esas Misiones, las cuales vamos a revisar, fortalecer y adaptar a los nuevos tiempos», precisó.

Mientras tanto, en quinto lugar se encuentra el fortalecimiento del Poder Popular, necesario para llevar adelante «la construcción del modo de vida socialista», a través de la entrega de poder al pueblo, agregó el dignatario.

Finalmente, la Gran Misión Eficiencia o Nada constituye la sexta línea transversal y tiene su basamento en tres puntos cardinales: las micromisiones, destinadas a recuperar las empresas del país con apoyo profesional; la activación de un cuerpo especial secreto de investigaciones anticorrupción; y el gobierno de calle como nueva forma de gestión.

Sobre este método de Gobierno, el Jefe de Estado explicó que consistía en la formación de un Ejecutivo más cercano al pueblo y preocupado en resolver las necesidades más urgentes de los venezolanos.

«Yo me voy con mi autobús y todos los ministros a recorrer el país, a ver de cerca las dificultades que tienen allí, a combatir al ineficiente, al que se burle del pueblo, al indolente; a ajustar los planes de gobierno, para que la salud, la educación, la alimentación, la economía, funcione de verdad allí en lo local», detalló el gobernante.

En ese sentido, Maduro creó seis Regiones de Desarrollo Integral (REDI) para mejorar la gestión pública e informó que sus coordinadores trabajarán directamente con el pueblo desde sus propias comunidades, con el objetivo de identificar con mayor eficiencia sus problemas y diseñar estrategias para solucionarlos.

«Hemos establecido las REDI y designamos jefes probados en la lucha, ellos saben donde hay que buscar las irregularidades y vamos a la conformación de una nueva forma de gobernar», dijo el mandatario.

Para ello, Maduro reorganizó el Ejecutivo y conformó su Gabinete de 32 ministros, seis vicepresidentes y encargados de las coordinaciones regionales, con la especial encomienda de que a la hora de actuar el «legado de Hugo Chávez debía estar presente en cada área de trabajo».

Con ese fin, este equipo de ministros va a salir al gobierno de calle, a construir con el pueblo, a encontrarnos con los problemas que tiene la Patria ahí: ya sea en el barrio, en las comunidades, en la universidad, en el liceo, en la escuela o en el hospital, concluyó.