No Alineados, en un mundo que ya no existe
Fernando Ayala
El Movimiento de Países No Alineados (NOAL) fue creado formalmente en el año 1961, en Belgrado, capital entonces de la República Federativa Socialista de Yugoslavia, donde se reunieron 25 países.Sus fundadores fueron el presidente Josip Broz Tito, el presidente de Egipto, Gamal Abdel Nasser y el primer ministro de India,JawaharlalNerhu. El antecedente fue la conocida Conferencia de Bandung, en 1955 en Indonesia, que reunió a 29 países de África y Asia comprometidos en la lucha contra el colonialismo, la defensa de la soberanía, la coexistencia pacífica y la solidaridad entre los países en desarrollo.
Naciones Unidas era entonces la esperanza de la humanidad para evitar nuevas guerras y conflictos.De 55 países que fundaron el organismo en 1945 había aumentado a 104 en 1961. El mundo se recuperaba de la devastadora Segunda Guerra Mundial, estaba en marcha el proceso de descolonización en un mundo bipolar, de guerra fría según la expresión de George Orwell, controlado por Estados Unidos y la Unión Soviética.
Habían surgido dos bloques militares controlados por las dos potencias nucleares: La OTAN y el Pacto de Varsovia.Mientras el primero proclamaba la defensa del mundo libre, a su vez apoyaba golpes militares e instauraba dictaduras y gobiernos afines a sus intereses; mientras que los soviéticos buscaban expandir el socialismo a nivel global apoyando militarmente a grupos secesionistas o rebeldes.Fidel Castro llegó a proclamar en la conferencia de los NOAL en 1979 en La Habana, que los países socialistas eran sus “aliados naturales”.
Rápidamente el presidente Tito rebatió con firmeza esa tesis y con la legitimidad que le daba su historia de haber combatido la ocupación alemana e italiana en su país, haber liberado a Yugoslavia y en 1948 romper con la Unión Soviética, pese a las amenazas de Stalin que buscaba imponer su hegemonía.Tito se convirtió en líder y símbolo de los NOAL, desarrolló una sólida posición teórica y práctica de no alineamiento apoyado en una fuerza militar autónoma.

La explicación lógica del fortalecimiento de los NOAL en el siglo pasado se entiende por la existencia de un mundo bipolar, la división de dos bloques militares, la lucha contra el colonialismo e independencia y la existencia del Apartheid en Sudáfrica, que movilizó al pueblo africano y al movimiento progresista a nivel global.Hoy Naciones Unidas cuenta con 193 estados soberanos mientras que los NOAL, contabilizan alrededor de 120 países miembros.
La pregunta que surge es: ¿Cuáles países son realmente no alineados? No es una respuesta fácil salvo para potencias regionales como la India o Brasil y aquellos que tienen fuerza militar, económica y poblacional.¿Son no alineados Arabia Saudita, Argelia, Irán, Etiopía, Cuba, Corea del Norte, Colombia o Egipto? por nombrar algunos.En un mundo diferente, con solo un bloque militar, la OTAN, todos los demás países debieran ser no alineados, pero no es así porque los estados responden a intereses y estos se acomodan a circunstancias históricas y de geopolítica.
También se debe diferenciar un creciente número de países que defienden la autonomía, especialmente en materia de comercio e inversiones, pero ello no es sinónimo de NOAL. Hoy más que nunca, con un nuevo escenario internacional marcado por la rivalidad entre dos grandes potencias, la República Popular China y los Estados Unidos, en el plano económico, militar, científico y espacial, la no alineación debiera ser un hecho natural, pero ello no es así y difícilmente lo será.

En América Latina y el Caribe, de 33 países solo 18 forman parte de los NOAL.No pertenecen al movimiento Brasil, Argentina, México, Costa Rica, Paraguay ni Uruguay, es alrededor del 70% de la población latinoamericana y caribeña.Ahora debemos sumar a Chile, país que el 3 de agosto pasadocomunicó oficialmente que abandona su pertenencia a los NOAL.Las razones nos son claras, pero ha trascendido que lo consideran un movimiento político desfasado de la realidad actual y que no se condicecon la condición de país miembro de la OECD, ni con los intereses en política exterior que deben identificarse con países like minded.
¿Es justificada la decisión del presidente José A. Kast de marginar al país de los NOAL? Chile ingresó como observadoren 1964 y en 1971, bajo la presidencia de Salvador Allende, pasó a ser miembro pleno.La dictadura militar, en 1973, retiró al país del movimiento y con el retorno de la democracia, en 1990, el país se reintegró.Durante 36 años los diferentes gobiernos mantuvieron una política de estado en materia de política exterior respecto a los NOAL
.Muchas veces, cuando las resoluciones eran contrarias a los intereses de Chile el país hacía uso del derecho de reserva de algunas declaraciones.Retirar a Chile hoy de los NOAL es contrario al interés nacional por cuanto la diversidad de países que lo componen han sido muchas veces grandes apoyos en los organismos internacionales para causas políticas, diferendos, en materias de conservación ambiental y también en el plano económico cuando se busca abrir nuevos mercados en Asia y África.
Nada asegura que Chile no vaya a requerirlo en el futuro y el país no perdía absolutamente nada manteniéndose dentro por cuanto los NOAl no representan una amenaza a nadie y porque además muchos países juegan sus cartas de manera autónoma, sin necesidad de abandonar el movimiento.Por el contrario, parece sumarse el actual gobierno a la demonización de sectores extremos de derecha que buscan minar el orden internacional y deslegitimar incluso a Naciones Unidas u organismos como el Tribunal Penal Internacional. Una vez más, en solo cuatro meses de gobierno, la política exterior de Chile muestra sus debilidades e inconsistencias.

Ni las declaraciones zalameras de fidelidad al régimen del presidente Trump, ni las conversaciones con el secretario de Estado, Marco Rubio, han dado resultado.La prueba más evidente es el discriminador arancel de 12.5% aplicado a las exportaciones de productos chilenos que violan el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos vigente desde el año 2004.La declaraciones arrogantes y ajenas a la diplomacia del actual embajador estadounidenses referidas a dos ministros de estado, muestran con claridad lo que pretende Washington de Chile: un alineamiento perruno como el que propician los sectores extremosy que pone en peligro el interés nacional.
Ello estimulará las presiones para incrementar el gasto en defensa, como se puede concluir de las recientes declaraciones del subsecretario de Defensa estadounidense, Elbridge Colby, quien declaró que era “absurdo” el bajo gasto militar latinoamericano.Bajo la excusa de la guerra al narcotráfico, se pretende crear el llamado Escudo de las Américas para combatir militarmente a las drogas comprometiendo a las fuerzas armadas.

Ello demandará mayor inversión, compra de material militar y seguramente será Estados Unidos el país que proveerálos pertrechos.Mayor dependencia, menos control de la soberanía y cerrar las puertas a inversiones o acuerdos comerciales a infraestructura o recursos minerales estratégicos a China es el mensaje directo de Washington a los países de la región.
Mantener la autonomía en política exterior es sinónimo de respeto a la soberanía como lo ha demostrado Chile en importantes coyunturas internacionales como cuando fue miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y no respaldó la decisión de apoyar la ilegal guerra contra Irak en 2003.
Los NOAL seguirán existiendo y Chile verá las consecuencias de la decisión del gobierno del presidente Kast de retirar al país cuando busque apoyos y votos en los organismos internacionales.
* Embajador, economista de la Universidad de Zagreb, Croacia, y Máster en Ciencia Política de la Universidad Católica de Chile. Ex Subdirector de asuntos estratégicos de la Universidad de Chile y ex Subsecretario de Defensa..