¿Podrá el próximo secretario general de la ONU reavivar la paz mundial?
Shashi Tharoor , ED Mathew
El próximo jefe de la ONU asumirá el cargo cuando las restricciones que han ayudado a contener la rivalidad internacional desde 1945 se debiliten visiblemente. La contienda para suceder a António Guterres ya está en marcha. Mientras los candidatos presentan sus propuestas, la pregunta más acuciante es qué tipo de líder exige el momento.
Dag Hammarskjöld, segundo secretario general de las Naciones Unidas, ofreció en su momento la que quizás sea la declaración más clara sobre el propósito de la organización. La ONU, dijo, «no fue creada para llevar a la humanidad al cielo, sino para salvarla del infierno». Esta afirmación reflejaba las duras lecciones de la primera mitad del siglo XX, cuando dos guerras mundiales, el genocidio, la conquista imperial y los horrores del Holocausto y Hiroshima devastaron gran parte del planeta. La ONU nunca tuvo la intención de crear un orden internacional perfecto; fue diseñada para prevenir la repetición de tales catástrofes. Ochenta años después de su fundación, esa misión parece cada vez más precaria.

