Venezuela, en campaña electoral anticipada

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Marcos Salgado |

El gobierno venezolano inició la Navidad 2022 en octubre. La Cruz del Ávila, una enorme cruz latina que se enciende normalmente el 1 de noviembre en las majestuosas montañas que cierran por el norte el Valle de Caracas, ya está encendida y campeando entre nubes la época de lluvias, que este año llegó con más fuerza.

Las avenidas del centro de Caracas ya muestran postes de iluminación y árboles rodeados con luces blancas, y hasta en el Palacio Blanco, uno de los edificios del complejo presidencial en el oeste de la ciudad, fulguran desde el atardecer unas enormes letras que desean “Feliz Año 2023”.

Puede parecer apresurado, pero en Venezuela los tiempos de las navidades, como los de la política, no necesariamente se alinean con el calendario occidental y cristiano. Tampoco con los tiempos electorales.

Con mandatos de seis años para los presidentes, de cinco para la Asamblea Nacional y de cuatro para gobernadores y alcaldes, en Venezuela suele haber elecciones casi todos los años. Pero también pueden aparecer pausas poco usuales, como la que ocurre ahora: 2022 y 2023 son años sin turnos electorales. Recién en 2024, en principio en el segundo semestre, deberían realizarse comicios presidenciales.

Eso no significa, para nada, que la política venezolana no se mueva por estas horas al ritmo de campaña electoral. En un acto masivo en el estado La Guaira, muy cerca de Caracas, el presidente Nicolás Maduro revalidó lo que ya se sabe: su candidatura a un tercer mandato presidencial.

Nicolás Maduro, en un acto en el estado La Guaira. (Presidencia de Venezuela)

En el acto se recordó la victoria de Hugo Chávez, hace diez años, en la campaña electoral de 2012. Maduro llamó a consolidar al Partido Socialista Unido de Venezuela, el PSUV, como “un partido de gobierno para el pueblo, para unir, para sumar y hacer irreversible la Revolución Bolivariana del siglo XXI”.

“Nosotros estamos preparados para cuando haya elecciones ir a una gran victoria popular y revolucionaria”, dijo Maduro, en evidente desafío a voceros de oposición que insisten en elecciones presidenciales sin fecha. Y sin candidatos.

La oposición venezolana sigue en un laberinto sin hilo de Ariadna, ni nada que se le parezca. Sus referentes lucen, de nuevo y como sucede ante cada coyuntura electoral, desconectados, imprecisos y calculadores.

El más activo es Juan Guaidó, el otrora niño mimado de Washington. Pero su ubicuidad no parece ayudarlo: en menos de 48 horas, lo zamarrearon en un pueblo de pescadores en el estado Sucre, y le lanzaron huevos en el estado Anzoátegui, durante un gira ¿preelectoral? en el oriente del país.

Juan Guaidó, increpado durante una gira en el estado Sucre. (Captura de video)

Todo esto mientras la Casa Blanca apuntala discursos contra el gobierno de Nicolás Maduro, como en el diferendo territorial entre Venezuela y Guyana, pero concreta a plena luz del día un intercambio de prisioneros mientras medios estadounidenses insisten en que empresas están listas para enviar petróleo venezolano a Estados Unidos apenas se les autorice.

Para 2024 falta mucho, o poco, según se mire, en la dinámica cambiante de Venezuela. Una cosa está clara: ya hay un candidato para las próximas presidenciales, se llama Nicolás Maduro y es un rara avis en América Latina, solo por el hecho declarado de pretender acceder, con posibilidades de éxito razonables, a un tercer mandato presidencial.