Chile: Divertimentos de guerra

Juan Pablo Cárdenas S.

En cada 21 de mayo, la Armada y las otras fuerzas militares se lucen en la organización de una brillante Parada Militar en honor de la gesta del capitán Arturo Prat y de quienes combatieron con él en la guerra del Pacífico en 1879. Esta vez la marcialidad de nuestros soldados superó todo lo previsto y el discurso del Almirante Cabrera fue particularmente notable en su cursilería (siutiquería decimos acá), con abundantes metáforas de aquellas que parecen gustarle al Presidente de la República.

Miles de jóvenes uniformados con sus “patas de ganso” y guaripolas en ristre, mientras que los de más avanzada edad abarrotaron sus pechos con toda suerte de condecoraciones al mérito, porque guerras ya no enfrentan desde hace más de cien años, salvo esas acciones fratricidas contra nuestra población civil y los barrios más pobres e indigentes de todo nuestro territorio. Sobre todo, cuando las emprenden cobardemente contra sus modestos rucos y enseres como si estos fueran considerados una amenaza a nuestra soberanía.Feriado 21 de mayo: ¿Es irrenunciable y qué se celebra?

En los días previos a este desfile empezaron a circular informaciones y rumores que hablan de la decisión de Perú, Bolivia y la propia Argentina de destinar millonarios recursos para hacer frente a sus necesidades bélicas, siempre teniendo en cuenta que a Chile no le quedan pendientes territoriales o marítimos con nuestros países vecinos. Otrora conflictos multinacionales completamente resueltos por los Tribunales y mediadores internacionales.

Pero ya sabemos que con ocasión de cada nueva elección surgen voces respecto de vengar nuestros triunfos militares. Y no vaya a ser que esta vez con las nuevas armas mortíferas se atrevan de nuevo a desafiarnos.

Aquí todo en muy críptico y no tenemos información de qué estará haciendo nuestro país para apertrecharnos militarmente. Solo se sabe que nuestro Presupuesto Nacional está en insolvencia y que al conjunto de las actividades fiscales se les están reduciendo sus recursos en un cinco, seis o diez por ciento. ¿Ocurrirá lo mismo con nuestro abultado gasto en Defensa?

En todo caso, nada más lejos de la intención de este columnista es la de abogar por más armas para los militares chilenos. A esta altura se demuestra que solo las potencias nucleares están en condiciones de alterar la correlación de fuerzas para la guerra. Es cuestión de observar cómo Irán y otras naciones tienen en jaque al baboso y prepotente Trump con una capacidad militar muy inferior a la de su Imperio: tal parece que con mística y convicciones los pueblos logran a la postre superar las bravuconerías de los más poderosos. En sesenta años de bloqueo, a Cuba no se le atreve la Casa Blanca y el Pentágono, sin arriesgar que sean miles los soldados estadounidenses que se sean repatriados muertos a su país.La felicitación Trump a Kast y su saludo en la Cumbre

Las verdaderas democracias, más que con armas, se defienden con diplomacia y arrojo. Con acuerdos solidarios entre los estados y las naciones, podría defenderse Europa de la prepotencia estadounidense, prescindir de sus bases militares en el viejo continente y con una política audaz de correctas relaciones con las otras superpotencias que a diario le dan lecciones de prudencia y cordura a los moradores de la Casa Blanca

Es inaceptable que, con la mundial escasez de petróleo, las urgentes demandas de sus poblaciones, el hambre, la enfermedad y otras lacras, se desvíen recursos hacia las guerras y conflictos armados. Más todavía cuando es el mundo entero el que puede verse afectado por ellas. Justamente, esos temibles F16, modernos tanques y navíos son una provocación a la paz mundial y a la capacidad de la política, los gobiernos y los pueblos de consolidar buenas relaciones, recurriendo a su inteligencia y a la justicia para resolver sus diferendos. Al principal enemigo del mundo, el estado norteamericano y sus indignos aliados, alimentan su poderosa industria guerrera, por lo que hay que encararlos con unidad, repulsa y firmeza. Cuando se está probando que su poderío militar solo esconde debilidad y cobardía.