Más allá de Ormuz, EEUU quiere controlar las aguas del mundo: China observa
Nubar Häinintz
El fracaso de las negociaciones del alto el fuego entre EEUU e Irán en Islamabad, celebradas por la iniciativa de China, era más que previsible , ya que llevan décadas negociando sobre los mismos asuntos (sanciones económicas contra Irán por su programa nuclear y misilístico), a los que se ha sumado ahora el cierre del estrecho de Ormuz por Irán, tras una guerra que ha devastado el país además de haber eliminado a gran parte de sus dirigentes políticos y militares.
La propuesta de 10 puntos de los Guardianes Islámicos en un encuentro que iba a tratar un alto el fuego incluía sus anteriores exigencias junto con que la principal superpotencia militar del mundo retirara a sus 50.000 soldados instalados en una veintena de bases militares en el Golfo Pérsico, para así poder reconocer su soberanía y control sobre el Estrecho de Ormuz.
Para la analista iraní (exiliada) Nazanin Armanian, la propuesta también intentaba dar un descanso al ejercito israelí, involucrado en varias guerras y sin descanso desde el 7 de octubre de 2024. Además, al estar tranquilos por el frente iraní, Netanyahu podrá dedicarse de lleno a masacrar a niños y adultos libaneses, ocupando sus tierras.
Las demandas de EEUU a Irán ya formaban parte de “los 12 mandamientos” de Donald Trump dirigidos a Irán en 2018, a los que sólo faltaba añadir: “Creerás en el Evangelio o, si no, morirás en el fuego del infierno”, añade. En estos momentos, quien manda en el estrecho de Ormuz es la armada de EEUU y las compañías de seguros de esta potencia: ningún barco puede utilizar este enclave sin su autorización.
Al controlar estas aguas, EEUU se exhibe ante su único rival, China, que no sólo recibe del Golfo Pérsico cerca de la mitad del petróleo que importa, sino que lo ha convertido en la principal región por la que pasa su Nueva Ruta de la Seda (con inversiones en puertos, ferrocarriles, carreteras, etc.). Asimismo, impone una guerra de desgaste energética y económica contra Irán, con el fin de provocar hambre y desesperación entre la población, empujándole a regresar a las calles para derrocar al régimen. Aunque Irán tiene frontera terrestre con 15 países, es por los puertos del Golfo Pérsico por donde exporta sus mercancías y recibe todo tipo de bienes.
Los buques desafían los bloqueos en Ormuz con identidades falsas, transpondedores apagados y la técnica del ‘spoofing’.El uso de prácticas irregulares se multiplica, mientras Estados Unidos afirma que su cerco marítimo ha obligado a 14 barcos a dar media vuelta
Le duele a Europa
La incertidumbre es tal que la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) advertían al unísono del impacto “sustancial, global y altamente asimétrico” de la crisis provocada por la guerra en Irán. Las tres instituciones coincidieron en señalar que el conflicto afecta “de manera desproporcionada” a los países importadores de energía, en particular a los países de bajos ingresos.
Ante este escenario tan inestable, la Unión Europea, muy dependiente del petróleo y del gas, se ha propuesto reducir su consumo de combustibles fósiles. No solo por una cuestión ambiental, sino sobre todo por una cuestión estratégica, pero también económica. Este pasado jueves, se filtró a la prensa un documento de la Comisión Europea en el que se recogen una batería de medidas para ahorrar energía ante la crisis de Irán y, de paso, rebajar también la factura que pagan los Estados europeos por su energía.
Las propuestas de Bruselas, que serán presentadas al resto de los miembros el 22 de abril, incluyen medidas que afectan directamente al día a día de la ciudadanía. Las principales son establecer un día de teletrabajo obligatorio a la semana, reducir el número de vuelos de avión, subvencionar e impulsar el transporte público, bajar el precio del tren y reducir los impuestos a la electricidad.
Para economistas, detrás de estas medidas se mueve un claro objetivo económico y no solo estratégico ya que una bajada del consumo en Europa implicará, por la ley de la oferta y la demanda, una bajada del precio a nivel global. Pero también bajar la factura por una bajada de consumo. Eso es lo que buscan estas medidas.
¿Lapsus de Trump?
Antes de que sacara de su perturbado mundo interior el disfraz de Jesucristo curando a los heridos de las guerras-negocios que él mismo está montando, el presidente estadounidense Donald Trump, convertido en la pesadilla del planeta, llamó estrecho Trump al estrecho de Ormuz, en uno de sus supuestos lapsus. 
No hace mucho, había conseguido de las acorraladas autoridades de Armenia poner su maldito nombre a un corredor estratégico en el Cáucaso (antiguo dominio de Irán), llamándole la Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacionales (TRIPP). Pero no se daba cuenta de que, de haber sido sustituible el nombre de Ormuz, el régimen islámico ya lo hubiera llamado Estrecho Jamenei.
Reducen el consumo petrolero
la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) advertían al unísono del impacto “sustancial, global y altamente asimétrico” de la crisis provocada por la guerra en Irán. Las tres instituciones coincidieron en señalar que el conflicto afecta “de manera desproporcionada” a los países importadores de energía, en particular a los países de bajos ingresos.
Ante este escenario tan inestable, la Unión Europea, muy dependiente del petróleo y del gas, se ha propuesto reducir su consumo de combustibles fósiles. No solo por una cuestión ambiental, sino sobre todo por una cuestión estratégica, pero también económica. Este pasado jueves, se filtró a la prensa un documento de la Comisión Europea en el que se recogen una batería de medidas para ahorrar energía ante la crisis de Irán y, de paso, rebajar también la factura que pagan los Estados europeos por su energía.
EEUU, séptima provincia de Israel
El primer vicepresidente de Irán, Mohammad Reza Aref, afirmó este jueves durante una reunión con miembros del Gobierno que Estados Unidos se convirtió en «la séptima provincia de `Israel´», en alusión al nivel de subordinación que caracteriza la relación entre ambas partes, señaló que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró públicamente que recibe informes diarios, e indicó que «Vance le informó a su regreso de Islamabad, como hace cada día».

Según Aref, el Gobierno iraní no limita sus planes al ámbito defensivo, sino que cuenta también con programas y proyectos orientados a la reconstrucción y el desarrollo nacional. Precisó que «por primera vez en la historia un alto funcionario de un Gobierno ofrece informes diarios al líder de otro país». Ese asunto —añadió— «no ataña únicamente a Irán, sino que refleja una humillación estructural». El vicepresidente iraní cuestionó además si el pueblo estadounidense es consciente de que «la Casa Blanca se convirtió, de facto, en una oficina de informes al servicio de otra entidad»
Anteriormente, el miembro de la Asamblea de Discernimiento de Conveniencia del Sistema, Mohsen Rezaei, afirmó que el presidente Trump está bajo la influencia de decisiones adoptadas entre bambalinas por Netanyahu y los estadounidenses de orientación sionista.
* Analista internacional sobre temas de Medio Oriente, residente en Beirut, colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)