Starlink, Kuiper y Guowang están sobre tu territorio ahora mismo

Constelaciones como Política Exterior

Julio Durán

Mientras usted lee este párrafo, varios cientos de satélites de al menos cuatro potencias distintas están pasando sobre el territorio de su país. No es una metáfora: es geometría orbital. Un satélite en órbita baja da la vuelta al planeta cada 90 minutos, y América Latina — por su extensión y su posición que está bajo cobertura permanente de todas las megaconstelaciones en despliegue.

Ninguno de esos satélites pidió permiso para sobrevolar. No lo necesitan: el espacio ultraterrestre no admite soberanía territorial desde el Tratado de 1967, y está bien que así sea.

Pero aquí está el matiz que este número quiere instalar en el debate regional, y que la conveniencia comercial ha mantenido fuera de él: lo que no necesita permiso para sobrevolar, sí lo necesita para aterrizar. El espectro que usan esas constelaciones sobre su país, las estaciones que las conectan a tierra, los términos bajo los cuales venden servicio a su gobierno, su ejército y sus ciudadanos en todo eso sí es jurisdicción nacional. Y es exactamente donde la región está firmando, país por país y sin doctrina común, su dependencia de la próxima década.

Este era el número que debí publicar en junio. Lo pospuse por el Mundial. El tema no esperó: siguió desplegándose a razón de decenas de satélites por semana.

El mapa: cuatro banderas sobre tu cabeza

Saat Elon Musk “Kuasai” Langit dengan 10.000 Satelit Starlink…Simplificando un panorama que cambia cada mes, las megaconstelaciones relevantes para la región son hoy cuatro familias:

  • Starlink (SpaceX, EE.UU.). Miles de satélites operativos, la constelación más grande de la historia por un orden de magnitud y presencia comercial en la mayoría de los países latinoamericanos. Su lección geopolítica ya no es teórica: la guerra de Ucrania demostró que la cobertura puede ser modulada por decisión del operador, y que esa decisión puede pesar más que la de los gobiernos del territorio en cuestión.
  • Kuiper (Amazon, EE.UU.). En despliegue activo tras sus primeros lanzamientos de producción. Su diferencial no son los satélites: es la integración vertical con AWS y la misma nube donde ya viven buena parte de los datos gubernamentales de la región. Órbita más nube más logística: un solo proveedor de extremo a extremo.
  • Guowang y Qianfan (China). Dos programas de constelación con decenas de miles de satélites planificados entre ambos y lanzamientos por lotes en curso. Su expansión comercial apunta explícitamente al Sur Global, con ofertas que llegan empaquetadas en acuerdos de financiamiento e infraestructura, el manual que la región ya conoce de la fibra y el 5G terrestre.
  • OneWeb/Eutelsat (Europa) y los regionales. La alternativa «multilateral», con capacidad real pero escala menor y, dato relevante para el número 22 de esta serie, el único modelo con estructura de gobernanza compartida entre Estados.

Cuatro familias, tres marcos jurídicos, dos rivalidades estratégicas. Y una región que las trata como si fueran cuatro proveedores de internet compitiendo por precio.

Por qué «proveedor» es la palabra equivocada

He negociado contratos satelitales de Estado y he estado del otro lado de la mesa las veces suficientes para afirmar esto sin retórica: una megaconstelación no es un proveedor. Es una infraestructura de otra bandera operando funciones de Estado sobre tu territorio.

Tres pruebas dAerospace | South China Morning Poste esa afirmación, tomadas de la realidad y no de la teoría:

  1. Primera: la conmutación. Quien opera la constelación decide dónde hay servicio y dónde no por celda, por usuario, por decisión comercial o por instrucción de su propio gobierno. Un país cuya conectividad rural, minera o militar depende de una constelación extranjera ha delegado, de facto, un interruptor de su territorio.
  2. Segunda: la visibilidad. El operador ve los metadatos de todo lo que transita: qué se conecta, dónde, cuándo, cuánto. En el número 7 lo dije para el IoT petrolero y vale para todo: los datos operacionales de tu infraestructura crítica son inteligencia económica en estado puro.
  3. Tercera: la preferencia. En una crisis y conflicto, desastre como el de La Guaira, tensión diplomática ¿qué tráfico se prioriza? La respuesta no está en la ley de telecomunicaciones de su país. Está en los términos de servicio del operador y, en última instancia, en la relación de ese operador con su gobierno de origen. Las leyes estadounidenses y chinas que obligan a sus empresas a cooperar con sus Estados no son secretas: están publicadas. Basta leerlas.
Marco COSMOS: las seis preguntas antes de firmar

Para convertir el diagnóstico en herramienta, la función de los marcos, propongo el Marco COSMOS: las seis dimensiones que todo gobierno, regulador o comprador corporativo de la región debería evaluar antes de integrar una megaconstelación a su infraestructura:

  • C — Cobertura: ¿qué garantías contractuales existen sobre continuidad de servicio en el territorio y qué penalidades si se modula o suspende?
  • O — Órbita: ¿qué posiciones y planos orbitales ocupa el operador y qué congestión genera para la capacidad futura propia o regional? La órbita baja es un recurso finito que se está repartiendo ahora, por orden de llegada.
  • S — Espectro: ¿qué bandas usa sobre el país, bajo qué prioridad ante la UIT, y qué queda disponible para sistemas propios o regionales?
  • M — Marco jurídico: ¿bajo qué jurisdicción se resuelven las disputas y qué leyes extraterritoriales aplican al operador? (La respuesta casi nunca es «las nuestras».)
  • O — Operación terrestre: ¿dónde están los gateways que sirven al país, quién los controla y qué transita por ellos? la pregunta que el próximo número desarrollará por completo.
  • S — Soberanía de datos: ¿qué metadatos captura el operador, dónde se procesan y quién puede requisarlos legalmente en su país de origen?KOMPSAT-6 (Korea Multi-Purpose Satellite-6) / Arirang-6 - eoPortal

Seis preguntas. Ningún contrato de conectividad satelital que he visto en la región responde más de dos. «Una megaconstelación no es un proveedor de internet: es infraestructura de otra bandera ejerciendo funciones de Estado sobre tu territorio. La órbita no admite soberanía, pero el espectro, el gateway y el contrato, sí. Ahí se juega la partida.»

La ventana que se cierra

Termino con el dato de calendario que hace urgente esta serie. La órbita baja y el espectro asociado se están asignando ahora, en procesos ante la UIT y en la práctica del despliegue, bajo una lógica de primero-llegado-primero-servido. Cada año sin posición regional coordinada es capacidad orbital y espectral que la región no recuperará a precio razonable.

América Latina llegó tarde al reparto de los cables telegráficos en el siglo XIX, tarde al espectro satelital geoestacionario en el XX, y pagó ambas tardanzas en décadas de dependencia. La órbita baja es la tercera oportunidad. No hay indicios de que vaya a haber una cuarta.

El próximo domingo bajamos de la órbita a la tierra literalmente: telepuertos, estaciones terrenas y cables submarinos. Las «embajadas técnicas» instaladas dentro de su territorio, y por qué son el eslabón más auditable y menos auditado de toda la cadena.

*Presidente y Fundador de Akat Aerospace, para el desarrollo de sistemas satelitales, terminales de observación terrestre e inteligencia aeroespacial aplicada a la infraestructura crítica y la defensa regional. Líder en diseño y construcción de sistemas críticos, desde la primera red troncal de telecomunicaciones y el primer satélite nacional de Venezuela, hasta sistemas de emergencia nacional (ECU-911, VEN-911), cables submarinos transoceánicos y plataformas de identidad digital en toda América Latina.