Submarinos iraníes en Ormuz: Armada lista para el combate

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La Armada de Irán ha puesto en máxima alerta a sus submarinos en el estrecho de Ormuz, declarando que están listos para el combate en medio de la tensión con Estados Unidos y sus aliados. Esta postura se inscribe en la estrategia de Teherán de convertir Ormuz en un punto de presión militar y económico, tras el cierre del paso a embarcaciones estadounidenses en respuesta a la reciente agresión conjunto estadounidense-israelí.

Las autoridades militares iraníes han reiterado que ningún barco puede cruzar el estrecho sin permiso de Teherán, subrayando que tanto el Ejército como el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) ejercen un control coordinado desde el este y el oeste de la zona. Este mensaje se acompaña ahora de la exhibición del poder submarino, destinado a disuadir cualquier intento de romper por la fuerza el bloqueo impuesto por Irán.

El papel de los minisubmarinos y la clase Fateh

En este despliegue destacan los minisubmarinos de la clase Qadir, diseñados para operar en las aguas poco profundas y ruidosas del Golfo Pérsico, condiciones que dificultan su detección por parte de los sistemas estadounidenses. Estas pequeñas unidades, de unas 120 toneladas y 29 metros de eslora, pueden lanzar torpedos contra buques cisterna y sembrar minas navales durante la noche, convirtiendo el estrecho de Ormuz en un entorno extremadamente peligroso para buques militares y petroleros.

Junto a ellos, Irán cuenta con submarinos más grandes de la clase Fateh, que desplazan unas 600 toneladas y están equipados con sensores y sistemas de torpedos mejorados, capaces de operar en aguas más profundas como fuerza de apoyo o respuesta de segunda capa. Según fuentes iraníes, incluso un submarino Fateh llegó a detectar y obligar a salir a la superficie a un sumergible nuclear estadounidense en Ormuz, un mensaje directo sobre la capacidad de Teherán para disputar el dominio bajo el agua.

Ejercicios navales y control “inteligente” del estrecho

El anuncio de que los submarinos iraníes están listos para el combate se produce tras los ejercicios “Control Inteligente del Estrecho de Ormuz”, en los que participaron unidades de drones, lanchas misilísticas y fuerzas submarinas del CGRI. Durante estas maniobras se dispararon misiles desde el interior del país, la costa y las islas del Golfo Pérsico, impactando objetivos en Ormuz y demostrando una integración entre vigilancia, fuego de precisión y guerra submarina.

El alto mando iraní sostiene que mantiene un control total de inteligencia, las 24 horas, sobre los movimientos de fuerzas y buques de guerra extranjeros en la zona, apoyado en una red de sensores, drones y plataformas navales. Esta capacidad de seguimiento permanente es el complemento indispensable del despliegue de submarinos iraníes en Ormuz, ya que permite dirigirlos hacia blancos específicos en caso de escalada.

Tensión con EEUU y riesgo de choque naval

La presencia de submarinos iraníes listos para el combate se suma a una serie de episodios recientes en los que Teherán ha advertido o hecho retroceder a buques de guerra estadounidenses que intentaban aproximarse al estrecho. En al menos un caso, Irán amenazó con atacar un destructor si seguía acercándose a Ormuz, condicionando incluso las negociaciones bilaterales en Pakistán, lo que revela hasta qué punto este paso marítimo se ha convertido en línea roja estratégica.

Estados Unidos, por su parte, asegura haber hundido parte importante de la flota de superficie iraní en campañas previas, aunque analistas advierten que la principal amenaza reside precisamente en los submarinos y las minas, difíciles de neutralizar por completo. Esta asimetría hace que un choque naval en Ormuz pueda escalar rápidamente y tener impacto global, al tratarse de la ruta por donde transita alrededor del 20% del petróleo y gas que se comercia en el mundo.