No es la lluvia, son los que no quieren dejar de ganar plata

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ERNESTO SALGADO | ¿Se podrá hacer la lista de los responsables de las más de 50 muertes, conocidas hasta el momento, que provocó la tormenta del lunes y martes en Capital Federal, Gran Buenos Aires y La Plata? ¿Se puede saber los responsables de los muertos de otros accidentes provocados por la avaricia y el deseo infinito de hacer plata que impera en este sistema en el que vivimos? Seguro que sí.

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Ya no se pueden tolerar los comentarios perversos de funcionarios que le echan la culpa a la naturaleza. Esos mismos funcionarios que autorizaron la construcción de barrios enteros en zonas de amortiguación de las inundaciones, “lugares bajos” que les llaman. Funcionarios que autorizaron a rellenar por encima de la cota de inundación para vender esos lugares.

¿Todavía no descubrieron que el agua corre buscando los arroyos? Arroyos que ya no están porque ellos los mandaron a entubar y rellenar sus cuencas, apelando por igual a una cuota de política clientelar y otra de enanismo mental. Esos arroyos y sus cuencas estaban para contener y desaguar hacía el Río de la Plata cuando se producen fenómenos climatológicos como los de estos días. Algunos científicos y los ambientalistas lo denominamos recurrencia: es decir que cualquier obra necesaria debe realizarse teniendo en cuenta el mayor fenómeno climático que haya sucedido desde siempre y no los últimos 10 o 20 años (en el mejor de los casos) como se hace actualmente.

En estas últimas décadas se han levantado autopistas, elevado terrenos para la construcción de barrios cerrados para que se encierren los ricos, se han rellenado humedales, se han modificado el curso de los arroyos y ríos, se han rellenado las cuencas de los arroyos.

Observando un mapa satelital de la zona de Ensenada y Berisso no cuesta mucho ver dónde se construye el Polo industrial, ocupando zonas que en su mayoría son valles de inundación. Entonces la acumulación de agua en el polo petroquímico de YPF, en el que produjo un serio incendio, no es casualidad, está dentro de lo que puede suceder.

Tampoco se puede tolerar escuchar a la mayoría de los periodistas que hablan cualquier cosa y no se toman el trabajo, que hace a su profesión, de estudiar el motivo de fondo de estos hechos naturales que nos sacuden. O leer titulares como: “Infografía de los arroyos que inundan la Ciudad de Buenos Aires”. Ahora resulta que son los arroyos los culpables. Lo que se ha hecho a lo largo de estos años es un verdadero desastre que se paga de esta manera. Con el dolor de miles y la vida de casi medio centenar de personas.

Mientras esto sucede el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires se niega a reglamentar la Ley de Bosques Nativos porque está a la espera de cerrar todos los negocios inmobiliarios que están proyectados en la costa del Río de la Plata (desde el Delta hasta Ensenada).

Ante esta realidad ¿el Intendente de Quilmes seguirá con la idea de autorizar a Techint la construcción del barrio cerrado Nueva Costa del Plata en las costas de Bernal y Avellaneda?, lo que provocará la perdida de la reserva y los humedales de la región. ¿Los concejales del PRO quilmeños –que aún están negociando- votarán en contra del proyecto o le darán luz verde y luego saldrán a pedir solidaridad con los inundados como lo están haciendo en San Isidro? Los humedales que destruyen son los reguladores de los procesos hidrológicos y ecológicos y, entre muchas funciones, actúan como una esponja previniendo y mitigando inundaciones.

El intendente de Berazategui ¿continuará con su plan de abrir un camino costanero -sobre nivel- a lo largo de 5 km, que producirá el relleno de los humedales y generará un dique de contención de las aguas que naturalmente corren de oeste a este buscando el Río de la Plata?, Estas aguas después de pasar la muralla que es la autopista se encontrarán que ya no están los humedales y hay una nueva muralla de tosca y cemento. ¿Seguirá con su emprendimiento? y después ¿le echará la culpa a los arroyos mientras nosotros lloramos la muerte de nuestros vecinos?

Señores funcionarios esto NO es progreso. Progreso es que el pueblo viva mejor y el deber de ustedes es lograrlo y no ponerse al servicio de los negocios. Progreso no es enterrar vecinos que murieron ahogados por la desidia de quienes ponen el dinero por delante de la vida.

En Capital se quejan porque las aguas venían de la provincia. ¡Pero, que aguas tan irrespetuosas que se animan a cruzar la General Paz!

Por su parte, el Gobierno nacional y el de la Ciudad viven discutiendo quién pone la plata para encontrar una solución al desastre consumado. Para ellos el problema pasa por si las obras del arroyo Maldonado están bien o mal hechas. Si el arroyo Vega lo terminan o no en el 2015 o si las obras del arroyo Medrano se van a realizar algún día.

Ni una palabra a propósito de que ya edificaron sobre las cuencas de estos y otros arroyos. Que cada vez hay más plazas con cemento. Que las calles con adoquines se levantan y pavimentan porque arruinan los neumáticos de los coches. Ahora, no les queda otra, deben pensar cómo van a solucionar algunas de las atrocidades cometidas porque las casas, que permitieron construir en las zonas de inundaciones, ya no se pueden tirar abajo. Tienen que encontrar soluciones porque lo de estos días puede volver a suceder y no solo por el cambio climático a escala planetaria, que nos convierte en un país cada vez más tropical, sino porque día a día hay menos posibilidades de detener estos fenómenos naturales y las respuestas, obviamente, son incoherentes.

Invitamos a los lectores a realizar un ejercicio y pensar que pasaría si cerrara el paso de las aguas que corren hacia los arroyos de la localidad en la que viven, arroyos que buscan naturalmente los ríos, y de allí el mar. O si se construyera encima de los lugares mal llamados “bajos” que se encuentran alrededor de esos arroyos y que son receptores naturales de las aguas que los saturan.

Es más fácil entubar un arroyo que mantenerlo con vida, limpio, sin ratas, sin mosquitos y evitando que las fábricas los contaminen, pero es más “caro”… caro para ellos que ahorran dinero con nuestras vidas, pero extremadamente caro y penoso para nosotros que lamentamos la muerte de nuestros vecinos.

Los muertos tienen responsables, y son quienes permiten obras que se convierten en trampas mortales para los vecinos. No dejemos avanzar a quienes en nombre del progreso nos matan.

El futuro es hoy!

Cuidemos nuestra tierra!

Ernesto Salgado es integrante del Foro Regional en Defensa del Río de la Plata, la Salud y el Medioambiente

 

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