Milei: retorno sin gloria, selfie ni dólares, preocupado por la dupla Villarruel-Macri
Rubén Armendáriz
A un 2025 que ya es una pesadilla para el libertario presidente argentino Javier Milei se le sumaron dos tropiezos más: el plantón de Donald Trump en Miami, de donde volvió con las manos vacías, y el alerta roja por el acercamiento de la vicepresidenta Victoria Villarruel con el expresidente neoliberal Mauricio Macri.
Ni siquiera logró avanzar las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. La política de usar el dólar como ancla antiinflacionaria se estrelló contra sus propios límites: en marzo se evaporaron tres mil millones de dólares en reservas. Se apeló, incluso, a los encajes bancarios: los ahorros de la población pasaron por las manos oficiales con destino a los especuladores.
Todo va mal en la economía real. El brutal ajuste del consumo popular ya no alcanza para contener las presiones inflacionarias. Alimentos y servicios lideran un ranking que equivale a más hambre y más privaciones para las mayorías trabajadoras.
Los grandes ganadores de la semana fueron Villarruel y Macri, dos chivos expiatorios de los libertarios de Milei: Villarruel fue acusada de llevar a cabo un delito por “operar” a favor de la sesión para voltear a los jueces y a Macri lo acusaron de haber hecho un pacto espurio con la expresidenta Cristina Kirchner, dos acusaciones por demás falsas que -sin embargo- marcan el camino del relato del gobierno.
Pero enciende las alertas sobre un proyecto derechista de poder que empieza a caminar de la mano ante un eventual traspié de Milei: el binomio Villarruel-Macri.
Milei es un extremista del modelo neoliberal de libre mercado que Estados Unidos hizo implosionar el jueves con su guerra arancelarias, señala el analista Luis Bruchstein: no hubo encuentro con Trump y sólo consiguió su premio de plástico de jna ONG ultraderechista, mientras los dirigentes serios de todo el mundo sudaban la gota gorda por los remezones de sus economías.
Fue un viaje a la desesperada para sacarse una foto con Trump, que en su imaginario sería capaz de calmar a los mercados que salieron a comprar dólares. Antes de partir a EEUU leyó un discurso servil a Gran Bretaña por las Islas Malvinas. Si tuviera idea de lo qué pasa en el mundo real, no hubiera otorgado a los kelpers (pobladores británicos de las islas del archipiélago sur argentino) el derecho a decidir la suerte de Malvinas.
La prensa arremetió contra Milei: alguien sensato no hubiera viajado a EEUU en medio del caos mundial producido por la ruptura de la globalización neoliberal, para lograr una nueva “selfie” con Trump. Fue otro acto de sumisión a la potencia que estaba aplicando un arancel del 10 por ciento a los productos argentinos, que se sumaron al 25 por ciento que ya le había aplicado al acero y al aluminio.
Esta sumisión al poder estadounidense corre en paralelo a la prepotencia de su gobierno con los jubilados, a quienes reprime y agrede cada miércoles, así como con las mujeres, los trabajadores, los enfermos y sobre todo para con los pobres.
El mercado percibe que el acuerdo con el FMI se aleja y no alcanza. Los activos argentinos son más castigados que sus equivalentes regionales por las consecuencias de la política económica de Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, que dejó al peso apreciado, con el Banco Central sin reservas y con el FMI sin llegar a un acuerdo en dos cuestiones claves: la política cambiaria y el monto inicial del desembolso. Sigue la salida de dólares de los bancos.
La crisis financiera internacional agarra a la administración del presidente Javier Milei y el ministro Caputo sin un plan de contingencia, con el peso apreciado frente a sus socios comerciales, el Banco Central sin reservas y ahora con la información de que el directorio del FMI no alcanzó ningún consenso sobre el pedido argentino de un desembolso inicial de 40% del paquete de ayuda que pidió por 20.000 millones de dólares.
Además, quedó sin ninguna precisión la declaración del asesor para América Latina del Departamento de Estado estadounidense, Mauricio Claver-Carone, quien el jueves advirtió que Argentina debe cancelar el swap con China como condición para recibir el paquete de ayuda del FMI. “Queremos asegurarnos de que ningún acuerdo con el FMI termine prolongando esa línea de crédito o ese swap que tienen con China. Si hacemos eso nos estamos tirando un tiro en el pie”, dijo.
Claver-Carone definió al swap con China como “extorsivo”. Sin eufemismos, dijo que bloquear su continuidad es “una prioridad geopolítica” para Washington. “Para nosotros, la meta con el programa del Fondo es que no refuerce la posición de China con esa línea de crédito. Esa es nuestra prioridad en cuestión geopolítica, pero por otra vía balanceándolo, queriendo que el presidente Milei pueda tener éxito en su gestión”, dijio.
Si avanza la idea de Claver-Carone, Argentina debería devolver a China unos 18.500 millones de dólares al tipo actual de cambio y quedaría con reservas en el orden de los 7.000 millones y sin fondos de libre disponibilidad.Los desembolsos del FMI, si se confirman en el orden de los 20.000 millones, servirían para cancelar la parte activada del swap, por unos 5.000 millones, y para garantizar el repago de la deuda al propio FMI.
El exembajador argentino en China Sabino Vaca Narvaja planteó que la presión para cancelar el swap es la primera señal de los “niveles de subordinación nunca vistos” que acompañarán al último tramo de la gestión mileísta. “En la próxima etapa vamos a ver niveles de subordinación nunca vistos en la historia argentina. Milei ha decidido cumplir al pie de la letra todos los pedidos de Trump, convirtiéndose en su mejor alumno, incluso cuando en términos de programa económico sean diametralmente opuestos”, evaluó.
La dupla Villarruel-Macri
Mientras, aprovechando la ausencia temporal de Milei, la vicepresidenta Victoria Villarruel propuso una “campaña de malvinización”, en otro acto de diferenciación con Javier Milei, que se manifestó a favor de la supuesta “autodeterminación” de los kelpers en las Islas Malvinas.
Antes de visjar en busca de la foto, Milei encabezó un acto en conmemoración del inicio de la Guerra de Malvinas. Desechando el reclamo argentino ante Gran Bretaña y los foros internacionales, en los que se reclama la soberanía del archipiélago y la usurpación británica, dijo: “Anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros. Por eso buscamos ser una potencia, a punto tal que ellos prefieran ser argentinos, que no haga falta usar la disuasión o el convencimiento para lograrlo”.
Con Milei en Estados Unidos, Villarruel, presidenta del Senado, siguió de cerca la sesión en la que los que la Cámara alta en la que el oficialismo sufrió una dura derrota por el rechazo de los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para ser designados jueces de la Corte Suprema de Justicia.
Y participó del acto central por el 2 de Abril en Tierra del Fuego, donde afirmó que “la seguridad del Atlántico Sur no puede quedar en manos de una potencia extracontinental”, en alusión a Reino Unido.
“Malvinizar es sembrar en las nuevas generaciones el amor por nuestra tierra, es recuperar el orgullo de ser argentinos, es enseñar que la soberanía no se declama, se defiende y que la Patria no es una palabra vacía, es una bandera que se lleva en el alma. Este proyecto no es político, es nacional y por eso debe unirnos, como nos une Malvinas”, dijo la titular del Senado.
* Periodista y politólogo, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)