Gigantes tecnológicos aterrizan en regiones pobres
Naira Hofmeister / Monica Jha / Shamsheer Yousaf
La expansión de los centros de datos promete inversión y desarrollo en territorios vulnerables, pero los vecinos temen que el coste ambiental supere los beneficios. Los proyectos requieren enormes cantidades de agua, energía y suelo, mientras los empleos anunciados no siempre llegan.
El guión rara vez cambia. Una gran empresa tecnológica llega a la ciudad con mucho dinero y presenta sus planes para un enorme campus de centros de datos que consumirá muchísimos recursos. El gobierno extiende la alfombra roja, confiando en la promesa de crecimiento económico, avances tecnológicos y un lugar privilegiado en el mapa mundial de centros de datos. Para las comunidades locales, si bien el empleo suele presentarse como uno de los principales beneficios de tener una instalación de hiperescala como vecina, no siempre se materializa.

Cuando Sirlei Souza, de 62 años, se enteró de que se iba a construir un centro de datos en Eldorado do Sul, en Brasil, prometiendo puestos de trabajo, se mostró optimista. La empresa brasileña Scala Data Centers había anunciado la construcción de AI City, considerado el centro de datos más grande de Latinoamérica, a tan solo cuatro kilómetros de su pueblo. Scala Data Centers tiene su sede en Brasil y fue fundada por DigitalBridge, una firma estadounidense de inversión global en infraestructura digital.
Los residentes también esperaban que el proyecto aportara nueva infraestructura al territorio, mejorara sus carreteras deterioradas y trajera transporte público a la zona. Sin embargo, las dudas se apoderaron de los residentes cuando empezaron a leer artículos periodísticos sobre el posible impacto de los centros de datos, como el uso intensivo de recursos hídricos y energéticos. Se dieron cuenta de que prácticamente no sabían nada sobre el proyecto. «Estamos intentando obtener más información», comenta la líder comunitaria. «Pero la empresa no se ha puesto en contacto con nosotros».

Mientras tanto, Raquel do Reis Roman, de 45 años, está preocupada de que la promesa de empleo sea solo una «ilusión» y no llegue a quienes lo necesitan. «Los puestos de trabajo que requieren mayor cualificación irán a parar a gente de fuera, porque la mayor parte de la población local no tiene las cualificaciones necesarias.»
En la ciudad, Marginato Matos, de 59 años, sociólogo y uno de los coordinadores de la campaña de emancipación de Eldorado do Sul a finales de la década de 1980 —cuando buscaba la independencia del municipio de Guaíba—, expresa que incluso los trabajos más básicos serían bienvenidos. «La situación social en la ciudad es muy grave. No creo que la ciudad se recupere [de las inundaciones] en menos de diez años», afirma. «Los albañiles no tienen trabajo, ni tampoco las empleadas domésticas. Si se les da una oportunidad, podría ser un paso positivo en la recuperación».
Scala Data Centers anunció que la primera fase de construcción generaría más de 3.000 empleos directos e indirectos e impulsaría sectores como la energía, la construcción y las telecomunicaciones. La compañía se ha comprometido a priorizar la mano de obra y los proveedores locales, apoyar el desarrollo de la región e invitar a empresas de su cadena de suministro a establecerse en ella. No obstante, Scala no proporcionó más detalles sobre la naturaleza ni la duración de los empleos. En su lugar, se limitó a afirmar que, una vez en funcionamiento, su centro de datos no afectaría a los recursos energéticos e hídricos locales.

El Gobierno local tampoco respondió a las preguntas sobre los empleos prometidos en el centro de datos. La alcaldesa de Eldorado do Sul, Juliana Carvalho, y su equipo han estado trabajando para ayudar a la ciudad a recuperarse de las inundaciones y consideraron que el proyecto AI City contribuiría a la reconstrucción de la ciudad. «Tanto desde el punto de vista de recuperar la confianza… como en términos de inversión.
De hecho, supondrá un cambio de paradigma», aseguró el pasado mes de abril. No respondió a las últimas solicitudes de declaraciones.
Cuando los empleos generados no son suficientes
En la India, por su parte, se necesita una inversión media de 770.000 dólares para crear un solo puesto de trabajo en un centro de datos, según un análisis de los registros de decenas de centros de datos. Este análisis se ha basado en la recopilación y revisión de 140 documentos gubernamentales relacionados con 67 proyectos de centros de datos que solicitaban autorizaciones ambientales entre 2021 y 2025. De ellos, 46 proyectos incluían detalles sobre inversiones y empleos.
Los centros de datos en toda la India generan pocos empleos en relación con la inversión realizada, según revela el análisis. Sin embargo, requieren enormes cantidades de energía, agua y territorio, lo que supone una gran presión para el medio ambiente y las comunidades que ya viven en situación de vulnerabilidad.
Entre las empresas analizadas, los centros de datos de Amazon crearon la menor cantidad de empleos en relación con la inversión realizada. Amazon tiene previsto construir seis centros de datos cerca de Hyderabad y Mumbai. En conjunto, estos centros ocupan 118 hectáreas . La compañía de Jeff Bezos planea invertir 3.900 millones de dólares en estos proyectos. Sin embargo, solo generarán alrededor de 929 empleos, aproximadamente un puesto de trabajo por cada 4,2 millones de dólares invertidos.
En comparación con otras empresas, los centros de datos de Amazon también generaron la menor cantidad de empleos por unidad de terreno y por unidad de potencia informática generada. Los representantes de la firma no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios. «La IA ya está reemplazando a personas en puestos de trabajo en todos los sectores», afirma Nityanand Jayaraman, investigador y activista de Chennai, en la India. «Ahora, los centros de datos, que generan muy pocos empleos, compiten directamente por los recursos humanos».