Palantir, clave para las ambiciones militares y de inmigración de Trump
Comunican
La empresa que surgió de la seguridad de PayPal es hoy uno de los emprendimientos de Inteligencia Artificial más exitosos del mundo, y también uno de los más polémicos. Palantir, la controvertida compañía de Inteligencia Artificial que comanda Peter Thiel, está siendo clave para las ambiciones militares y de inmigración del gobierno de Donald Trump.
No se debe olvidar que cada vez que te uno se conecta a internet, hay alguien que está recopilando la información que va dejando, ya sea el proveedor de internet, el servidor de la página que se está visitando o el navegador que se usa para acceder a ella. Toda esa información les sirve a las compañías para entender mejor el comportamiento de sus clientes y les ayuda a diseñar estrategias y productos que resuenen mejor con los consumidores.
Palantir
La empresa de software Palantir se especializa en análisis e integración de datos para grandes corporaciones y el gobierno federal. Su colaboración con las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia estadounidenses ha generado controversia, especialmente los contratos con la agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Su oficina en Denver ha sido objeto de protestas. El trabajo de la empresa con el gobierno israelí también ha provocado manifestaciones.
Peter Thiel, CEO de Palantir, dijo que llegó la era de la Inteligencia Artificial (IA) como arma, que “si un marine estadounidense pide un rifle mejor, deberíamos fabricarlo” y que algunas culturas son mejores que otras. “Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sentido”, apunta. Respuestas hubo varias. Un parlamentario inglés lo llamó “los desvaríos de un supervillano”.
El ex ministro de Economía griego Yanis Varoufakis publicó una “versión anotada” en la que afirma que lo que Palantir quiso decir es que la élite de Silicon Valley va a defender a la clase dominante a muerte y que la ética ya fue: “Occidente necesita más del software asesino de Palantir”. El medio The Verge hizo una muy útil “traducción para humanos”.

Harry Halpin, informático teórico y fundador de emprendimientos contra la vigilancia masiva, publicó su propio manifiesto en el que llamó a luchar contra Palantir. Y Bifo Berardi, filósofo y escritor italiano, dijo que el texto refleja “la desesperación senil de una civilización que ya no es capaz de gobernar el caos producido por la aceleración del hiperliberalismo y la proliferación incontrolada de armas de destrucción masiva”.
Palantir se fundó —con una inversión inicial de la CIA— tras los atentados del 11 de septiembre, cuando muchos empezaron a pensar que, en nombre de la lucha contra el terrorismo, ciertas libertades individuales pueden dejarse de lado.
La empresa, bautizada así por los orbes omniscientes de El Señor de los Anillos, vende softwares de recopilación y análisis de datos “que dan soporte a todo tipo de entidades, desde empresas privadas hasta los sistemas de selección de objetivos del ejército estadounidense”, dice Wired. Es que los contratos de Palantir con el Pentágono, su uso por la administración Trump en la guerra contra Irán y los ataques contra los migrantes, más la aparición del manifiesto, los llevaron “a replantearse el papel que desempeñan en todo esto”.
El Pentágono todavía no dijo si la IA de Palantir tuvo algún rol en decidir los ataques aéreos que destruyeron una escuela primaria y se cobraron la vida de 168 personas, la mayoría niñas, en Irán. Los empleados de Palantir comienzan a preguntarse si ellos son los malos. Las entrevistas con empleados actuales y antiguos de Palantir, junto con los mensajes internos de Slack obtenidos por WIRED, sugieren una plantilla en crisis.

Durante los últimos 20 años, los empleados podían soportar las intensas críticas externas y las incómodas conversaciones con familiares y amigos sobre trabajar para una empresa que lleva el nombre del orbe omnisciente y corruptor de JRR Tolkien.

“La narrativa general de Palantir, tanto para sí misma como para sus empleados, era que tras el 11-S sabíamos que habría un gran impulso en materia de seguridad, y nos preocupaba que esa seguridad pudiera vulnerar las libertades civiles”, declaró un exempleado a Wired. “Y ahora la amenaza viene de dentro. Creo que hay una especie de crisis de identidad y un desafío. Se suponía que éramos nosotros quienes debíamos prevenir muchos de estos abusos. Ahora no los prevenimos. Parece que los estamos propiciando”.

«Courtney [Bowman, jefa del equipo de privacidad y libertades civiles] no sabe que esta semana dedico tres horas a hablar con los IMPL [término de Palantir para sus equipos de producto que interactúan con los clientes], pero creo que esta es la única manera de empezar a ir en la dirección correcta».
En respuesta a estas preguntas, el empleado de PCL que trabajó en el contrato con ICE afirmó que “un cliente suficientemente malintencionado es, básicamente, imposible de prevenir en este momento” y que solo se podría controlar mediante “auditorías para demostrar lo sucedido” y acciones legales posteriores si el cliente incumpliera el contrato de la empresa.
“Karp realmente quiere hacer esto y lo desea constantemente”, dijeron. “Nosotros nos limitamos a intentar darle sugerencias y

reorientarlo, pero no hemos tenido mucho éxito y parece que vamos por buen camino para seguir ampliando este flujo de trabajo”.
