El PRI volvió al poder en México entre gallos y medianoche

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JOSÉ ANTONIO ROMÁN | En una ceremonia insólita, en punto de la medianoche de este sábado, en el Patio de Honor de Palacio Nacional, se concretó el cambio de escolta de bandera y entrega de insignia del Poder Ejecutivo federal, con lo que el presidente Felipe Calderón entregó el poder a su sucesor, Enrique Peña Nieto.

La Jornada

Sin embargo, la ceremonia oficial de rendición de protesta y toma de posesión del nuevo presidente será esta mañana en una sesión de Congreso General, donde recibirá formalmente la banda presidencial, para más tarde dirigir su primer mensaje desde Palacio Nacional.

Luego del acto, Calderón Hinojosa y Peña Nieto saludaron a los miembros del nuevo gabinete, antes de hacer lo mismo con el saliente.

Además, de manera inmediata, Enrique Peña Nieto, presidente número 66 de la vida independiente del país, tomó protesta a los nuevos miembros del gabinete de seguridad, también en Palacio Nacional. Así, los primeros en rendir protesta fueron los secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, y de Marina, Vidal Soberón Sanz, así como Manuel Mondragón y Kalb, subsecretario de Planeación y Protección Institucional de la Secretaría de Gobernación.

Audio y video por un solo emisor

Ambos actos se desarrollaron sin la presencia de reporteros, fotógrafos y camarógrafos de los medios de comunicación, y tanto las imágenes como los audios fueron difundidos por la Presidencia de la República.

En el primer minuto de este día ha entrado en funciones el nuevo gobierno de la República; ha concluido así una transición ordenada, legal y transparente. Este proceso ha contribuido a preservar la estabilidad política, económica y social de la nación. México ha dado cuenta de la madurez democrática y solidez institucional, expresó el presidente Peña Nieto en las primeras palabras, antes de tomar protesta a los miembros de sus gabinete de seguridad.

Horas antes, también en Palacio Nacional, el todavía presidente en ese momento, Felipe Calderón, ofreció una cena a los jefes de Estado y de gobierno, miembros del cuerpo diplomático acreditado en el país e invitados especiales que asisten a la transmisión de poderes del gobierno federal. Ahí, agradeció el apoyo y la solidaridad expresados a México en estos años, cuando debió enfrentar momentos de prueba y turbulencia.

En la cena que les ofreció en el Salón de Tesorería, Calderón aseguró a los visitantes que eran recibidos por un México donde prevalece una democracia plena, con una pluralidad vigorosa de partidos políticos, con una absoluta libertad de prensa, con plena separación de poderes independientes y equilibrados.

En un discurso de 13 minutos, Calderón presumió la situación que vive el país desde su perspectiva. Así, se refirió al crecimiento de la economía nacional, pese a las difíciles circunstancias económicas internacionales; a la inversión histórica en infraestructura; a las abultadas reservas internacionales, que representan lo doble de la deuda externa; la cobertura universal alcanzada en materia de salud y de educación primaria; a las 140 universidades públicas construidas en su gobierno, de donde egresan –afirmó– más de 113 mil ingenieros, que dan mayor competitividad a la economía mexicana.

Efigie de Morelos

Se refirió a los graves problemas que enfrentó el país, entre ellos la violencia de la criminalidad, la crisis económica y el virus de la influenza. Pero lo relevante no es que se hayan tenido que enfrentar adversidades en México, sino que una a una las ha venido superando.

La cena comenzó una hora después de la cita original, debido a una reunión bilateral con Felipe de Borbón, príncipe de Asturias, y a un encuentro informal con los jefes de Estado y de gobierno asistentes al acto, en un salón contiguo al de la Tesorería, también en Palacio Nacional.

Previo a la cena, acompañado con su gabinete, su esposa Margarita y sus tres hijos inauguraron en la Galería de Presidentes de Palacio Nacional un cuadro al óleo del mandatario saliente, del pintor Santiago Carbonell. En la pintura se observa a un Felipe Calderón de pie, con la banda presidencial cruzándole el pecho, manos enlazadas y su brazo izquierdo recargado sobre una columna que tiene el busto del Siervo de la Nación, José María Morelos y Pavón.