Pedro Sánchez: impedir un nuevo genocidio por parte de Israel
Isabella Arria
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, pidió desde un acto en Barcelona que la Unión Europea suspenda el acuerdo de asociación que mantiene con Israel, ya que considera evidente que Israel está atropellando y violando muchos de los artículos del mecanismo de asociación, y animó a las instituciones europeas a actuar: “No permitamos una nueva Gaza en el Líbano, porque, ante violaciones flagrantes del derecho internacional humanitario, Europa debe actuar con coherencia”, dijo
La posición de Pedro Sánchez ha sido clara y firme en su rechazo a la guerra, especialmente en el contexto de los conflictos en Irán. Afirmó que “no a la guerra” y expresó su solidaridad con los países afectados por estos ataques. Además, defendió la necesidad de una estrategia de defensa más justa y equitativa, alejándose de decisiones unilaterales que podrían arrastrar a Europa a decisiones perjudiciales. Señaló que la estupidez de jugar un rol secundario en las necesidades de EEUU deben terminar.
Sánchez, espera que China pueda intervenir para poner fin a la guerra de Irán, iniciada por Estados Unidos e Israel, y considera que es prácticamente el único actor que puede encontrar vías diplomáticas para desescalar la situación. “Se me antoja muy difícil encontrar otros interlocutores que puedan desanudar esta situación provocada en Irán y en el Estrecho de Ormuz, más allá de China”, dijo Sánchez en una rueda de prensa en Pekín durante su viaje oficial. “Creo que con esto lo digo todo”, añadió.
Obviamente, su postura ha sido contrastada con la de otros líderes, quienes han criticado su decisión de no contribuir al aumento del gasto militar en comparación con otros países
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, ha anunciado este martes la suspensión de la renovación del acuerdo de defensa entre el país europeo e Israel, firmado en 2003 y que implica el intercambio de equipamiento militar y otras tecnologías, en medio de las tensiones por la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y los ataques israelíes contra Líbano y la Franja de Gaza.
Por su parte, el intelectual portugués Boaventura de Sousa Santos señala que obviamente EEUU nunca será BRICS ni tampoco debiera serlo, pero necesita interactuar bien con todos. Quizá su nuevo papel sea su viejo rol: ser puente entre el Nuevo Mundo (sus viejas colonias) y el Viejo Oriente de China y Japón. Para reconectar con la Ruta de la Seda, el Expreso de Oriente y las rutas comerciales trasatlánticas. No importa donde aparezca el puente en el mapa de otra gente: lo importantes que sea usado y no abandonado por irrelevante, añadió.
Sánchez hizo un excelente trabajo al situar a Europa en un papel central, como un puente y no con una piedra fundamental: la estupidez de jugar como segundo socio de las necesidades de EEUU debe terminar. Alemania aún debe reconocer el hecho, aunque Gran Bretaña quizá nunca lo logre. Estados Unidos necesita crear urgentemente una sociedad mutuamente beneficiosa con China y Rusia y quizá los países mediterráneos sean la clave para ello.
La tensión diplomática entre España e Israel escaló este viernes por la guerra en el Líbano, luego de que Madrid
condenara la ofensiva israelí y Tel Aviv respondiera con sanciones. El jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, criticó duramente la operación militar en territorio libanés, que ha causado más de 1.950 muertes, según el centro local de emergencias, y la ofensiva en la Franja de Gaza, con más de 72.000 víctimas fatales desde octubre de 2023.
Poco antes, el Gobierno español había denegado la utilización de las bases estadounidenses en Rota y Morón para cualquier operación que tuviera como finalidad la guerra en Irán. El Ejecutivo tomó esa determinación frente a las dudas que, de nuevo, mantenían otros gobiernos como los de Emmanuel Macron o Friedrich Merz, dispuestos en un inicio a “acciones proporcionadas”.
“La posición del Gobierno se resume en cuatro palabras: no a la guerra”, afirmó Sánchez 23 años después de la invasión de Irak, una en la que entonces sí participó una España presidida por el Partido Popular de José María Aznar. “El mundo ya ha estado aquí antes. Hace 23 años, otra administración de Estados Unidos nos llevó a una guerra injusta. La guerra de Irak generó un aumento drástico del terrorismo, una grave crisis migratoria y económica. Ese fue el regalo del trio de las Azores, un mundo más inseguro y una vida peor”, dijo.
El presidente chino, Xi Jinping, afirmó este martes ante el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, que sus dos países defienden el derecho internacional, que dijo que ha sido “gravemente socavado”, y están “en el lado correcto de la historia” frente a la “ley de la selva”. Xi resaltó la posición coincidente de España, en alusión a conflictos como el de Irán, al inicio de la reunión que ambos mantuvieron en el Gran Palacio del Pueblo
Días después de que el Gobierno de Giorgia Meloni se mantuviera en un segundo plano, Guido Crosetto confirmó en el Parlamento italiano que el uso de sus bases militares estadounidenses era “el mismo que está concediendo Sánchez”. “Pero él es el héroe…”, dijo el ministro italiano a la oposición
Como Italia, el resto de países europeos comenzaron a sumarse a la postura española, quizás no con el mismo ahínco del “no a la guerra”, pero sí alejados ya del apoyo explícito a Estados Unidos y a Israel. En Francia, Macron, quien llegó a llamar a Sánchez para solidarizarse ante las amenazas de Donald Trump, comenzó a reclamar una “desescalada rápida”.
En Alemania, Merz, que acostumbra a aliarse con Trump e Israel, pidió “parar la guerra”. El Consejo Europeo llegó a emitir un comunicado en el que llamaba “al pleno respeto del derecho internacional por parte de todas las partes, incluidos los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional humanitario”.
Trump tildó a España de “aliado terrible” y aseguró que cortaría “toda relación comercial”. Lo hizo además ante la atenta mirada del canciller alemán, que había viajado a Washington para reunirse con el mandatario norteamericano. “No queremos tener nada que ver con España”, espetó Trump en una frase que sentó como un regalo a oídos de Sánchez.
El Sur también existe
Según Sánchez, muchos países del sur global están pendientes de la posición que tome Europa, y los europeos no deben renunciar a ser un faro para el mundo, sino avanzar en esta dirección: “No necesitamos unanimidad para avanzar; necesitamos voluntad, voluntad política”, ha dicho en referencia al sistema de decisión de la UE.
En respuesta, el Ministerio de Exteriores de Israel prohibió este viernes la entrada de representantes españoles al Centro de Coordinación Civil-Militar, un organismo de supervisión del alto el fuego en la Franja de Gaza. El genocida Benjamín Netanyahu intensificó la disputa con un videomensaje en sus redes sociales, ordenando la expulsión del miembro observador español bajo el argumento de que Sánchez libra «una guerra diplomática» contra su país.
«No estoy dispuesto a tolerar esta hipocresía ni esta hostilidad. No permitiré que ningún país libre una guerra diplomática contra nosotros sin pagar un precio inmediato por ello«, declaró el primer ministro israelí.
Para la derecha española y europea, Sánchez, defendió una visión irreal para el futuro de la Unión Europea, en la que el bloque no solo refuerce su capacidad militar, sino que también asuma un papel de liderazgo moral en el escenario internacional. El dirigente socialista instó a Europa a ”soñar en grande” y a actuar con mayor unidad ante un contexto global marcado por crecientes tensiones geopolíticas.
Sánchez argumentó que la UE debe avanzar hacia una mayor integración en materia de defensa, incluyendo la posibilidad de crear un ejército europeo, con el objetivo de garantizar su autonomía estratégica. Según el mandatario, los desafíos actuales obligan al bloque a fortalecer sus mecanismos de seguridad colectiva y a desempeñar un rol más decisivo en conflictos internacionales. Al mismo tiempo, subrayó que este refuerzo militar debe ir acompañado de un compromiso ético, que permita a Europa contribuir a la estabilidad global y al desarrollo sostenible.
Esta postura lo sitúa entre los líderes europeos más críticos con la actuación israelí, aunque también podría generar divisiones dentro del bloque comunitario, donde no existe una posición unificada. Además, Sánchez ha mantenido desacuerdos con figuras clave dentro de la OTAN como el presidente estadounidense Donald Trump, especialmente en lo relativo a la cooperación internacional y los conflictos en Oriente Medio. Estas diferencias refuerzan la idea de muchos sectores que consideran que su enfoque puede resultar excesivamente confrontativo en un contexto diplomático delicado.
En el ámbito interno europeo, el mandatario defendió una mayor inversión social y una política migratoria basada en la legalidad y el orden. En este sentido, respaldó la regularización de cientos de miles de inmigrantes ilegales en España, argumentando que la inmigración puede ser una oportunidad para el crecimiento económico del continente
*Periodista chilena residenciada en Europa, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)