Una Navidad decretada, la «Guerra Económica», un pernil y Nestlé

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NICMER EVANS | No dudo de las buenas intenciones del Presidente Nicolás Maduro, cuando asume demostrar que en medio de una guerra económica declarada como consecuencia de los severos desajustes macroeconómicos la oposición como caimán en boca de caño espera su presa, para hacer de los errores gubernamentales una fiesta de tristeza y desesperanza.

foto-del-dia-9-junio-2013-1.jpgLa «guerra económica» no es más que un momento del camino de la revolución bolivariana que se bifurca para poder debatir el mejor sendero a seguir, y en ese sentido, un pueblo que sufre una escasez producida y en otros casos inducida, con un dólar paralelo que depende sólo del capricho calculado de unos indicadores esotéricos y una devaluación proyectada a 50% para este año, espera conscientemente una serie de medidas económicas que profundicen la revolución, o profundicen la crisis, que definitivamente no son lo mismo.

Por otra parte, en las cercanías de unas elecciones municipales, nuestro gobierno ha preferido priorizar la celebración de las fiestas navideñas, seguro con el fin de demostrar que nuestro pueblo no se detiene por crisis alguna, desarrollando políticas que conducen a la algarabiai y el festejo a pesar de la situación tan compleja que vive nuestra sociedad. Sin embargo es difícil comprender como para enfrentar la guerra económica, la política sea convocar al pueblo a hacer colas de tres y cuatro horas para adquirir productos navideños que bien podrían desconcentrar su distribución haciendo que todos podamos acceder a ellos en un tiempo «lógico» o «pertinente». En este sentido la pregunta sería: ¿Para qué tenemos la red Mercal, PDVAL y Bicentenario que llegan a todas partes del país si al final tenemos que distribuir los alimentos en operativos o «ferias» que castigan al pueblo a tener que estar sujetos al sol y la lluvia durante horas que pueden ser productivas en un país en crisis?

Quiero que se entienda que este análisis sólo pretende atender problemas derivados de la aplicación de unas políticas públicas que a estas alturas son fácilmente solventables:

1. ¿Por qué un evento frente a la «guerra económica», desde organismos que ha recibido tanta inversión del Estado para el establecimiento de una red de abastecimiento debe convertirse en una «feria» u «operativo» para permitir que el pueblo más humilde compre un pernil a 22 Bs. el kilo y eso debe presentarse como un logro de la revolución? En lugar de ello, un verdadero triunfo de la revolución debería ser, después de años desarrollando la red Mercal, PDVAL y Bicentenario que la gente no tardara más de 10 minutos en lograr obtener todos los productos que necesita, no solo los navideños o los productos básicos.

2. Si es una «guerra», ¿Cómo a los que están llamados a defender la revolución los desmovilizas, ocupando su tiempo en una cola donde lo mínimo que se genera es molestía después de tres horas, cuando lo que necesitamos es a una militancia activa, en condiciones plenas y satisfechas para asumir la defensa conciente de una acción que pretende generar desestabilización social de parte del capitalismo?

3. ¿ Cómo ante una situación tan sería como una «guerra económica» la convocatoria revolucionaria es a la «rumba navideña»? No sería más adecuado convocar a una jornada nacional de debate sobre los problemas económicos del país y las propuestas populares para la resolución de estas.

4. Ante la inminencia de una jornada electoral municipal compleja: ¿ No es un acto de distracción hablar de «Navidad» el 1ro de noviembre, en lugar de convocar a una lucha contra el consumismo y un voto conciente para el 8 de diciembre en contra de los planteamientos capitalistas de la oposicisión?

5. ¿Cómo en el marco de una lucha contra la «guerra económica» nuestro gobierno revolucionario inaugura una planta de producción de Nestlé en el Tocuyo, cuando sabemos que esta empresa representa el estímulo al consumismo de algunos productos que afectan la salud del venezolano y promueven la sustitución de la lactancia materna?

Se comprende que ante la situación de abastecimiento de nuestro país y la «guerra económica» las importaciones sean una acción concreta que solvente las necesidades de la población, pero ¿es está la solución real ante la «guerra económica? ¿Las gaitas navideñas nos prepararán para enfrentar los problemas de nuestra economía? Quizá mayor pedagogía sobre las acciones, tal como lo hacia el Presidente Chávez haría comprender mejor medidas como estas.

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