La CELAC es un frente amplio contra la voracidad de Estados Unidos

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El periodista y analista argentino, Luis Bilbao, director de la revista América XXI, explicó este viernes que con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) «se trata de conformar un frente muy amplio, capaz de ponerle una barrera, tanto a la voracidad de Estados Unidos, como a la fuerza destructiva de su crisis».

AVN

A tan sólo una semana de celebrarse en Caracas la Cumbre fundacional de la Celac, Bilbao dijo  que tan sólo el hecho de anteponer la palabra Comunidad a la noción de Estado implica dos dimensiones. La primera es de orden etimológico y remite a un momento de la historia en el que «no existían ninguno de los factores materiales que dividen hoy a los hombres y justamente, como no existían esos factores, la unidad humana era la forma de organización» principal.

La segunda dimensión consiste en la actualización de la palabra Comunidad y «plantea todo un desafío, porque se trata de convertirnos en algo común: una región, una economía, capacidades productivas, capacidades inmensas en el terreno humano que justamente hasta el momento no han sido comunes».

Bilbao destacó tres puntos que distinguen a América Latina del resto del mundo, de cara al nacimiento de este mecanismo de integración regional y a propósito de la crisis que recorre las bolsas internacionales y azota la economía estadounidense y de la eurozona.

En primera instancia, «hay una dinámica de convergencia desde hace ya una década en América Latina, en el mismo periodo en el que en cualquier otra región del planeta (…) predominan las tendencias centrífugas, las líneas que tienden a dividir a los países y a las regiones en lugar de unirlas».

Luego, «la crisis económica (…) desde luego afecta a la región, pero, hasta el momento (…), esa afectación es significativamente menor a la que sufren los países del primer mundo».

En tercer lugar, el analista recuerda que la Celac, como la conjunción «de los 33 países al sur del río Bravo», está inscrita dentro de dos proyectos de integración como lo son la Unión Latinoamericana de Naciones (Unasur) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba).

Mecanismos «que no solamente plantean una unión para defendernos del colapso del sistema capitalista internacional; que no solamente plantean mejorar el intercambio comercial, el intercambio humano, las relaciones políticas, las relaciones sociales, incluso militares, sino que además le dan una respuesta a la tremenda crisis que se está planteando en el mundo capitalista: dan una respuesta que es el socialismo del siglo XXI; una respuesta coherente».

Bilbao recordó algunos principios fundamentales como el respeto al derecho internacional, respeto a la soberanía, el no uso de la fuerza ni la amenaza y manifestó que la tares de los líderes es «fundar una alternativa política para la región que pone una marca en la historia».

«Se terminó el periodo histórico, el larguísimo y triste periodo histórico en el cual, nuestros países manipulados por la OEA (Organización de Estados Americanos) permitió la penetración de capital extranjero, de las fuerzas armadas extranjeras, de sus guerras, de su voracidad, de su decadencia».

Consideró la ausencia de Estados Unidos de la cita de integración como la realización del ideal bolivariano, «del sueño de los libertadores del siglo XIX».

«En momentos en que en el resto del mundo crecen, aumentan de manera muy alarmante, las tendencias belicistas; en medio de la ofensiva de ajuste económico que presupone el empobrecimiento, el ahogo económico para cientos de millones de personas en los países más ricos del mundo; en medio de tensiones guerreristas tales como la que EE.UU está proyectando con la invasión a Siria e Irán (…), en esta circunstancia tan difícil, América Latina se levanta como una propuesta que incluye (…) la convivencia pacífica de fuerzas diferentes».

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