Podemos, una esperanza que debate su futuro

o30/05/14, Madrid. Rueda de prensa de la formacion politica 'Podemos'. En la imagen el numero uno de la candidatura que se presento a las elecciones europeas, Pablo Iglesias. / foto: Alberto Di Lolli

Nicolás Trotta |
El Movimiento de los Indignados irrumpió en España el 15 de mayo de 2011. Diferentes colectivos sociales canalizaron el enojo de millones de españoles con las políticas de austeridad y la concentración de los beneficios de la expansión económica. Soñaban con romper el bipartidismo del PP y el PSOE y su alternancia en el poder (aunque no en las políticas implementadas). Al ritmo del desguace del Estado de Bienestar crecía el descontento en el viejo continente.

Las movilizaciones populares y sus acampes dispararon una construcción política rupturista, liderada por profesores universitarios que gritaban sus verdades en los estudios de televisión y se atrevían a pedir lo imposible: un gobierno al servicio de la mayoría de los españoles. “El 15M impugnó el sistema político con dureza y en vez de decir ‘que se vayan todos’, planteó la necesidad de señalar a los culpables –políticos en manos de banqueros y banqueros sin escrúpulos– y de construir una alternativa. El éxito del 15M, no tener memoria, liderazgo, estructura, ni programa, se convirtió en su losa. Podemos nació reclamando memoria, liderazgo, programa y estructura”, me relata uno de los fundadores más veteranos de Podemos, Juan Carlos Monedero, brillante intelectual y docente de muchos de quienes hoy ocupan bancas en el Parlamento. Así se parió Podemos, poniendo en crisis a un sistema vetusto e injusto en una nación que utilizó cientos de millones de euros para salvar a los bancos mientras se agravaba la desocupación y la exclusión.

Pablo Iglesias (foto), Secretario General de Podemos, con quién conversé hace unas semanas en Madrid, completa, “nos juntamos unos cuantos profesores de la Universidad Complutense que compartíamos análisis, que conocíamos la experiencia latinoamericana, que veníamos de militar en los partidos de la izquierda y en los movimientos sociales. Yo era una persona muy conocida por mi presencia en programas de mucha audiencia en televisión. La sensación de agotamiento de todos los partidos nacidos del régimen de 1978 y la intuición de que el 15M no había agotado sus posibilidades hicieron que nos pusiéramos en marcha. La crisis del régimen abría una ventana de oportunidad y había que utilizarla”.

El cisma que provocó en la política el surgimiento de Podemos se mide por los cruentos ataques lanzados por el establishment. Descalificaciones, mentiras y vacuas denuncias en las tapas de los principales periódicos y programas televisivos buscaban demonizar a sus figuras más relevantes, mientras que las políticas de ajuste y la corrupción devastaban a los partidos tradicionales. Era tiempo de innovar y de buscar una nueva alternativa para un creciente números de españoles. El sorprendente debut electoral los catapultó a Bruselas, logrando 5 escaños en las elecciones europeas. Con éxito pasaban del terreno del análisis al complejo barro de la política. De la teoría a la praxis. Un grupo de irreverentes docentes quebraba el bipartidismo, una nueva historia comenzaba en la aún monárquica España.

Cerca estuvieron de ocupar La Moncloa en el eterno proceso electoral que paralizó a España y obligó a celebrar dos compulsas electorales (20/12/15 y 20/6/16). Luego de reiterados intentos, Mariano Rajoy logró conformar gobierno, pero a un altísimo costo para la política tradicional española. Hoy es evidente, conviven en España dos modelos, la triple alianza conservadora PPSOECs (Partido Popular, el edulcorado socialismo y el experimento diluido de Ciudadanos) por un lado y Podemos y otras expresiones progresistas por el otro. El fracaso del débil e impopular actual gobierno se llevará puesta a la coalición gobernante y dejará en inmejorables condiciones electorales a Podemos. La grieta existe en España, se respira en el aire y se observa en las calles. Cualquier semejanza con la realidad política de nuestro país no es pura coincidencia. Al fin y al cabo, la historia siempre estuvo cortada por la disputa entre modelos de distribución y de concentración.

Hoy Podemos, con 67 parlamentarios, es la tercera fuerza política de España y una verdadera oposición que no teme ponerle el cuerpo para desnudar las políticas de ajuste. La alianza que protagoniza junto a Izquierda Unida superó los 5 millones de votos, menos de medio millón que el PSOE. Integra coaliciones con responsabilidad de gobierno en diversas autonomías y en las emblemáticas alcaldías de Madrid y Barcelona. Es una de las pocas nuevas alternativas políticas progresistas en un mundo cada día más desconcertante. Su crecimiento no está exento de acalorados debates internos entre sus principales figuras, diferencias reales y palpables, alimentadas –también– por los medios de comunicación tradicionales. Sus iniciales tibios desacuerdos se fueron consolidando. Un combo siempre presente e imprescindible en el campo de la disputa partidaria.

Íñigo Errejón, carismático vocero y segundo de Iglesias, disparó un debate sobre la necesidad de transformar a Podemos en un partido más previsible y dialoguista para erigirse como real alternativa de gobierno: era necesario ser más pragmáticos para crecer. Construir un Podemos en semejanza al PSOE le endilgan a los errejonistas. Esa cuña también tiene mucho de posicionamiento personal y termina siendo funcional a la partidocracia ibérica tradicional. Las tensiones fueron in crescendo y desembocaron en un necesario nuevo congreso partidario, luego de un intenso año electoral, que se celebrará hoy. No existe perspectiva de disputa del secretariado general, en manos de Iglesias, pero sí posicionamientos en la estructura que debilitan la estrategia de poder. Iglesias y su equipo han promovido, sin éxito, la unidad abriendo el diálogo a todos los sectores dando respuesta al pedido de las bases de la organización. En la política, en la era de los medios, la acumulación se realiza en las fuerzas partidarias pero principalmente detrás de sus líderes. Los pugilistas sobre el ring son Pablo Iglesias y Mariano Rajoy, el reglamento parece no permitir más participantes.

La Asamblea Ciudadana, que se está celebrando este fin de semana, denominada Vistalegre 2 por ser la segunda que se celebra en dicho establecimiento de Madrid, implica una saludable democratización del debate y es una marca registrada de Podemos. Mientras que los demás partidos resuelven sus desavenencias en acuerdos de cúpulas, Podemos debate, discute y votan a mano alzada, democracia partidaria en su máxima expresión. El científico del CSIC, el CONICET español, Pablo Echenique ideó un sistema de participación y preparación del congreso acorde a los nuevos tiempos de las redes sociales. El desafío de Podemos es salir fortalecido, revitalizado, y no terminar siendo funcional al Partido Popular y al PSOE, quienes miran con atención al Congreso y se entusiasman con renuncias o rupturas.

Se transitan horas fundantes en la joven historia de Podemos. Un Congreso que implique un quiebre interno permitirá postergar y poner en duda la fecha de vencimiento del ajuste al que está siendo sometido el pueblo español. Un resultado que contenga a todas las expresiones permitirá consolidar el liderazgo de Pablo Iglesias, erigiéndolos como la única y gran alternativa en el proceso electoral de 2019. Se presentan cuatro listas al Consejo Ciudadano Estatal, las más importantes son las que encabezan Iglesias y Errejón. Un resultado que no se traduzca en una victoria de la lista del actual líder del partido implicará su automática dimisión y un futuro de compleja predicción.

Los discusiones y enfrentamientos también implican un crecimiento, permiten dejar en claro el rumbo que debe transitar esa fuerza política en momentos tumultuosos. Superado el Congreso es esencial que Podemos logre aplicar la premisa justicialista de quien gana conduce y quien pierde acompaña. Pero también evitar cometer el pecado de ser gobernados por el pragmatismo que sólo lo llevará a traicionar su propia razón de existencia. El peronismo conoció ese camino en los ´90, y nunca debería volver a transitarlo.

Podemos y su Secretario General sintetizan la esperanza en un continente en crisis. Representan las necesidades de la gente de a pie y no de las élites que se niegan a perder sus privilegios mientras siguen llenándose impunemente los bolsillos. Los otrora profesores universitarios tienen en sus manos una responsabilidad que trasciende los límites de España. Frente al avance conservador en Latinoamérica es imprescindible que se transformen en un faro que demuestre que otras realidades son posibles y necesarias. Muy pocos saben en nuestro país que en este momento hay mucho en juego para nuestro continente en la II Asamblea Ciudadana. Ojalá que los militantes de Podemos sean conscientes de ello.

* Rector Universidad Metropolitana de la Educación y el Trabajo, UMET, Argentina

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