Goleada de Correa

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EDUARDO TAMAYO | El Presidente Rafael Correa ha sido reelecto en la primera vuelta con una votación cercana al 60%, ganando en todas las provincias y con una diferencia de 30 piuntos sobre su inmediato seguidor, el banquero Guillermo Lasso,

Alainet

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Salvo la denuncia de intentos de jaqueo a la página web del Consejo Nacional Electoral, la jornada electoral se desarrolló en forma tranquila y normal tanto en los recintos electorales del Ecuador como del exterior.

Desde el balcón del Palacio Carondelet, el reelecto mandatario saludó a sus seguidores, una especie de delirio de color verde estridente. Micrófono en mano, les dijo: “A esta revolución no la para nadie. Estamos construyendo la patria chica, Ecuador, y la patria grande, nuestra América. Esta victoria es de ustedes, ¡que viva la patria!”. Una multitud en la Plaza Central aplaudió y gritó con fuerza. “Aquí ya no mandan la partidocracia, ni la bancocracia, ni los medios de comunicación, ni el Fondo Monetario Internacional”, dijo con voz ronca Correa, interrumpido por un “¡No!” de sus seguidores.

El triunfo de Correa implica un triunfo de la estabilidad en un país que ha tenido profundas crisis políticas en las que varios gobiernos corruptos y entreguistas han sido derrocados por la movilización social. Es la primera vez, en más de tres décadas, que un presidente conserva altos niveles de popularidad al final de su mandato y es reelecto con un amplio margen.

En este sentido, la votación por Correa expresa un espaldarazo a la continuidad de sus políticas y una oportunidad para que concluya las obras que ha emprendido en materia de carreteras, hospitales, planteles escolares, centrales hidroeléctricas, etc.

Algunos elementos pueden explicar el contundente triunfo de Correa: crecimiento económico, bajas tasas de inflación y de desempleo y políticas de redistribución del ingreso que se han traducido en una masiva inversión social en educación, salud, vivienda, atención a los discapacitados y mejora de la calidad de los servicios públicos (correos, seguridad social, registro civil, función judicial).

Al imprimir altos niveles de calidad a los servicios públicos y al colocarlos a disposición de los sectores más pobres de la población, éstos últimos no solo tienen acceso a ellos sino que se sienten valorados en su dignidad y eso explicaría el alto apoyo a Correa. Estos sectores, asimismo, han sido beneficiados por el bono de desarrollo que en el mes de enero subió de 35 a 50 dólares mensuales.

Un candidato a asambleísta del Movimiento Alianza País, cuyo nombre omitimos, plantea que el voto de Correa es ‘transclase”, es decir que estaría compuesto por todos los sectores sociales. La gestión del gobierno, de acuerdo a esta versión, ciertamente ha favorecido a sectores empresariales a los cuales no les ha ido nada mal y que constituirían el voto escondido a favor de Correa.

El mejoramiento de las carreteras, por ejemplo, les permite ahorrar tiempo y una mayor facilidad para movilizar sus productos. De la misma forma, las políticas económicas que limitan las importaciones de textiles o calzado han permitido el crecimiento de los sectores económicos dedicados a estas ramas. Estos sectores empresariales ya se habrían ‘acostumbrado” a pagar impuestos y a cumplir las leyes laborales porque esto les permite tener mejores relaciones con sus trabajadores, repercutiendo en una mayor productividad.

Desde el punto de vista internacional, el triunfo de Correa representa el afianzamiento de la tendencia de los gobiernos progresistas que ya han logrado reeligirse en Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela y Nicaragua, y una apuesta al fortalecimiento de los espacios de integración como el ALBA, la UNASUR y la CELAC. El gobierno de Correa deberá enfrentar situaciones difíciles como el caso de Julian Assange, que se encuentra asilado en la embajada de Ecuador en Londres, la ley de Estados Unidos que sanciona a los países que mantienen relaciones con Irán, las demandas de las transnacionales contra el Estado ecuatoriano, entre otros.

A la victoria de Correa contribuyó de manera decisiva la fragmentación y la pobreza del discurso de las oposiciones (de derecha, izquierda y populistas) que presentaron siete candidaturas presidenciales, sin que hayan podido unificarse en tres o cuatro tendencias. Centradas todas en atacar lo que denominaron el autoritarismo, la intolerancia y la concentración de poderes en manos de Correa, fueron incapaces, especialmente desde la derecha representada por el banquero Guillermo Lasso, el hombre más rico del Ecuador Álvaro Noboa y el ex presidente Lucio Gutiérrez, de proponer alternativas creíbles y medianamente estructuradas y coherentes.

Guillermo Lasso, que se ubicó en el segundo lugar, canalizó el voto anti-correista de los sectores de la derecha tradicional que comparten algunas de sus tesis esgrimidas en la campaña como el de derogar los impuestos a los más ricos, firmar tratados de libre comercio y abrir el país a la inversión extranjera privada. Lasso es miembro numerario del Opus Dei y mantiene relaciones con José María Aznar del Partido Popular de España, que actúa en América Latina representando a la derecha internacional y al capital transnacional.

La campaña   Otra cosa que influyó en los resultados electorales fue el diseño de la campaña de Correa. Pese a la gran popularidad del Presidente, el movimiento Alianza País partió con el criterio de actuar como si no tuviera un solo voto y privilegió la campaña en la calle, el acercamiento a la gente, las concentraciones en pueblos y ciudades, lo que se complementó con el uso de medios y redes sociales. Este movimiento ha acumulado la experiencia de ocho victorias electorales consecutivas.

Aunque ya se preveía el triunfo de Correa, no estaba asegurada la mayoría en la Asamblea Nacional compuesta por 137 miembros, por lo que la estrategia del presidente se enfocó en la Asamblea. “No me dejen solo” decía Correa a sus seguidores en las concentraciones mientras llamaba a votar en plancha por su lista de asambleístas. Pese a que algunos candidatos a asambleístas fueron cuestionados e incluso el candidato a la Vicepresidencia, esto no parece haber repercutido en los resultados finales que darían una holgada mayoría a Alianza País en la legislatura, habiendo influido más el carisma de Correa.

Ampliación de la democracia   A principios del siglo XX se reconoció el voto a las mujeres. En 1979, cuando el Ecuador retornó al régimen democrático, se reconoció este derecho a los analfabetos. En el 2013, y gracias a la nueva Constitución, se ha avanzado mucho más en la inclusión política. Ahora pudieron votar los jóvenes de 16 a 18 años, los militares y policías, los emigrantes, los presos sin sentencia ejecutoriada, los extranjeros residentes.

De acuerdo a esta política, se tomaron medidas para que los policías y transportistas ayuden a las personas con discapacidad y personas de la tercera edad a llegar a los recintos electorales.   Este nuevo triunfo de Correa plantea grandes retos y desafíos en función de cumplir las propuestas contenidas en el programa de gobierno 2013-2017 de Alianza País y responder a las expectativas de una ciudadanía cada vez más empoderada.

En el horizonte de las deudas pendientes está atacar la concentración escandalosa de la tierra, a redistribución del agua, la ley de comunicación, el freno a los grupos monopólicos que concentran la economía, el abrir el diálogo político con los pueblos indígenas, el combatir a fondo la corrupción, entre otros.

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