Perú: 35 candidatos para una sola presidencia
Mariana Álvarez Orellana
Perú culminó el jueves su jornada de cierres de campaña para las elecciones generales del domingo 12 de abril de 2026, una contienda marcada por la dispersión del voto, la participación de 35 candidatos presidenciales y una indecisión que anticipa una segunda vuelta electoral el 7 de junio.
Perú votará el próximo 12 de abril en unas elecciones presidenciales atravesadas por la inestabilidad política, el desgaste institucional y la desconfianza social. En los últimos 10 años, el país tuvo 8 presidentes en medio de crisis y escándalos políticos. El escenario actual refleja esa fragmentación.
Keiko Fujimori, hija del dictador Alberto Fujimori, lidera con 14,5%, Carlos Álvarez sorprende como outsider con 10,9% y Rafael López Aliaga consolida su base conservadora con 9,9%. Cada candidato refleja distintos perfiles, estrategias y bases electorales en un escenario altamente fragmentado y con casi 17% de votantes indecisos.
Según la última encuesta nacional de Datum , realizada entre el 1 y el 4 de abril sobre 3.000 casos representativos, la intención de voto está dispersa. Un pequeño grupo de postulantes lidera las preferencias con diferencias mínimas, mientras que un segundo grupo se mantiene cerca. Las encuestas previas indican que más del 30 por ciento de los peruanos aún no ha definido su voto, lo que fortalece la previsión de una segunda vuelta.
A esto se suma un dato clave: casi el 17% del electorado está indeciso o votaría en blanco, lo que deja la elección completamente abierta. En este contexto, tres candidatos concentran hoy la mayor intención de voto y marcan el ritmo de la elección.
Estas elecciones marcan también el retorno de Perú a la bicameralidad, un hito significativo que redefine la estructura legislativa del país con la elección de 130 diputados y 60 senadores, reforzando la complejidad y la importancia de este proceso democrático. La crisis actual emana de la constante confrontación entre el Ejecutivo y el Legislativo. El Congreso peruano concentra un poder extraordinario a través de la figura constitucional de la «vacancia por incapacidad moral permanente».
Este mecanismo, de carácter subjetivo, permite destituir al presidente sin necesidad de acreditar un delito concreto, y ha sido aplicado contra mandatarios como Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Pedro Castillo y José Jerí.

Los favoritos en las encuestas
La candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, encabeza la encuesta con el 14,5% en intención de voto y vuelve a ubicarse en el centro de la escena política peruana, en un contexto de alta fragmentación y crisis de representación. Se trata de su cuarta candidatura presidencial consecutiva, lo que refuerza su nivel de conocimiento público y su peso dentro del sistema político.
En términos de posicionamiento, Fujimori se presenta como una opción de derecha tradicional, con un discurso enfocado en el orden, la seguridad y la reactivación económica. Durante la campaña política adoptó un tono más moderado que en elecciones anteriores, aunque mantiene una agenda de mano dura contra el delito, con propuestas que buscan reforzar el control estatal frente al avance del crimen.
Su base electoral combina un núcleo duro fiel —históricamente vinculado al fujimorismo y al legado de su padre, Alberto Fujimori— con sectores que priorizan estabilidad y autoridad política. Ese respaldo se apoya en una memoria todavía vigente de los años 90: mientras algunos valoran ese período por el control del terrorismo y la estabilidad económica, otros lo asocian con violaciones a los derechos humanos y corrupción, lo que mantiene la polarización en torno a su figura. Aun así, su estructura partidaria y presencia territorial le permiten sostenerse en el primer lugar.
Pero su figura condensa también fuerte rechazo. Su recorrido electoral —con tres ingresos a segunda vuelta— y las causas judiciales que la involucraron, como la investigación por presunto lavado de activos y los períodos de prisión preventiva, refuerzan esa imagen dual.

Con el 10,9%, el excomediante Carlos Álvarez se convirtió en una de las grandes sorpresas de la elección y logró meterse en el segundo lugar, desplazando a candidatos tradicionales en la recta final de la campaña. Su candidatura se construyó desde un perfil antisistema, con un discurso crítico hacia la política tradicional y fuerte énfasis en la inseguridad, uno de los temas que más preocupa a la sociedad peruana. En ese terreno, adopta posiciones duras, que conviven con propuestas vinculadas a educación, conectividad y apoyo a emprendedores.
Durante más de cuatro décadas fue una figura central del entretenimiento, como humorista e imitador político, lo que le permitió construir cercanía con amplios sectores. Sin experiencia en gestión ni cargos públicos, logra canalizar el desencanto de votantes que buscan opciones por fuera de la dirigencia tradicional. Álvarez encarna con claridad el fenómeno del outsider: una candidatura que expresa el malestar social y el llamado “voto de castigo”, pero que al mismo tiempo abre interrogantes sobre su capacidad de gestión en caso de llegar al poder.

El candidato de Renovación Popular alcanza el 9,9% y completa el podio, consolidándose como una de las principales figuras de la derecha en una elección fragmentada. Empresario millonario, exalcalde de Lima y conocido popularmente como “Porky”, Rafael López Aliaga construye un perfil de derecha conservadora, con eje en la seguridad, los valores tradicionales y una economía de mercado. Cercano a sectores religiosos —es miembro del Opus Dei y se declara célibe—, refuerza una identidad ideológica marcada que atraviesa toda su campaña.
Su discurso incluye propuestas de mano dura contra el delito, con planteos que apuntan a endurecer las políticas de seguridad y cuestionar marcos internacionales. Ese enfoque le permite consolidar un electorado firme y cohesionado, integrado por votantes conservadores que priorizan orden y autoridad. Sin embargo, ese mismo perfil tan definido también limita su expansión. Su estilo confrontativo –similar al de Donald Trump– y sus posiciones generan fuerte adhesión en su núcleo duro, pero rechazo en otros sectores.
Los que pelean por entrar al balotaje
Detrás de los tres primeros aparece un grupo que, con menor intención de voto, se mantiene competitivo en la pelea por la segunda vuelta. En un escenario fragmentado y con alto nivel de indecisos, pequeñas variaciones podrían alterar el orden y meter a cualquiera de estos nombres en el balotaje.
Con el 6%, Jorge Nieto, cabeza del Partido del Buen Gobierno, se posiciona como una alternativa moderada y técnica, con trayectoria en el Estado y foco en la institucionalidad, gobernabilidad y reforma pública. Muy cerca, con 5,5%, Ricardo Belmont, del Partido Cívico Obras, propone un enfoque más pragmático, centrado en la obra pública, la lucha contra la corrupción y la gestión directa. Su discurso apunta a resultados concretos y busca captar apoyo en sectores populares, apoyado en su experiencia como exalcalde.
En este escenario, uno de los movimientos más relevantes es del partido Juntos por el Perú, con Roberto Sánchez a la cabeza, que con 4,9% aparece como el candidato con mayor crecimiento reciente dentro de este grupo. Sánchez impulsa una agenda de ampliación de derechos, fortalecimiento del Estado y acceso a la educación, con base en sectores populares, especialmente en el sur andino.

Sánchez, candidato de Juntos con el Perú y afín a las izquierdas, encabezó el miércoles un acto en la Plaza 2 de Mayo de Lima, donde apareció a caballo y con un sombrero similar al utilizado por el expresidente Pedro Castillo. En su alocución, Sánchez afirmó que, de llegar a la presidencia, liberaría al exmandatario. Su perfil se ubica dentro de una izquierda con fuerte anclaje social y se presenta como un heredero político de Pedro Castillo, con quien compartió gestión. En esa línea, incluso plantea la posibilidad de indultarlo y propone avanzar hacia una Asamblea Constituyente para reformar el modelo vigente.
A poca distancia, con 4,7%, Alfonso López Chau, del partido Ahora Nación, completa este bloque como una opción de centroizquierda, con un perfil académico y técnico. Su propuesta se enfoca en la descentralización, la justicia social y el desarrollo regional, con llegada en zonas donde el malestar social fue más fuerte en los últimos años. Sin embargo, todavía necesita ampliar su nivel de conocimiento para competir en igualdad de condiciones.
Candidatos no faltan
Por detrás de este grupo, el resto de los candidatos aparece con niveles de intención de voto considerablemente más bajos. Desde el 4,5% de Marisol Pérez Tello, la lista continúa con César Acuña (3,2%), Carlos Espá (2,6%), Yonhy Lescano (2,4%) y Fernando Olivera (1,8%). Más abajo se ubican Mario Vizcarra (1,3%), George Forsyth (1,2%), Enrique Valderrama (1,2%) y Wolfgang Grozo (1,1%).
Luego aparecen Herbert Caller y José Luna Gálvez (con 0,9%), Mesías Guevara (0,8%), Roberto Chiabra (0,7%), Ronald Atencio (0,6%), Alex Gonzáles (0,5%), Rosario Fernández Bazán y Rafael Belaúnde (con 0,4%). Completan la nómina Francisco Diez Canseco, Vladimir Cerrón, Álvaro Paz de la Barra, Armando Massé y Paul Jaimes (con 0,3%), Charlie Carrasco y Fiorella Molinelli (con 0,2%), José Williams Zapata y Walter Chirinos (0,1%), y finalmente Antonio Ortiz, que no registra intención de voto en esta medición.
En conjunto, estos números reflejan la fuerte dispersión del escenario electoral, con una gran cantidad de candidaturas sin capacidad de incidir en la pelea por el balotaje.
*Antropóloga, docente e investigadora peruana, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)