Festeja Cuba a lo grande el día en que llegó el socialismo

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Luis Hernández Navarro

Es un día especial. Uno que definió la historia de Cuba para siempre. Que marcó un antes y un des-pués. Que hoy se conmemora a lo grande. Y que la puso en la lista de los enemigos de Estados Unidos. Es la fecha en el calendario cívico en la que la revolución se definió como socialista. Y en el que se refrenda que su voluntad es seguirlo siendo.

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El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, asistió al quinto Coloquio Patria, que rinde homenaje al centenario de Fidel Castro

Hoy, una gran marea humana de unas 50 mil almas se concentra temprano en la mañana en las calles 32 y 12, en El Vedado, para realizar el Acto por el 65 aniversario de la Proclamación. Allí mismo, hace seis décadas y media, al celebrar las honras fúnebres de los bombardeos de la revolución, Fidel Castro anunció a la multitud el rumbo que tomaba su gesta. La efeméride celebra, además, la fundación del Partido Comunista de Cuba (PCC) y el Día del Miliciano.

Una y otra vez, distintos oradores recuerdan las palabras del comandante rebelde: “lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos ahí, en sus narices ¡y que hayamos hecho una revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!”

En el mitin, una mujer mulata, con una enorme sonrisa de oreja a oreja, enarbola un cartel que dice: “¡Viva nuestra revolución socialista!”. Otra más, carga una cartulina roja con letras blancas donde se lee: “no vamos a entregar la soberanía ni la independencia de la nación”. La multitud ondea pequeñas banderas patrias. Hay, también, quienes portan grandes enseñas con la estrella solitaria.

Niños y jóvenes, los protagonistas

El acto es una curiosa mezcla de festival musical, poesía y danza, protagonizado por niños y jóvenes. En él, desempeña un papel relevante la compañía de teatro infantil La Colmenita, integrada por un pequeño grupo que ha puesto en escena lo mismo Aura, de Carlos Fuentes, que obras de clásicos como Shakespeare y Tirso de Molina.

La compañía teatral monta sus obras en barrios de la capital y otras provincias. Han actuado en los cerros de Caracas y en El Salvador. Entre sus objetivos están el de “contribuir a fomentar valores humanos mediante la creación artística” y “vincular la actuación teatral en los escenarios con el trabajo comunitario en los lugares más diversos del país”. Sí, como decía José Martí: “la enseñanza debe ser sabrosa y útil”, el aprendizaje que se desprende de la puesta en escena de La Colmenita tiene para dar y recibir.

Alrededor de 50 mil cubanos se concentraron ayer en el barrio de El Vedado, en La Habana, para conmemorar el 65 aniversario de la proclamación. Ahí mismo, pero en 1961, Fidel Castro anunció el rumbo que tomaba la revolución, lo que nunca perdonó Estados Unidos a la isla y la puso en su lista de sus enemigos.

Los discursos de los oradores insisten en que la isla es un “pueblo de revolucionarios incansables”, “que nunca se rendirá”. Advierten que les toca reinventarse y seguir demostrando que es posible construir una sociedad más justa. La música de Silvio Rodríguez suena en los altavoces: “me acosa el carapálida con el engaño vil/con cuentas de colores, con trueque de uno a mil”.

En el evento, junto a la masa, vestidos en su mayoría de uniforme verde olivo, está presente el presidente Miguel Díaz-Canel, junto a miembros del buró político del partido, como Esteban Lazo Hernández, Manuel Marrero Cruz y Roberto Ojeda.

“La paz no se negocia con cañonazos”, expresa en el acto central Díaz-Canel. Y explica que el socialismo es la sociedad donde el hombre se hermana con el hombre y no es su lobo. Como si fuera maestro de escuela impartiendo una lección, puntualiza que el socialismo son médicos y no bombas. Y da cuenta cómo en otros lares se privatizan cementerios y parques. Menciona el papel que jugó la antigua Unión Soviética en la construcción de otro mundo, así como la experiencia de China y Vietnam.

“Cuba –enfatiza– es un Estado amenazado que no se rinde. Gracias al socialismo resiste y crea y vencerá. Un pueblo unido puede vencer al imperio. El socialismo es escudo del presente y garantía del futuro.”

Más tarde, como si fuera una carrera de relevos, el quinto Coloquio Patria tomó la estafeta en las conmemoraciones de un día especial. Realizado en el contexto de guerras informativas y concentración digital, el acto, que se desarrollará del 16 al 18 de abril, rinde homenaje al centenario de Fidel Castro. Así que, grandes figuras de cartón del comandante acompañan puestos de editoriales y cadenas televisivas.

Flotan en el aire sus palabras: “sin el socialismo, Cuba, aunque sin pretenderlo, no se habría convertido en ejemplo para muchas personas en el mundo y en el vocero leal y constante de las causas más justas”.

Multitudinaria Caminata: ¡Porqué Hay Patria y Hay Paz!Los trabajos del Coloquio Patria se efectúan en una antigua fábrica de bicicletas que tiene dos naves: en una se desarrollan las sesiones del evento. En la otra, la programación dedicada a los niños, con obras de teatro infantiles, juegos, manualidades y proyección de dibujos animados. Abierto al público, sin costo, es un festival cultural donde se venden alimentos, libros y artesanías populares. A los trabajos asiste el presidente Díaz Canel, que se sienta junto a la coordinadora de la iniciativa, la periodista y académica Rosa Miriam Elizalde.

En el marco de la reunión, el canciller Bruno Rodríguez se reunió durante dos doras y media con un pequeño grupo de asistentes con el fin de explicarles el momento por el que atraviesa la isla, y responder a sus inquietudes.

“Si Patria ha sido posible es por el canciller –explicó Rosa Miram. Él fue director de Juventud Rebelde”. No sólo eso. Durante 10 años vivió en Estados Unidos y ha regresado con frecuencia a ese país, donde tiene reuniones con los más distintos grupos.

Contactos binacionales, “sin afectación a la soberanía”

El canciller comenzó su charla narrando anécdotas de la visita a Cuba, en marzo de 2016, del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. El mandatario llegó a la Antilla, donde paseó por La Habana Vieja, el casco histórico y la Catedral. En una ceremonia en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso ofreció un discurso a la sociedad civil, transmitido en vivo. Allí se encontró con Raúl Castro, que fue ovacionado. En un acto de arrogancia imperial, los estadunidenses metieron mano en el entramado técnico del teatro. Indignada, la directora de protocolo arrancó el cableado. Estaba en peligro el evento. Finalmente, se llegó a un acuerdo, pero el equipo del presidente Obama pidió que la señora devolviera los cables.

economía cubana y del cerco algorítmico, hay trato con ese país. No son negociaciones. Han sobrevivido a 13 presidentes de Estados Unidos. Han aprendido de lo que sucedió en Venezuela y de lo que pasa en el planeta. Pero insistió en la necesidad de respetar la confidencialidad de los intercambios porque son procesos que requieren seriedad. Señaló que no se ha tratado nunca ningún asunto interno, ni algo que afecte a la soberanía isleña. Y que no hay que conculcar el derecho soberano a exportar o comerciar.

El canciller Bruno Rodríguez Bruno Rodríguez explicó, también, cómo, a pesar de la amenaza militar directa, de las pretensiones estadunidenses de controlar la

Los contactos binacionales responden a una larga tradición diplomática. Son continuidad de la política de Fidel y Raúl. Todos se producen en un ámbito de seriedad y defensa irrestricta de la soberanía. En condiciones de igualdad y respeto mutuo, en beneficios de las dos naciones. Sin admitir injerencias. Todos han sido de naturaleza colectiva. Participan interlocutores diversos, con una visión única y cohesión.

A la pregunta de hasta dónde la isla puede resistir, respondió: “lo esencial es nuestro pueblo, nuestra cultura. Nuestra capacidad de heroísmo es extraordinaria, emocionante. Se mantiene una enorme solidaridad.

“Sentimos que hay una enorme capacidad de prevenir las posibilidades de una agresión militar. Nos movilizamos para tratar de evitar que ocurra. Pero, la revolución y el socialismo tienen valor existencial. “Una agresión tendría consecuencias terribles para la población. Una revolución debe tener capacidad para defenderse militarmente.

“No hay tecnología militar que pueda con la capacidad de un pueblo que se moviliza masivamente, dispuesto a defender cada calle y cada casa.” Y añade: “nos preparamos para todos los escenarios. Tenemos capacidad de sobreponernos y de encontrar soluciones para preservar la independencia y la soberanía”.

*Periodista y analista mexicano, jefe de la página de Opinión del diario La Jornada