Petróleo, diálogo de México, incertidumbre

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Leopoldo Puchi

La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, se reunió recientemente por teleconferencia con los mandatarios del CARICOM y con el presidente de República Dominicana. Entre los temas tratados estuvo el de la seguridad energética, que está directamente vinculado a la situación de la guerra en Europa y a la necesidad de suministros creada por las sanciones al petróleo y al gas de Rusia.

Así mismo, 18 cancilleres de Centroamérica y el Caribe se reunieron en Panamá con Josep Borrell, de la Unión Europea, y abordaron como punto destacado del encuentro lo relacionado con el incremento de los precios del crudo, la gasolina y otros derivados.

El Sur

También hacia el sur del continente se sienten los embates del conflicto y en países como Paraguay, importador neto de combustibles, el incremento del precio del petróleo es uno de los principales motores de una creciente inflación, lo que se expresa en todos los precios de la canasta básica de consumo.

Al mismo tiempo, los países de la región se verán afectados por la urgente necesidad europea de gas natural licuado (GNL), ya que los suministros provenientes de EEUU tenderán a desviarse hacia el viejo continente y estarán bajo la presión de una competencia que va dificultar los flujos en Latinoamérica. En países como Chile, la mayor parte de sus suministros de GNL se realizan desde EEUU y Trinidad y Tobago.

Aumentar oferta

Frente a estas circunstancias, la alternativa es lograr que los gandes productores de petróleo aumenten su oferta, de manera que se puedan bajar los precios o detener su ascenso. La protección a los consumidores por medio de subsidios o reducciones de impuestos es una política difícil de sostener a mediano plazo.

Todo indica que el conflicto de Ucrania, el que tiene lugar por medio de las armas y el que se libra en el terreno económico, será de carácter prolongado. Los mercados globales, y en particular los occidentales, deben buscar sustitutos para los próximos siete o diez años a una parte de los 7,8 millones de b/d de petróleo y derivados que Rusia exporta. La transición hacia energías renovables estará condicionada por las necesidades de combustibles fósiles a corto y mediano plazo.

País petrolero

Ahora bien, cuando se habla de aumentar la oferta de hidrocarburos desde el continente americano y cuando se hace referencia a Centroamérica, el Caribe o al gas de Trinidad y Tobago, ineludiblemente se está hablando de Venezuela, que dispone de la primera reserva mundial de petróleo y la primera reserva de gas en Latinoamérica.

Por más que se mencionen las limitaciones actuales de la industria petrolera, se sabe que la producción puede incrementarse y estar disponible para el período que se ha abierto con la guerra. Venezuela no es un proveedor novato, y por más que el andamiaje petrolero esté deteriorado, la condición petrolera es un hecho social que circula por las arterias del país.

Donald Trump

Por supuesto, el incremento de la producción requiere financiamiento y tecnología, es decir, la reincorporación de las empresas extranjeras que hasta 2019 estuvieron en Venezuela y que fueron retiradas de los campos petroleros por decisión de Donald Trump.

Para que esto ocurra, deben levantarse o aliviarse las sanciones que impiden que esas empresas estén aquí y que prohíben a los fondos y los bancos financiar la producción.

De hecho, esta es la demanda de los países caribeños, de los centroamericanos y del propio Paraguay, cuyo Senado recientemente recibió una delegación de la Asamblea venezolana para hablar de suministros.

Incertidumbre

Antony Blinken declaró nuevamente que el alivio de las sanciones está sujeto a que se llegue a acuerdos en las conversaciones entre el Gobierno y el sector de oposición representado por Juan Guaidó. Es decir, que el incremento de los suministros de petróleo venezolano requerido por Occidente dependería de que las demandas sean satisfechas por el Gobierno: amnistía y rehabilitación inmediata de los participantes del “gobierno interino”.

Es probable que no sea así y que simplemente el equipo de Biden cuida las formas ante sectores reticentes. En este caso, el solo reinicio del “diálogo de México” sería el argumento para otorgar las licencias aun cuando no haya un “acuerdo integral”, como se ha planteado hasta ahora.

Aunque el cardenal Baltazar Porras apoya las sanciones, vale citarlo cuando dice que la falta de una postura “clara” del gobierno de EEUU hacia Venezuela genera “mayor incertidumbre”.