Escándalo de los audios: Hondurasgate sacude a JOH y Asfura

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Pablo Rodríguez

El escándalo de los audios, bautizado como Hondurasgate, ha colocado de nuevo en el centro de la polémica al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández (JOH), condenado por narcotráfico en Estados Unidos y posteriormente indultado por Donald Trump. Las filtraciones, difundidas a finales de abril por la plataforma Hondurasgate y el medio Diario Red, revelan conversaciones atribuidas a Hernández y al actual mandatario hondureño Nasry Asfura que apuntan a una red de injerencia política regional.

Según estas grabaciones, JOH y Asfura discuten la creación de una “unidad de periodismo digital” en Estados Unidos para atacar a gobiernos progresistas de América Latina, en particular los de Gustavo Petro en Colombia y Claudia Sheinbaum en México. El contenido de los audios sugiere que Honduras se ha convertido en plataforma de una operación política y mediática que combina financiamiento opaco, lawfare y campañas de desinformación contra dirigentes de izquierda en la región.

Cómo se filtraron los audios y qué revelan

Los primeros audios del escándalo de los audios fueron dados a conocer el 29 y 30 de abril por Hondurasgate y Diario Red, que aseguran haber obtenido más de 30 grabaciones procedentes de conversaciones vía WhatsApp, Signal y Telegram. En ellos se escucha presuntamente a JOH hablar desde Estados Unidos con Asfura y con la vicepresidenta hondureña María Antonieta Mejía, detallando montos, cuentas y objetivos de una campaña mediática regional.

En una de las piezas clave, fechada el 30 de enero de 2026, Hernández pide a Asfura 150 000 dólares “para poner una unidad de periodismo digital” en un apartamento alquilado en territorio estadounidense, con el fin de operar “una célula” informativa que no pueda ser rastreada en Honduras. El propio JOH explica que el portal, presentado como medio de noticias latinoamericanas, se encargaría de producir “expedientes” contra México, Colombia y la familia Zelaya en Honduras, en coordinación con equipos políticos vinculados al trumpismo.

El rol de Asfura y los intereses en juego

El escándalo de los audios también compromete directamente a Nasry Asfura, quien asumió la presidencia de Honduras para el período 2026-2030 en medio de acusaciones de fraude y denuncias de injerencia extranjera durante las elecciones de 2025. En las grabaciones filtradas, Asfura aparece como pieza central del mecanismo de financiamiento, ofreciendo transferencias desde “la cuenta de un amigo” y desde la Secretaría de Infraestructura y Servicios Públicos para sostener a JOH y financiar la operación mediática.

Para analistas citados por medios regionales, Hondurasgate revela cómo la administración de Asfura se inscribe en una arquitectura de poder que incluye intereses de Estados Unidos, Israel y sectores empresariales hondureños, orientada a controlar proyectos estratégicos como las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) y grandes obras de infraestructura. La filtración de audios sobre la exclusión de ofertas chinas para favorecer a compañías estadounidenses refuerza la lectura de Honduras como escenario de disputa geopolítica, con JOH operando como intermediario privilegiado.

Indulto, dinero israelí y la sombra de Netanyahu

El escándalo de los audios se enlaza con otra arista explosiva: la presunta participación de actores israelíes y del propio Benjamín Netanyahu en la liberación de JOH. De acuerdo con investigaciones citadas por medios como La Opinión y Canal Red, Hernández afirma en una de las grabaciones que el dinero para su indulto “salió de una junta de rabinos” y de “gente que apoyaba a Israel”, y no de sus interlocutores hondureños.

En esos mismos audios, el expresidente asegura que Netanyahu habría jugado un papel en las negociaciones que condujeron al perdón presidencial firmado por Donald Trump, tras la condena de 45 años de prisión impuesta por un tribunal de Nueva York en 2024 por narcotráfico y vínculos con el Cártel de Sinaloa. Estas revelaciones detonaron reacciones como la del presidente colombiano Gustavo Petro, quien acusó al premier israelí de “pagar” por la liberación de un “gran narcotraficante” para impulsar una operación contra los gobiernos de Colombia y México.

Impacto regional: de Honduras a Colombia y México

Más allá del escándalo de los audios en clave hondureña, Hondurasgate ha encendido alarmas en toda la región al exponer un supuesto plan coordinado desde estructuras afines al trumpismo para golpear a gobiernos progresistas. Los audios aluden no solo a Petro y Sheinbaum, sino también a la necesidad de construir “expedientes” contra la familia Zelaya y contra la presidenta Xiomara Castro, presentando a Honduras como laboratorio de una estrategia que mezcla bases militares, manipulación religiosa y guerra mediática.

Mientras la autenticidad de las grabaciones ha sido respaldada por peritajes forenses mencionados por la propia plataforma Hondurasgate, los gobiernos señalados evalúan el alcance de la presunta injerencia y sus implicaciones diplomáticas. En paralelo, el escándalo refuerza la percepción de que la figura de JOH, lejos de retirarse tras su condena por narcotráfico, sigue operando como articulador de intereses externos y locales en un tablero regional marcado por la disputa entre proyectos conservadores y progresistas.