Irán y Rusia, socios estratégicos que refuerzan lazos

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El ministro de Asuntos Exteriores de Irán subrayó que Irán y Rusia son socios estratégicos decididos a fortalecer aún más sus relaciones bilaterales. Abás Araqchi llegó a Rusia tras una gira regional que incluyó escalas en Islamabad y Mascate, en medio de las tensiones derivadas de la reciente guerra y las complejas negociaciones de paz con Estados Unidos e Israel.

Durante su encuentro con el presidente ruso, Vladimir Putin, el canciller iraní destacó que los vínculos entre Teherán y Moscú “continuarán siendo tan sólidos como lo eran, e incluso más poderosos y de mayor alcance”. La visita se produce pocas semanas después del alto el fuego acordado tras 40 días de enfrentamientos, en los que Irán ha denunciado ataques contra civiles, incluidos mujeres y niños, por parte de la coalición estadounidense-israelí.

En la reunión celebrada en territorio ruso, Putin reiteró que Moscú hará “todo lo posible” para apoyar los intereses de Irán y contribuir a la estabilidad en Oriente Medio. Araqchi, por su parte, presentó a Putin los últimos avances y obstáculos en el diálogo de paz, así como la postura de Teherán frente a las presiones occidentales y el bloqueo del estrecho de Ormuz.

Alto al Fuego

Según medios rusos e iraníes, ambos responsables revisaron el estado de las negociaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos, el cumplimiento del alto el fuego y las posibles fórmulas para evitar una escalada regional. La agenda incluyó además la coordinación política en foros internacionales y la consolidación de mecanismos de cooperación militar y de seguridad bajo el paraguas del Tratado de Asociación Estratégica Integral.

Teherán y Moscú sellaron a principios de 2025 un Tratado de Asociación Estratégica Integral que fija un marco de cooperación a 20 años, prorrogable, y consagra a ambos países como socios estratégicos. Este acuerdo abarca defensa, lucha contra el terrorismo, energía, finanzas, transporte, industria, agricultura, ciencia, cultura y tecnología, y se plantea como un instrumento para sortear las sanciones de Estados Unidos y sus aliados.

Autoridades de los dos países insisten en que el pacto no va dirigido contra terceros, sino que busca fortalecer el multilateralismo y reducir la capacidad de presión unilateral de Occidente. Araqchi ha subrayado que, aunque la cooperación ya venía en aumento en los últimos años, la entrada en vigor del tratado ofrece una base más sólida y una perspectiva de largo plazo para profundizar los lazos.

Contexto regional

El encuentro en Moscú se produce en un contexto marcado por la guerra reciente, en la que Irán ha denunciado que los ataques de Estados Unidos e Israel dejaron centenares de niños y mujeres muertos y miles de heridos, además de graves daños a la infraestructura sanitaria. Teherán ha llevado estos hechos ante la ONU, calificándolos de “crímenes de guerra” y “crímenes de lesa humanidad”, mientras exige que los responsables rindan cuentas.

Paralelamente, Irán mantiene una política de presión en el estrecho de Ormuz, que ha tensionado aún más sus relaciones con Washington y sus aliados regionales. En este escenario, la coordinación con Rusia se vuelve crucial para Teherán, tanto en términos de apoyo diplomático como de equilibrio de fuerzas en Asia Occidental y en los espacios marítimos estratégicos.

Diplomáticos de ambos países sostienen que las relaciones bilaterales han alcanzado uno de sus puntos más altos, y ven en la actual crisis una oportunidad para profundizar la cooperación económica y militar. El énfasis de Araqchi en que los vínculos serán “más poderosos y de mayor alcance” apunta a nuevos proyectos conjuntos en energía, infraestructura y armamento, así como a una coordinación más estrecha frente a sanciones y embargos.

A mediano plazo, Teherán y Moscú aspiran a consolidar un eje de cooperación que influya en el futuro orden regional, desde el Cáucaso y Asia Central hasta el golfo Pérsico. En este tablero, el papel de Irán y Rusia como socios estratégicos será determinante para definir el rumbo de las negociaciones de paz en Oriente Medio y el equilibrio frente a la presión de Estados Unidos y sus aliados.