Se nos fue Lagos Nilsson, númen de surysur

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Firmaba Lagos Nilsson, pero su nombre era Jorje (con jota, sí) Alejandro. Escribía poemarios, novelas, ensayos. Con la figura de un Quijote misterioso, siempre solidario, arremetiendo contra los molinos de la injusticia y la inequidad. Nació en Punta Arena en 1941, salió de Chile en 1974 y regresó en septiembre de 2003. Lagos Nilsson vivió su exilio en México , Venezuela y Argentina, países donde publicó libros de poesía y ejerció el periodismo y la docencia.

lagos-nilsson1-e1379704075455-200x146Sur y Sur

Se nos fue en silencio, a descubrir si existe dios o los dioses, sin molestar a la primavera ni a los chilenos en plenas vacaciones septembrinas, dejando un gran vacío entre tantos amigos y compañeros, que seguiremos recordando sus tertulias, sus diálogos, su hablar pausado, su humor agudo, sus luchas, el buen vino y el tabaco, su sombrero gacho, y su apuesta por esta generación de jóvenes chilenos -la de los nietos- en la que creía y sostenía.

Hijo de un juez, estudió leyes en Santiago, pero las letras ganaron esa partida. Su primero de una decena de libros lo publicó –relatos en comandita con (el luego cineasta) Patricio Guzmán- en 1959. En 2002 su poemario Altamar/bajamar fue publicado por la revista Fronteras, del Instituto Tecnológico de Costa Rica.

En 1982 se radicó en Argentina, país en el que ha publicado Breve historia del pensamiento social (Editorial Claridad, 1988); Contracultura y provocación (Editorial Al frente, 1989); con Sylvia Vergenara, también de Magallanes, Breve diccionario del habla popular (Ediciones del Leopardo, 2002), y Corazón de la alquimia (publicación conjunta entre Ediciones Nueva Generación y Ediciones del Leopardo, 2003).

Como editor de la revista de política y cultura latinoamericana Piel de Leopardo (www.pieldeleopardo.com) y director de Ediciones del Leopardo, centra su interés en la difusión del pensamiento crítico, las actividades de orden cultural y la publicación de escritores latinoamericanos. Sus últimos amores fueron Piel de Leopardo y suysur:

“Piel de Leopardo fue una revista de cultura disidente fundada por estudiantes universitarios a comienzos de los años noventa; su director, el escritor Jesús Sepúlveda, me la legó cuando obtuvo una beca para doctorarse en el extranjero para que no muriera el proyecto. Yo vivía entonces en Buenos Aires; publicamos un número en papel y otro quedó en la imprenta. Con Internet surgió la posibilidad de continuarla, lo que fue posible gracias a la solidaridad de un chileno en el extranjero, que nos facilitó los servidores de su empresa en Europa”, señalaba Lagos Nilsson en una entrevista.

“Piel de Leopardo era o quiso ser una revista que miraba la política desde la cultura, por eso fundamos las Ediciones del Leopardo. Logramos imprimir casi una docena de libros en Argentina de escritores de diversos países latinoamericanos. Nos pilló la crisis económica. En 2003 regresé del largo exilio para integrarme a un periódico digital. No resultó y seguimos con Piel de Leopardo hasta 2008”, proseguía.

“(…) Y por entonces aparece Aram Aharonian y su idea de un portal latinoamericano. Aram es como un duende que sabe seducir a costa de talento y entusiasmo. Pronto SurySur cumplirá cinco años. Es un proyecto colectivo –de hecho con Aharonian lo que hacemos es editarlo– que en su primer año tuvo un millón de lectores distintos, ganados a pulso. Manteniendo la plena libertad de los lectores para opinar, juzgar, reclamar, informar, intercambiar ideas”, agregaba.

En algunas entrevistas concedidas da rienda suelta a su rigor: “la oligarquía no acapara, no necesita hacerlo: tiene. Son las capas medias las que acaparan. El acaparamiento es una forma de actuar fascista, la otra es la violencia que parece indiscriminada.

Ambas conductas expresan miedo. Y en Chile la Concertación ha impreso en la conciencia social que todos son clase media, sea ese disparate lo que fuere. Me remonto al golpe de Estado porque el golpe fue el quiebre, la fractura que pretenden curar con martillo, no con un entablillado”.

Clarín.cl lo entrevistó cuando el último gran terremoto en Chile. Dice C larín: (Lagos) recurre a la certera metáfora: “Pienso que se destruyó a lo largo del espantoso terremoto-dictadura y la réplica-Concertación el instinto solidario de la sociedad. Hoy todos son empresarios o, como un sarcasmo, microempresarios. Se compite, no se emula, se aplasta, no se levanta al caído. No se atrevieron a usar la imagen del lobo, quizá recordaron a Francisco de Asís; pero usaron la del jaguar”

Y agregó: “El terremoto de 8.8 -Richter- es el último escalón antes de la devastación total. El país, físicamente, resiste como puede. Lo que se desnudó fue otra cosa: la agonía de una organización social fracasada y antihumana.

“En rigor (la presidenta Michelle) Bachelet nunca se negó a recibir ayuda internacional; pidió tiempo para tener claro qué clase de ayuda necesita el país. Otra cosa es cómo la dirigencia política y los medios periodísticos reaccionan ante las ofertas de ayuda; uno de los primeros en ofrecerla fue el Presidente Hugo Chávez, y le respondió el silencio. No es sorprendente, la democracia-cristiana chilena es una entusiasta enemiga del gobierno bolivariano, lo demostró cuando respaldó el golpe de Estado en Venezuela (2002)”.

 

Su última nota (13 de junio de 2013)

Delicias de fines de otoño o un país a la caza de estadistas

Con el alma vacía o, peor, sin alma, ellos, los candidatos, bregan por atención: tienen planes, promesas, lagunas mentales, mentiras, proyectos; tejen las alfombras de sus propios palacios de invierno. “Señor —cantó alguna vez Serrat— hay unos pobres abajo” (o algo así). En el mundo-tele una tarotista dice estupideces, no sabe qué es la rueda o si acaso caería bien pronunciar tárot. Saltan los arcanos mayores tal monitos bien adiestrados.

Los candidatos, sus patrocinadores, comandos (es bueno usar terminología militar para un proceso esencialmente civil), la disminuida turba expectante, en fin, sacan cuentas. ¿Cuál será coronado con la candidatura tras la previa a la fiesta eleccionaria de noviembre? Llaman “la previa” los más jóvenes al ensayo de borrachera que los acompañará a la diversión posterior. Unos entuban el pito, los otros buscan palabras en el morral de los sueños. La sociedad global opaca diferencias e intenciones.

Difícil separar sueño de realidad cuando no se informa de miles de alumnos sacrificados a los dioses de las tomas de liceos y facultades porque los otros dioses, los de la política, no los oyen; difícil de distinguir el trabajo a tristeza de los mal pagados; complejo describir las deudas hasta el cuello que obsequian los plásticos degradados; difícil aceptar que el pueblo amenaza con echar a andar y complejo trazar su derrotero.

¡Aleluya, vienen las elecciones!

Las hojas caídas forman senderos resbalosos sobre las aceras húmedas, hacia la esquina la basura gotea, preparados para otra batalla los vehículos a medias blindados que cargan agua con porquerías, gas enfermante, cientos de uniformados esperan otra batalla contra los anarquistas (¡!) que a alguna hora protestarán por algo. En las cercanías, despaciosamente, se despega una hilera del imágenes de un candidato adosadas al muro horas antes: quizá hizo mucho frío o el candidato pagaba poco.

El oficialismo institucional

El mes abrió con tres candidatos firmes en es rol, dicen, y seis candidatos aspirantes a serlo; aquellos hacen campaña como pueden incluso alguno sin tener la certeza de poder enarbolar el noviembre la candidatura, éstos, los de la ex Concertación, con el falso optimismo de quienes aseguran tener cuadrado el círculo: no es un secreto, se proclama a voces que la carrera “ya la ganó″ mamá Oca, aunque su descenso es, como en el caso de las mercancías, notorio.

No vale la pena detenerse en estos cuatro —tampoco en verdad en los otros dos—, la media docena corresponde a un ramillete de flores cultivadas en el jardín de la Alianza/Concertación, que no es el de los suplicios, pero se le parece en más de algo. Mirbeau, el autor de El jardín de los suplicios señaló que su libro —”estas páginas de muerte y sangre”— estaban dedicadas a “los sacerdotes, los soldados, los jueces y los hombres…”. No esparza la noticia: Mirbeau era anarquista en la Francia de Dreyfus.

Desde la coalición de derecha e intentando un corrimiento hacia el centro pulsean Andrés Allamand y Pablo Longueira; sus amigos dicen que son buenos muchachos capaces de mano firme si necesario.

Desde el centro e intentando un corrimiento desde la derecha hacia ese centro, Michelle Bachelet, ex presidenta, impulsada por tres partidos (PS, PC, PPD) y un movimiento (MAS); Andrés Velasco, independiente liberal que admite al Estado como regulador, guía y árbitro, ex ministro (Hacienda) de mamá Oca; Claudio Orrego, DC, con vasta experiencia en la orgánica de su partido y un pasado reciente exitoso y popular en la Alcaldía de una comuna de capas medias de la capital; José Antonio Gómez, que a veces parece intentar —sin gran suerte— recuperar las viejas banderas del radicalismo, hoy asociado a la social-democracia internacional.

Decir más sobre esas formaciones políticas es aceptar como ley inamovible de la historia la estructura de contubernios para compartir con variado ritmo las funciones de gobernar y reclamar contra el gobierno, al que siempre se termina apoyando, y la imposibilidad de establecer mecanismos de representación política.

Alea jacta…

Probablemente los dados a punto de arrojarse al tapete guarden una poca de suerte para el país; entre estos últimos puede estar el estadista que se necesita con urgencia; los candidatos del sistema no aportan nada, históricamente son un chiste, una repetida farsa que se paga claro. En próximas entregas procuraremos siquiera alumbrarnos con una vela para echar luz sobre la periferia…