Uruguay: Caída alarmante de la aprobación del presidente Yamandú Orsi

Luvis H. Pareja

La desaprobación de Yamandú Orsi ha alcanzado niveles alarmantes en Uruguay: según las encuestas recientes, el  46% de los uruguayos desaprueba la gestión presidencialmientras que solo el 29% la aprueba, tendencia que creció  en los últimos meses, reflejando un proceso de caída de la aprobación aumento de la desaprobación sistemático. Ldesaprobación ha crecido significativamente en la base electoral del Frente Amplio, que lo llevó a la presidencia.

La gestión de Orsi registró en el segundo bimestre de 2026 un saldo negativo de 17 puntos, con una desaprobación que trepó al 46% y una aprobación que cayó al 29%. La consultora Factum advierte que la erosión ya alcanza a los votantes de la coalición centroizquierdista Frente Amplio, donde la aprobación se desplomó de 72% a 59% en apenas dos mesesPresidente de la República, Yamandú Orsi Foto: Presidencia de la República

La consultora Cifra señala que en cuanto a la imagen personal, el 51% declara simpatía hacia Orsi y el 36% antipatía, mientras que el 31% aprueba su gestión. Hace un año, el 63% manifestaba simpatía, proporción que se mantuvo hasta mediados de 2025 y comenzó a descender en setiembre. La encuesta de Cifra fue realizada entre el 18 y el 28 de febrero de 2026, mediante entrevistas telefónicas a 801 personas en todo el país (líneas fijas y celulares).

El presidente mostró su preocupación por los últimos sondeos de opinión pública que muestran un aumento de la desaprobación hacia su gestión. “La opinión pública es algo a tener en cuenta”, afirmó, y aseguró que está analizando los estudios para encontrar una explicación a ese cambio en la percepción ciudadana. Orsi apuntó a la necesidad permanente de adaptación del gobierno. “Siempre tenés que cambiar —dijo—; el que piense que uno tiene que plantarse como arrancó y no cambiar nada, ya empezaste equivocando”. Para el mandatario, la crítica y el descontento señalan áreas que requieren corrección.

La última Encuesta Nacional de Factum, presentada  por su director, Eduardo Bottinelli, pinta un panorama cada vez más adverso para el primer mandatario. Con 900 casos recolectados entre el 18 de abril y el 5 de mayo, el estudio muestra que el 46% de los uruguayos desaprueba la gestión presidencial, mientras que solo el 29 % la aprueba y un 24% permanece en una zona de indefinición.

La encuesta fue realizada en semanas que incluyeron la polémica visita de Orsi al portaaviones estadounidense, un episodio que generó tensiones dentro del Frente Amplio. Además, se produce en un escenario regional marcado por el alza de los combustibles tras el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, y la persistencia de la seguridad pública como principal preocupación ciudadana.

La consultora Factum apunta que “las expectativas de los votantes, la coyuntura económica y la situación internacional, junto con las propias decisiones y mensajes del gobierno en estos temas, han ido mellando la percepción de la opinión pública sobre el desempeño del gobierno y la aprobación del presidente”.

Dicen que son una foto, que no se puede gobernar en base a encuestas y que sus resultados no cambian el rumbo de la gestión. Pero también prenden “luces anaranjadas”, llaman a la reflexión y se trata de buscar las causas de los números que muestran. Los resultados que muestran las encuestas sobre evaluación presidencial son uno de los indicadores que gobierno y oposición tienen para medir el pulso de la opinión pública.Y las últimas no son buenas para Orsi y su equipo.

Respecto del primer bimestre de 2026, la aprobación se derrumbó ocho puntos porcentuales (de 37% a 29%) y la desaprobación subió cinco (de 41% a 46%). “El clima de aprobación de la gestión del presidente se presenta en un saldo negativo, en un proceso de caída de la aprobación y aumento de la desaprobación sistemático”, sintetiza el informe de la consultora.  Factum apunta que “las expectativas de los votantes, la coyuntura económica y la situación internacional, junto con las propias decisiones y mensajes del gobierno en estos temas, han ido mellando la percepción de la opinión pública sobre el desempeño del gobierno y la aprobación del presidente”.

Ahijado político de Pepe Mujica

Las señales de desgaste o, lo que es peor, de desacumulación en términos políticos y sociales, se vienen dando desde hace meses en lo que respecta a este nuevo período de gobierno del Frente Amplio (FA); pero en términos más históricos, el proceso de desacumulación se viene palpitando incluso desde que el FA llegó por primera vez al gobierno.

En oatr encuesta divulgada por el noticiero Telemundo, el 31% de la población aprueba el desempeño de Orsi, mientras que el 46% lo desaprueba. Un 17% ni aprueba ni desaprueba y el 6% no tiene opinión. Cuando inició el mandato, el 37% evaluaba positivamente su gestión. Ese registro subió hasta un 43% en setiembre, pero desde octubre comenzó a descender hasta el 31% actual. En paralelo, la desaprobación aumentó del 15% del inicio al 46% de la última medición, tras ubicarse en torno a un tercio a mitad de año.

En el plano teórico, para muchos partidos y sectores políticos de izquierda se suponía que el Gobierno serviría como elemento de acumulación político-social, de robustecimiento de la participación popular, de avances democráticos y culturales, de ruptura de eslabones de dependencia y de construcción de soberanía nacional, señala Caras y Caretas.

Sin embargo, más allá de avances que se han apreciado y que han permitido mejorar la vida de miles y miles de uruguayos, lo cierto es que la gestión, junto a la falta de conducción política, fueron el principal motivo para la derrota electoral de 2019, lo que fue advertido en tiempo y forma pero igualmente despreciado. “La idea de que vamos bien pero hay que acelerar es un error de caracterización de la coyuntura que tiene dosis cada vez más visibles de terquedad y carencia de autocrítica mínima, no necesariamente por incapacidad política sino más bien por la lisa y llana soberbia”, añade Mateo Grille en el portal

Uruguay no  ha podido avanzar en combatir la pobreza estructural —en especial la infantil—, en el acceso democrático a viviendas dignas ni a la salud en toda su expresión. Tampoco logra dar respuesta a problemas crecientes como la expansión del narcotráfico, el lavado de activos ni a muchas de las amenazas que ponen en vilo a la defensa nacional, como por ejemplo la ausencia de una estrategia de desarrollo nacional.

Rompe los ojos que ya son varias las generaciones de uruguayos que aún continúan esperando los “beneficios” del derrame del crecimiento económico del actual sistema. Hay una postergación histórica de los sectores más pobres y también de los sectores medios de la sociedad. Los problemas más urgentes sin dudas están en los estamentos más empobrecidos, pero la fragilidad del actual estado de cosas es tal que un simple cambio en los ingresos de un hogar “promedio” hace que se caiga rápidamente en la pobreza, añade Caras y Caretas..

*Periodista uruguayo, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)