Marta Harnecker: “Nadie puede negar que un nuevo sujeto revolucionario se ha creado en Venezuela”

230

Tassos Tsakiroglou|

La autora marxista-leninista y socióloga chilena Marta Harnecker, señaló en la siguiente entrevista su convencimiento de que ha surgido un juevo sujeto revolucionario en Venezuela, e indicpo que el gobierno no ha sido capaz de explicar al pueblo las dimensiones reales del  proyecto en términos que puedan entender: “Y lo peor de todo, nuestras vidas no han sido coherentes con nuestro proyecto. Predicamos la democracia, pero actuamos de autoritariamente; queremos construir una sociedad solidaria, pero somos egoístas; abogamos por la defensa de la naturaleza, pero que somos consumistas”, resalta.

-Estas viniendo a Grecia para una conferencia sobre la actualidad del sistema teórico de Marx. En medio de una severa crisis financiera internacional, ¿qué lecciones podemos sacar de crítica de la economía política capitalista de Marx?
-Creo que es increíble cómo Marx anticipó lo que ocurriría en el mundo en lo que respecta al desarrollo del modo de producción capitalista. Para nombrar sólo unas pocas cosas: anunció la tendencia a concentrarse cada vez más en menos manos (vistazo a las transnacionales en la actualidad); la aplicación técnica consciente de la ciencia al proceso de producción en general y especialmente a la explotación del suelo (ver lo robótico y la agricultura transgénica); el entrelazamiento de todos los pueblos en la red del mercado mundial, y, con ello, el crecimiento del carácter internacional del régimen capitalista (mira la globalización), y así sucesivamente. Él pudo prever todo esto porque fue capaz de descubrir la lógica del capital y, al hacerlo, proporcionó a los trabajadores los instrumentos teóricos para su liberación.
Tenemos ser capaces de distinguir entre el estudio del modo de producción capitalista como un objeto abstracto teórica, y el estudio histórico concreto de una formación social y de la lucha de clases dentro de ella. Al no tener en cuenta los diferentes niveles de abstracción y se aplican mecánicamente los conceptos de Marx, como si la realidad no ha cambiado durante estos 150 años, ha llevado a muchos intelectuales y activistas marxistas latinoamericanos a tratar de insertar nuestra realidad en los conceptos clásicos, impidiéndoles así la comprensión de los nuevos fenómenos que han estado ocurriendo en nuestra región que están fuera de esos parámetros.
Mi charla en el evento sobre El Capital de Karl Marx explorará los nuevos fenómenos y tratar de llevar a cabo algunas reflexiones de lo que ha sucedido en nuestra región en las últimas décadas, que muestra la forma en que se acerca y cómo se diferencia de lo que Marx describió en El Capital.
Una de las cosas que realmente ahora ha cambiado desde la época de Marx es la situación de la clase obrera industrial en el mundo, y especialmente en América Latina es que no encontramos grandes concentraciones de trabajadores viviendo en los grandes barrios de la clase trabajadora. Esto se debe en gran medida a la aplicación de medidas económicas neoliberales tales como las condiciones precarias de trabajo y la subcontratación, y su estrategia de fragmentación social que ha dividido a la clase trabajadora internamente.
El énfasis fundamental colocado en la clase obrera industrial condujo a que los partidos políticos de América Latina no prestaran atención a las características específicas del sujeto social revolucionario de ese continente. Durante muchos años no fuimos capaces de percibir el papel que las poblaciones indígenas y los cristianos pueden desempeñar en las revoluciones en Latinoamérica.

-La presente división  entre el 99% [pobre] y el 1% [cada vez más rico] y la cada vez mayor desigualdad revive el concepto de lucha de clases, que durante muchas décadas se supuso que estaba muerta y enterrada. Sin embargo, lo que vemos es la incapacidad de la izquierda para tomar ventaja de esta realidad y elaborar una alternativa realista y convincente al capitalismo.

-¿Fue realmente la noción de la muerte de la lucha de clases, o más bien fue que aquellos que compartieron esa opinión no entendieron que los procesos históricos se desarrollan en las ondas? Existen periodos de calma, donde parece que la lucha de clases ha desaparecido, pero luego vienen otros períodos en los que muchos sectores sociales oprimidos empiezan a pasar a la acción, hasta llegar a las expresiones masivas de rechazo que hemos visto en las últimas décadas en diferentes partes del mundo.
Usted ve la incapacidad de la izquierda para tomar ventaja de esta realidad. Creo que estás generalizando demasiado, al menos ëste no era el caso de la izquierda latinoamericana.
El neoliberalismo y su horror —la extensión del hambre y la miseria, la distribución cada vez más desigual de la riqueza, la destrucción de la naturaleza y el aumento de  la pérdida de la soberanía— crearon una situación en la que la gente reaccionó, resistiendo al principio y para luego pasar a la ofensiva y hacer posible la elección del candidato presidencial de izquierda con programas anti-neoliberales.
Una nueva correlación de fuerzas se estableció en nuestra región, que hace que sea más difícil para EEUU lograr sus objetivos en la región. Pero, como podría esperarse, EEUU. nunca cesó en sus intentos de detener el avance de nuestro proceso, los intentos que han logrado algunos éxitos temporales importantes en este último año, a través de aprovechar  las grandes dificultades económicas  que han tenido lugar debido a la crisis mundial del capitalismo y sobre todo a la caída de los precios de las materias primas. Ultra gobernantes neoliberales se han instalado en Argentina y Brasil, y están tratando de bloquear los avances de la revolución bolivariana en Venezuela.
Pero, aunque hoy en día hay algunos retrocesos en la región, nadie puede negar que hay una gran diferencia entre la Latinoamérica que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez heredó y la que nos dejó.
Una descripción objetiva debería reconocer que se han producido avances muy importantes en algunos de nuestros países más progresistas, puesto que han tenido que “inventar con el fin de no cometer errores”, como dijo Simón Rodríguez. Voy a hablar sobre este tema en mi charla.
Y desde el punto de vista económico, hay tres países gobernados por la izquierda que ha tenido mucho éxito económico en medio de esta crisis económica mundial: Bolivia, Nicaragua y Ecuador. Ellos están haciendo avances importantes.

-En muchos de sus escritos, se examinan las trayectorias de varios gobiernos progresistas de Latinoamérica, en cuanto a sus respectivos procesos buscando generar modelos alternativos al capitalismo. ¿Cuál es su evaluación de este proceso, sobre todo después de los acontecimientos en Brasil y Venezuela?
-En primer lugar, hay que distinguir entre lo que ha sucedido en Brasil con Lula y los gobiernos de Dilma y lo que ha ocurrido en Venezuela. Incluso si ambos tienen en común la lucha por la igualdad social, la democratización política, la soberanía nacional y la integración regional, la correlación de fuerzas en Brasil no permitieron un cambio en las reglas del juego institucional como, en cambio, sí ocurrió en Venezuela, donde una constitución progresista fue lograda e institucionalizada. Podríamos decir que en Brasil los Partido de los Trabajadores (PT) los gobiernos han hecho hincapié en los problemas sociales, pero no pudieron romper la agenda neoliberal. En Venezuela, la orientación del gobierno de Chávez fue la de construir una nueva sociedad, una alternativa al capitalismo: el Socialismo del Siglo XXI. Para ello tuvo que comenzar desde el estado hereditario, por lo tanto, el primer paso que daba era cambiar las reglas del juego institucional: una nueva constitución nació en el que el protagonismo popular fue y es esencial.
La necesidad del protagonismo popular fue un elemento que distingue su propuesta del socialismo democrático de otras experiencias socialistas en el que el Estado es responsable por la solución de problemas y la gente simplemente recibe los beneficios.
Esto es lo que sucedió en Brasil con el plan “Bolsa Familia”. Millones de familias brasileñas pobres la recibieron como un obsequio de parte del Estado. Una vez que se resolvieron sus necesidades básicas, aparecieron nuevas necesidades que no podían ser satisfechas debido a la caída de los precios del petróleo. La oposición aprovechó esa situación para organizar la movilización contra el gobierno y en última instancia, unificó las fuerzas en el parlamento que hicieron posible el golpe de estado institucional  que tuvo lugar.
La orientación del gobierno de Chávez fue completamente diferente. Él estaba convencido de que el socialismo no podía ser decretado desde arriba, que tenía que ser construido por el pueblo. Es por eso que él promovió diferentes formas de organización del pueblo —espacios donde pueden discutir sus necesidades y planificar cómo resolverlos con la ayuda del Estado, tales como los consejos comunales, consejos de trabajadores, las comunas. En este proceso, los mendigos del pasado se transforman en personas que solucionan sus problemas por sí mismos.
Y estos son los sectores populares que han apoyado a Chávez y ahora Maduro como su sucesor.
Sin lugar a dudas, lo que sembró Chávez ha marcado muchas personas de los sectores populares y madurando políticamente, tal como lo he podido testificar en persona durante los años que viví en Venezuela. Creo que todas aquellas personas que se les dio la oportunidad de estudiar, a pensar, a participar, a construir, y tomar decisiones, crecieron enormemente en su autoestima y desarrollado como seres humanos, son las que defienden y defenderán el proceso bolivariano.
El proceso puede haber cometido errores y tener muchas debilidades, pero nadie puede negar que un nuevo sujeto revolucionario se ha creado en Venezuela.

-Pero ¿cómo se puede explicar la situación económica caótica en Venezuela?
-Aprovechando el enorme vacío de liderazgo dejado por la desaparición física de Chávez, los ataques contra el proceso revolucionario bolivariano se han intensificado, tanto dentro como fuera del país. Ya que sería muy difícil intentar otro golpe contra Maduro —que ha tratado de ser coherente con el legado de Chávez— la oposición ha intensificado la guerra económica iniciada durante el período precedente: el gobierno de Maduro ha recibido en poco más de tres años, la cantidad equivalente de ataques que Chávez recibió a lo largo de catorce años. Uno de sus objetivos de esta guerra ha sido afectar el sistema de acceso a los alimentos básicos a precios subvencionados, promovidos desde el año 2003 a través de la Misión Mercal, con resultados significativos para garantizar el derecho a la alimentación.
Lo que está ocurriendo es muy similar a lo que ocurrió en Chile para desestabilizar al gobierno de Salvador Allende (mercado negro en el dólar, la paralización de algunas industrias, el intento deliberado de crear miedo entre los inversores extranjeros y hombres de negocios locales, la divulgación internacional de la imagen de un país en quiebra).
De acuerdo con la economista venezolana Pasqualina Curcio, dos estrategias principales se han aplicado en Venezuela para crear descontento entre la población: la inflación y la escasez inducidas. Esto se consigue, por un lado, a través de la manipulación del tipo de cambio en el mercado paralelo e ilegal, que sintomáticamente aumenta de manera exponencial en los meses previos a las elecciones, y por otro lado, a través de la manipulación de los mecanismos para la distribución de artículos de primera necesidad (acaparamiento, contrabando por la frontera) para crear una escasez artificial.
Los monopolios de importación-distribución y banqueros, que no producen bienes sino que simplemente obtienen beneficios extraordinarios a través de la diferencia de precio entre lo que compran en el extranjero y lo que venden en el país, fijan los precios de los bienes que importan (artículos de primera necesidad, entre ellos alimentos e insumos necesarios para la producción y transporte) de una manera oligopólica, utilizando el tipo de cambio paralelo, que es mucho más alta (14,5 veces) que el valor real de los bienes calculados en moneda nacional.
Este aumento en los precios de los bienes necesarios no sólo daña al pueblo venezolano, sino que también va en contra de los sectores de la burguesía que sí producen bienes para el uso diario.
Por otra parte, para aumentar la insatisfacción popular entonces crean una escasez artificial al no poner estos artículos en estanterías de las tiendas de una manera regular y oportuna y en cantidades suficientes.
Estos ataques se llevan a cabo en terreno fértil no sólo debido a la drástica caída de los precios del petróleo, sino también debido a la debilidad de las políticas económicas adoptadas por el gobierno, que no pudo prever esta caída de los precios del petróleo. Esto se suma a la política de tipo de cambio y una política masiva a favor de la importación, que desalienta la producción nacional y coloca al país en una situación en la que es cada vez más dependiente de las importaciones.
Pero nadie puede negar que un sector de la burguesía venezolana y la burocracia estatal corrupta se están aprovechando de esta situación objetiva para profundizar la crisis actual y crear las condiciones para derrocar al gobierno de Maduro.
En cualquier caso, no creo que la crisis económica actual en Venezuela sea la prueba del fracaso del intento de Chávez de construir una nueva alternativa al capitalismo, al igual que nadie puede culpar a una receta de cocina para un flan que se quemó cuando el horno estuvo demasiado alto. Lo que tenemos que analizar en serio es lo que el gobierno no ha hecho bien y los errores que no se deben repetir.
Las últimas noticias parecen ser positivas. Recientemente, el gobierno logró un importante éxito: un amplio acuerdo internacional para subir y estabilizar el precio del petróleo. También promueve la producción nacional, llamando a todos los sectores industriales privados que estén dispuestos a colaborar con el país y así participar en este esfuerzo nacional. Por último, parece que hay la decisión de tomar medidas severas contra la burocracia corrupta.

-¿No es usted demasiado optimista? ¿No crees que las fuerzas conservadoras están ganando cada día más terreno?
-Soy optimista porque creo que el tiempo histórico está en contra de las fuerzas conservadoras: han engañado al pueblo con promesas que fracasan si intentan llevarlas a cabo, por lo que  este el engaño no puede ser eterno dado que la realidad se estrella con sus discursos.
El tiempo histórico está a nuestro favor. Lo que nos ayuda en esta lucha contra las fuerzas conservadoras es que el tipo de sociedad que proponemos y se está empezando a construir responde objetivamente a los intereses de la inmensa mayoría de la población, en contraste con lo que las fuerzas conservadoras proponen que sólo beneficia a las élites.
La gran pregunta es entonces: ¿por qué, si tenemos un proyecto que favorece la inmensa mayoría, entonces no se traduce en un apoyo social y electoral equivalente?
La explicación que a menudo damos es que las fuerzas conservadoras utilizan los medios de comunicación para difundir una visión deformada de nuestro proyecto.
Pero también nosotros tenemos culpa de este mal entendido. No hemos sido capaces de explicar al pueblo las dimensiones reales de nuestro proyecto en términos que puedan entender. Y lo peor de todo, nuestras vidas no han sido coherentes con nuestro proyecto. Predicamos la democracia, pero actuamos de autoritariamente; queremos construir una sociedad solidaria, pero somos egoístas; abogamos por la defensa de la naturaleza, pero que somos consumistas.

*Esta entrevista se realizó para el periódico griego Efimerida tonelada Syntakton (Revista Internacional de Renovación Socialista) antes de la participación de Harnecker en la conferencia internacional “150 años de Capital de Karl Marx: Reflexiones para el 21 siglo “, que tuvo lugar en Atenas, Grecia, enero 14-15, 2017.

*