Pedro Sánchez, a contracorriente en la UE en migración y relaciones con China
Gerard Fageda
El presidente del Gobierno español recibe críticas a puerta cerrada por la regularización de migrantes. Sánchez se mostró “encantado de hablar y compartir la experiencia de España” sobre migración. “Y, si tienen alguna duda, que hablen con el Vaticano”, afirmó.
El presidente del Gobierno Pedro Sánchez ya está acostumbrado a nadar a contracorriente en las cumbres europeas de Bruselas. Es el único dirigente socialista de entre los grandes países del bloque y, cada vez más, se encuentra casi solo en cuestiones como migración. Una situación, entre otras, que se ha repetido a la hora de frenar el gran rearme de la Unión Europea que exige el mandatario estadounidense Donald Trump a través de la OTAN. También es el líder del bloque comunitario que presiona de manera más contundente desde el principio para sancionar a Israely que más crítico se ha mostrado contra el presidente de Estados Unidos, especialmente cuando inició la guerra contra Irán juntamente con el Gobierno de Benjamín Netanyahu.

Pero estas no son las únicas cuestiones en las que Sánchez es casi la excepción en el club europeo. Ahora también es prácticamente el único jefe de Estado que se opone al cambio de rumbo de la Unión Europea respecto a la relación comercial que tiene con China. A pesar de que la gran mayoría de socios abogan por subir el tono contra el gigante asiático y estudiar nuevas maneras de frenar el déficit comercial creciente de Bruselas con Pekín, el presidente del Gobierno ha defendido de manera clara reforzar los lazos con el régimen de Xi Jinping. “Europa necesita amigos”, ha dicho en declaraciones a la prensa desde Bruselas.
Hasta ahora, España contaba con un estrecho aliado a la hora de defender una estrategia completamente apaciguadora con China, Alemania. Sin embargo, ante el déficit comercial creciente de la gran potencia industrial europea con el gigante asiático, incluso Berlín se ha decantado por la propuesta impulsada por Francia y se ha abierto a aceptar una subida de tono contra Pekín. En concreto, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha anunciado que los líderes han acordado pedir a la Comisión Europea que presente una nueva herramienta legal para que se pueda usar “eventualmente” y de manera “urgente” ante una “situación comercial injusta” con China.
España apuesta por una posición más dialogante con China

Aunque los detalles de esta propuesta están por ver, el presidente francés, Emmanuel Macron, aboga por un nuevo instrumento legal europeo similar al que utilizó Trump en la guerra comercial con China, el llamado 301. De esta manera, la Unión Europea podría aplicar aranceles o limitar las importaciones de productos chinos en determinados sectores de manera acelerada y, así, proteger a la industria europea. Sin embargo, se trata de una medida que tendrán que negociar los estados miembros y el Parlamento Europeo y, por tanto, puede variar, y mucho, hasta que no se apruebe de manera definitiva.
España se opone a esta medida y apuesta por una posición más dialogante con China. Fuentes de Moncloa quieren evitar a toda costa cualquier retórica o medida que pueda provocar una guerra comercial con China y aseguran que no hay ninguna solución mágica que resuelva de inmediato el déficit comercial con el gigante asiático. Así, el Gobierno español prefiere continuar intentando potenciar la autonomía y la industria de la Unión Europea, y diversificar los socios comerciales con la intención de no depender excesivamente de ninguna potencia extranjera, especialmente Estados Unidos o China.
El presidente del Gobierno también se ha encontrado nadando a contracorriente con la migración. En esta cumbre europea ha recibido fuertes críticas a puerta cerrada de al menos cinco de sus homólogos por la regularización de migrantes, según explican varias fuentes diplomáticas. También se han mostrado críticos con su posicionamiento general en migración.
Las fuentes diplomáticas explican que todo ha empezado cuando Sánchez ha criticado que los centros fuera de la Unión Europea para deportar migrantes que ha impulsado la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, no son “efectivos” y se ha opuesto a la voluntad de la mayoría de líderes de celebrar un debate estratégico sobre esta cuestión en otra cumbre europea.
Entonces, la italiana Meloni, el alemán Friedrich Merz, la danesa Mette Frederiksen, el húngaro Peter Magyar y el belga Bart de Wever, le han reprochado que se trata de una prioridad y que sus políticas “tienen impacto” en las realidades de sus países. “Tienen un efecto llamada”, dicen las fuentes diplomáticas que le han comentado a Sánchez sobre la regularización de migrantes.

A pesar de estas críticas, Sánchez ha salido a defender de manera contundente sus medidas en materia migratoria. Ha enviado un “mensaje de cooperación y empatía” a las personas que llegan a la UE de forma irregular e insistió en que “no son un problema”. Además, señaló que, por ejemplo, hay sectores económicos que necesitan a los recién llegados, como el de la construcción.
El líder socialista español también reivindicó la aplicación de la regularización y argumentó que “las personas que viven” en el país y “contribuyen a su desarrollo económico merecen tener los mismos derechos”. En la misma línea, ha defendido las políticas migratorias de su Gobierno y ha dicho a sus homólogos que está “encantado de hablar y compartir la experiencia de España”. “Y, si tienen alguna duda, que hablen con el Vaticano”, añadió