Precio y conciencia

58

UN GRANO DE MAÍZ | La fluctuación de los precios del petróleo que acompaña a los vaivenes de la economía capitalista, influye marcadamente en la política venezolana, esculpe el carácter de nuestra sociedad.

Es así como oligarcas y timoratos, apoyados en la historia petrolera, dan como un hecho que aquí no puede haber Revolución. Cuando los precios estuvieron altos, la sociedad se embriagó de bonanza, todo parecía rosa tras el cristal del consumismo y el derroche. El determinante fue el reparto. Cuando los precios bajaron surgió como un monstruo el egoísmo cultivado en época de bonanza, y dio siempre origen a reacciones desesperadas, tremendistas, aisladas. La escena política se trivializó, las elecciones burguesas funcionaron como un circo, la izquierda como un amortiguador del sistema, se difundieron desencantos, se perdieron ganas y vías para tomar el poder.

En estas condiciones, a lo más que llegaron las masas fue a caprichosos motines apolíticos, a cerrar calles, manifestaciones que justificaron el gasto en gas lacrimógeno y el movimiento de las tanquetas, todo fácilmente capturable por el sistema capitalista.

El gran reto de la Revolución Bolivariana es romper con este círculo perverso. No podemos avanzar sin su fractura, esta es la particularidad de nuestro proceso. Recordemos que en la Revolución todos los caminos conducen al alma, a la conciencia.

Si la Revolución cae en la trampa de bambolearse al ritmo de los precios, si olvida la conciencia como soporte real del proceso de cambio, estará condenada a transitar el camino que ya para nosotros es historia.

Si por el contrario se entiende que los altos niveles de conciencia anulan las oscilaciones de los precios, entonces iremos por caminos expeditos, estaremos blindados, habremos dado el salto para ser los dueños de nuestro rumbo, dejaremos de ser briznas llevadas por el viento de los precios.

Chávez un día dijo: «el petróleo podrá llegar a cero dólares y les garantizo que esta Revolución no se detiene, todo lo contrario». Ese concepto es el correcto y debe reactivarse. Este pueblo tiene el derecho, merece, ser convocado para lo grande, no es posible que tengamos cien años tratándolo como un adolescente malcriado, que si no se le cumplen todos sus caprichos, rabietea. Ese ha sido el camino: contentarlo con migajas para despojarlo de su futuro, sumirlo en la miseria e impedirle ser constructor del mundo que soñó el Libertador, el de la mayor suma de felicidad.

Comenzó la campaña electoral, ésta debe ser oportunidad para acerar a las masas, convocarla para la más grande de las campañas: la de edificar un mundo en el que todos luchemos por el bien de todos, en el cual las dificultades de uno sean las dificultades de todos y la felicidad sea un bien social.

Las elecciones deben entenderse como una forma de presentarse la guerra milenaria entre el amor y el egoísmo, otras maneras son el golpe o la invasión. Es la misma guerra que libró Bolívar. Con Chávez enfrentaremos el odio oligarca, unidos seremos dueños de nuestro rumbo.

¡Venezolanos Chavistas!

Fuente: http://ungranodemaiz.blogspot.com/2012/07/precio-y-conciencia-viernes-06-07-2012.html