Ucrania convocó a sus ciudadanos a integrar la Guardia Nacional para «la defensa de la paz»

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El ministro del Interior de Ucrania, Arsen Avakov, llamó a las filas para integrar la policía militarizada que hoy creará el Parlamento, después de pedir a la ONU que discuta la «agresión» rusa contra Crimea.

Télam

«La creación de la Guardia Nacional de Ucrania es un paso muy importante para el país como respuesta a los intentos desde el exterior de desestabilizar la situación», dijo el ministro en referencia a la intervención rusa en la república separatista de Crimea.

«Unos 20.000 ucranianos podrán formar pronto la reserva especial de la nueva Guardia Nacional y estar preparados para cumplir las tareas de defensa de la paz y estabilidad en el país», escribió Avakov en su página de Facebook.

Según el ministro, unos 50.000 ciudadanos ucranianos ya mostraron dispuestos a integrarse a la Guardia, cuyos campos de instrucción comenzarán a funcionar mañana.

El presidente interino de Ucrania, Alexandr Turchinov, ordenó el martes crear la Guardia Nacional en medio de la creciente tensión por el ingreso de tropas moscovitas en la península que reclama reintegrarse a Rusia, país del que formó parte hasta 1954.

El gobierno de Crimea, donde más del 60% de la población es de origen ruso, convocó para este domingo a un referendo en el que se decidirá la integración a la Federación Rusa, plebiscito declarado ilegal por las autoridades de Ucrania.

Antes de que se votara la creación de la Guardia Nacional, la Rada Suprema (Parlamento) de Ucrania aprobó una resolución en la que pide a la ONU que debata con urgencia la situación creada en la república autónoma de Crimea tras el «acto de agresión» de Rusia.

El documento, aprobado con los votos de 250 de los 330 diputados presentes en la sala, señala que «pese a la moderación y contención de los órganos de poder y de las Fuerzas Armadas de Ucrania, la situación en Crimea continúa empeorando debido a las acciones por parte de las Fuerzas Armadas de Rusia y su flota del Mar Negro».

«En la práctica, se trata de un acto de agresión no provocado de la Federación Rusa contra Ucrania», subraya la resolución divulgada por la agencia de noticias EFE.

La Rada solicitó a las Naciones Unidas que examine con urgencia la situación en Crimea, a su juicio creada por las violaciones rusas de «los principios fundamentales del derecho internacional contenidos en la Carta de la ONU».

Al mismo tiempo, los diputados recalcaron que «Ucrania se reserva el derecho de pedir ayuda a cualquier Estado o sistema regional de seguridad colectiva para restablecer su soberanía e integridad territorial».

Sin embargo, desde Berlín, la canciller alemana Angela Merkel, descartó de plano la opción militar para hacer frente a la crisis, pero advirtió que si Rusia no cambia su política habrá nuevas sanciones de la Unión Europea.

«Una cosa es clara: la intervención militar no es una opción», dijo Merkel en una declaración de gobierno ante el Bundestag (Parlamento alemán), donde mantuvo su apuesta por una triple vía de «diálogo, ayudas y sanciones».

«Para resolver la crisis necesitaremos un largo aliento, pero tenemos que enfrentarla con entereza porque se trata de la defensa de la integridad de un país europeo», sostuvo.

Merkel aseguró que los planes de realizar un referendo en Crimea este domingo suponen una clara violación de la Constitución ucraniana, que prohíbe expresamente las consultas secesionistas.

A su juicio, la solución pasa por la creación de un grupo de contacto internacional en el que sea posible un diálogo directo entre Moscú y Kiev y en el que «todos los temas» estén sobre la mesa, con excepción de la independencia de esa región.

Merkel dejó claro que si Rusia mantiene sus posiciones ante la crisis de Crimea, los ministros de Relaciones Exteriores de la UE aprobarán el lunes la segunda ronda de sanciones, en la que se incluye el congelamiento de cuentas.

«Nadie quiere llegar a tales medidas, pero estamos listos y decididos a aplicarlas si es necesario», insistió Merkel convencida de que, si Rusia continúa con su actitud, será «una catástrofe» que dañara no sólo a Ucrania, sino también a los países vecinos y a la relación de Moscú con la UE.

«Dañará y gravemente a Rusia, tanto desde el punto político como económico», advirtió tras instar al presidente ruso, Vladimir Putin, a abordar esta crisis con «principios y métodos» del siglo XXI y no del siglo XIX.