La vicepresidenta de Guatemala Roxana Baldetti renuncia por corrupción

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Apenas 22 días de presiones, entre protestas de miles de ciudadanos, empresarios y de la comunidad internacional, soportó Roxana Baldetti para dejar la Vicepresidencia, alcanzada por el escándalo de una banda de defraudación aduanera, cuyo líder era su secretario privado, el ahora prófugo Juan Carlos Monzón.

“Hace unos momentos he sido notificado de la renuncia por parte de la señora vicepresidenta, Ingrid Roxana Baldetti Elías. La misma está siendo trasladada al Congreso de la República para que continúe con el curso legal que corresponde en estos casos”, dijo el mandatario Otto Pérez Molina.

El rostro del gobernante reflejaba la tristeza al ver caer a la persona que le ayudó a fundar el Partido Patriota en el 2002, ahora víctima del caso de defraudación tributaria La Línea que ambos han asegurado pidieron investigar a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig).

La dimisión ocurrió en medio un creciente descontento de la población que ha exigido a Baldetti entregar el cargo al conocerse que protegía a Monzón, señalado de dirigir una estructura que ha defraudado millones a la Supurintendencia de Administración Tributaria (SAT).

Las manifestaciones masivas y demandas en las redes sociales fueron el preludio de la salida, que se precipitó ayer cuando la Corte de Constitucionalidad le negó un amparo para impedir ser investigada por la comisión pesquisidora del Congreso, integrada por cinco diputados de oposición, incluidos tres de Libertad Democrática Renovada (Líder).

El anuncio lo hizo Pérez Molina al final de la tarde en la Casa Presidencial. Habló a los periodistas por un poco más de tres minutos y luego respondió preguntas. A pesar de su esfuerzo para lucir sereno, no pudo ocultar su pesadumbre y por momentos parecía que se le quebraba la voz.

Después de reconocer y agradecer “el servicio, compromiso y trabajo efectuado por la señora vicepresidenta”, dijo: “Quiero ser enfático en lo siguiente: la renuncia, según los motivos manifestados por la vicepresidenta se circunscribe a una decisión personal, con el único interés al separarse voluntariamente del cargo para someterse y colaborar con las investigaciones que sean necesarias y con el debido proceso”.

No fue por presiones

También quiso transmitir firmeza cuando expresó: “La disposición de renuncia no corresponde con ninguna solicitud gremial o asociativa, es por decisión propia, voluntaria y personal de la señora vicepresidenta”.

Con esa declaración aludió a las manifestaciones que comenzaron el 26 de abril, en la Plaza de la Constitución, para pedir la renuncia de Baldetti, misma solicitud que hizo esta semana el sector empresarial organizado, la Conferencia Episcopal de Guatemala y el Consejo Ecuménico de Guatemala, entre otros colectivos.

“Deseo solicitar se respete su decisión como tal, y no se especule ni se desinforme. Su decisión es personal, difícil, valiente pero consistente con sus principios y valores”, afirmó el gobernante.

Cerró su discurso con una exhortativa a respetar la ley y la institucionalidad: “Quiero reiterar, como lo he venido diciendo, en el debido proceso. Las instituciones, sus normas y disposiciones han sido y deberán seguir siendo conservadas y sobre todo respetadas por todos y cada uno de nosotros, confiando como ciudadanos en nuestros mecanismos que la democracia establece”.

El mandatario indicó que, de acuerdo a lo que establece la Constitución se informará para proceder a elegir al sustituto de Baldetti.

Sombra de la CICIG

Ayer por la mañana se supo que Iván Velásquez, jefe de la Cicig, llegó a Casa Presidencial para reunirse con Pérez Molina. Luego corrió el rumor de que fue a negociar la salida de Baldetti.

Pérez Molina afirmó que la reunión estaba programada para dar seguimiento a temas no concluidos en una conversación anterior.

La renuncia de Baldetti llega después de un año de investigaciones de la Cicig para desarticular la estructura La Línea, divulgada el 16 de abril, por cobrar sobornos a empresarios para evadir impuestos en las aduanas del país. La red era dirigida por Monzón, secretario privado de la vicepresidenta, quien está prófugo, y dos exjefes de la SAT y otros 20 capturados.

Aunque Baldetti no figura en esa lista, se sospecha que los seudónimos “La R”, “La 2” y “La Señora”, que se mencionan en las miles de escuchas telefónicas presentadas por la Cicig y el Ministerio Público, se refireen a ella.