A los 104 años murió Edgar Morin, uno de los grandes filósofos de Francia

Nacido en 1921, luchó en la Resistencia y militó en el Partido Comunista. Se mantuvo activo hasta último momento. Macron lo definió como “el humanismo hecho persona”.

El intelectual francés Edgar Morin, que luchó en la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial y dedicó su vida a fomentar el pensamiento crítico y combatir la intolerancia, murió a los 104 años, dejando una obra prolífica y heteróclita que mezcla historia, filosofía, ciencia y sociología. Su muerte, ocurrida el viernes, fue confirmada por su esposa, Sabah Abouessalam Morin.

“Edgar Morin era el humanismo hecho persona. Con su benevolencia y su curiosidad no dejó nunca de iluminarnos. Pensamiento complejo, vida fecunda, espíritu universal”, escribió el presidente Emmanuel Macron en un mensaje de condolencias a sus allegados.

Hijo de inmigrantes judíos laicos, se formó como sociólogo, pero prefería definirse como un “humanólogo” que fusionaba elementos de filosofía, psicología, etnografía y biología para intentar comprender la naturaleza de la humanidad.

Fuera de Francia era conocido como el inventor del llamado ‘cinéma vérité’ por su documental de 1961, realizado junto al cineasta Jean Rouch, Chronique d’un été (“Crónica de un verano”), que retrataba la vida de jóvenes parisinos corrientes.

A la pregunta de “¿es usted feliz?”, surgían conversaciones en bruto sobre cuestiones de clase, raza y colonialismo. Un método que revolucionó la técnica del documental, en su época.

Pero para los franceses, Morin fue, ante todo, una guía intelectual que con su enfoque multidisciplinario abordaba las grandes preguntas de su tiempo.

“¿Qué significa ser humano? ¿Qué es la globalización? ¿Qué es la vida? Estas preguntas nos exigen conectar conocimientos que actualmente están dispersos en distintos campos de investigación”, explicó en 2020 a la cadena TV5 Monde.

Pasados los cien años de edad seguía participando en el debate público, compartiendo sus reflexiones con sus 220 mil seguidores en X sobre temas como las olas de calor o la guerra en Ucrania.

“Hasta sus últimos días, Edgar Morin permaneció atento al mundo, a los demás y a los grandes retos humanos que alimentaron su pensamiento”, indicó su esposa, también socióloga. “Hoy, el vacío que deja es inmenso. Pero su valentía, su fidelidad a las personas y a las ideas, su exigencia moral y su esperanza siguen acompañándonos”, añadió.

Doctor honoris causa por 38 universidades extranjeras, incluyendo de México, Brasil, Colombia, Chile y España, escribió unos cuarenta libros traducidos a varias lenguas.

En castellano se publicaron, entre otros, sus obras, Introducción al pensamiento complejoEl métodoLecciones de la historia y La mente bien ordenada.

Expulsado del Partido Comunista

Expulsado por antiestalinista

“Cuanto más conocemos al ser humano, menos lo comprendemos. Las disociaciones entre disciplinas lo fragmentan, lo despojan de vida, de carne, de complejidad, y ciertas ciencias supuestamente humanas llegan incluso a vaciar la noción de hombre” escribió Morin en El método, considerada una de sus obras más importantes.

Edgar Nahoum nació el 8 de julio de 1921 en París, hijo único de una familia judía sefardí originaria de la ciudad griega de Tesalónica que había emigrado a la capital francesa.

A los diez años, su madre murió, un hecho que su familia intentó ocultarle durante semanas y que él describió décadas después como su “Hiroshima personal”. En 1941 se unió al Partido Comunista y se incorporó a la Resistencia con el seudónimo de Morin.

Inicialmente defendió una resistencia pacífica contra los nazis, algo que más tarde consideró uno de sus dos grandes errores de juicio, junto a su apoyo inicial a Stalin.

En 1959 publicó Autocrítica, un libro en el cual relataba su expulsión del PCF, partido del que había sido uno de sus dirigentes. También fue uno de los fundadores del comité de intelectuales contra la guerra de Argelia.

A partir de los años 1970, comenzó a advertir sobre los peligros del crecimiento económico descontrolado y también fue crítico con el trato de Israel a los palestinos.

En 2002 fue coautor de un artículo que afirmaba: “Los judíos, que fueron víctimas de un orden implacable, imponen su implacable orden a los palestinos”. Estas palabras le valieron una denuncia por antisemitismo de dos asociaciones. Morin ganó en casación, la más alta instancia jurisdiccional francesa.

Publicó decenas de libros, el último en 2025, con advertencias sobre el cambio climático o el auge del nacionalismo. En una entrevista con la radio francesa en 2021, lamentó la “ausencia de conciencia de que estamos caminando hacia el abismo”, pero añadió que no era “fatalista”.