Después de la Federación Rusa, Alemania es el segundo país más poblado de Europa, con alrededor de 83 millones de habitantes. Es la principal potencia económica del continente y posee la tercera economía más grande del mundo, después de Estados Unidos y China. Según el Fondo Monetario Internacional, su PIB nominal alcanzó más de cinco billones de dólares en 2025 (12 ceros), lo que le otorgó un ingreso per cápita de 61 000 dólares.

La Puerta de Brandeburgo en Berlín, Alemania, representa el viaje de la nación desde la división y el conflicto hasta la unidad y la renovada influencia en Europa.
La Puerta de Brandeburgo en Berlín, Alemania, representa el viaje de la nación desde la división y el conflicto hasta la unidad y la renovada influencia en Europa.

El país destaca por su elevado nivel de inversión en investigación y desarrollo, que asciende al 3,1% del PIB, lo que equivale a casi 150.000 millones de dólares. La desigualdad de ingresos, medida por el índice de Gini, es de 0,3, lo que sitúa a Alemania entre los países de la Unión Europea con menor desigualdad. Por otro lado, su gasto en defensa alcanzó el 2,3% del PIB en 2025, es decir, casi 110.000 millones de dólares, todavía lejos del 5% exigido por el presidente estadounidense.

La historia moderna de Alemania comenzó con el establecimiento del Imperio Alemán en el Palacio de Versalles, tras la humillante ocupación de París al final de la guerra franco-prusiana de 1870 a 1871. Los diversos reinos del país se unificaron gracias a la visión geopolítica y al ejercicio del poder prusiano de su primer canciller, Otto von Bismarck. Él comprendió que la consolidación del imperio y su papel en Europa dependían de la fuerza militar.

Tras la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial en 1918, y después de la entrada de Estados Unidos en la guerra, el káiser Guillermo II abdicó y se estableció un gobierno parlamentario, lo que condujo a la creación de la República de Weimar en 1918. La crisis provocada por el Tratado de Versalles, impuesto principalmente por Francia, facilitó el ascenso del nazismo, poniendo fin a la democracia e imponiendo la dictadura de Adolf Hitler en 1933.

A 86 años del inicio de la Segunda Guerra Mundial: el día que Alemania ...Alemania fue responsable de iniciar dos guerras mundiales en el siglo XX, perdiéndolas ambas y dejando tras de sí una inmensa estela de destrucción. Casi 7 millones de alemanes, alrededor de medio millón de británicos y estadounidenses, y aproximadamente 25 millones de soviéticos murieron en la Segunda Guerra Mundial. A la devastación humana y material de las ciudades alemanas se sumó el sufrimiento de ser un país ocupado y dividido en dos estados.

La rápida recuperación de Alemania Occidental fue posible gracias a la voluntad política de Estados Unidos y a los fondos aportados por el Plan Marshall. Esto se complementó con el liderazgo de Konrad Adenauer, un político que combinó dignidad y paciencia con trabajo arduo y esfuerzo para reconstruir un país devastado material, psicológica y moralmente. Sin embargo, la Guerra Fría, que comenzó inmediatamente después, y la creación de la OTAN en 1949 no incluyeron a Alemania, a la que se le prohibió tener fuerzas armadas.

El apoyo de Estados Unidos también fue crucial para que Alemania pudiera reconstruir su ejército e ingresar en la OTAN en 1955. Francia y otros países occidentales se mostraron reacios a permitir que Alemania se rearmara debido a sus anteriores invasiones de su territorio y la ocupación de París. En respuesta al ingreso de Alemania en la OTAN, se estableció el Pacto de Varsovia ese mismo año.

Soldados de juguete esparcidos sobre una superficie blanca, que representan el costo humano perdurable de la guerra y los recuerdos que siguen dando forma a las políticas de Alemania.A pesar de la desconfianza de franceses, holandeses y belgas, Alemania fue uno de los seis países fundadores de la Comunidad Económica Europea en 1958. Esta comunidad precedió a la actual Unión Europea (UE) y consolidó a Alemania como un aliado fiable para sus socios europeos y estadounidenses. La existencia del Muro de Berlín, que separó Alemania Occidental de Alemania Oriental, fue una herida que los alemanes sufrieron durante 41 años, hasta la reunificación en 1990. El colapso de la Unión Soviética al año siguiente alteró el orden internacional, creando un mundo unipolar que, sin embargo, sería efímero.

Ahora unificada y consolidada como potencia económica, Alemania ha buscado incansablemente el reconocimiento como tal, reclamando su derecho a un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, una demanda secundada por otras potencias medianas. Actualmente, su contribución financiera al presupuesto de las Naciones Unidas es del 5,7%, por detrás de Estados Unidos (22%), China (20%) y Japón (6,9%).

Alemania ha sido elegida seis veces por la Asamblea General como miembro no permanente del Consejo de Seguridad, en representación de la cuota europea. Por consiguiente, el actual gobierno alemán, su política exterior y su diplomacia han sufrido un duro golpe al perder la votación por primera vez este año, siendo Portugal y Austria los elegidos en su lugar. La razón de esta derrota se atribuye en gran medida al apoyo incondicional del gobierno de Berlín a Israel, así como a su postura ambigua respecto a la condena de lo que muchos consideran un genocidio, dadas las más de 70.000 víctimas en Gaza.

Los dos últimos cancilleres alemanes, Olaf Scholz (quien gobernó de 2021 a 2025) y el actual canciller, Friedrich Merz, modificaron significativamente la política exterior del país hacia Rusia. La excanciller Angela Merkel modernizó la Ostpolitik iniciada por Willy Brandt en la década de 1960, profundizando los acuerdos económicos y fomentando una mayor interdependencia con Rusia, especialmente en el sector energético, durante sus 16 años en el gobierno. Sin embargo, la ocupación de Crimea y la posterior guerra desatada por Moscú cambiaron el panorama.

Estados Unidos y la UE impusieron severas sanciones económicas a Rusia, mientras que la OTAN respaldó a Ucrania con ayuda financiera y equipo militar. El segundo mandato del presidente Donald Trump alteró drásticamente el panorama de colaboración y entendimiento político con la UE. Además de apoyar implícitamente al gobierno ruso, la administración implementó una política arancelaria punitiva contra la mayoría de los países y cuestionó el incumplimiento del objetivo del 2 % de contribución a la OTAN.

Lo que inicialmente parecía una mera pose por parte del gobierno estadounidense se ha consolidado hasta tal punto que la ayuda militar autorizada por Washington para Kiev ahora debe ser financiada por los socios de la Alianza Atlántica. La brecha se ha profundizado aún más, ya que España, Italia y Francia se han negado a permitir el uso de bases militares europeas para ataques aéreos contra Irán. En respuesta, el presidente Trump anunció una reducción del número de militares desplegados en Alemania. El alcance de la brecha entre Estados Unidos y Europa no está claro. En medio de este confuso panorama internacional, el gobierno de Berlín ha anunciado que abandonará su política pacifista, que ha mantenido desde la posguerra.

Pistorius‘ Plan B für den Ernstfall: Wann die Wehrpflicht doch kämeEn abril pasado, el ministro de Defensa, Boris Pistorius, declaró que Alemania modernizará sus fuerzas armadas con el objetivo de tener el ejército convencional más poderoso de Europa. Por su parte, el general alemán Christian Freuding declaró recientemente en Berlín que «Alemania se está preparando para una posible guerra con Rusia en 2029», añadiendo que esta fecha se basaba en un análisis de inteligencia de la OTAN. En contraste, Francia y Alemania cancelaron el proyecto conjunto de 100.000 millones de euros para construir un caza de quinta generación, una medida destinada a demostrar la continuidad de la colaboración en materia de defensa y reducir la dependencia militar de Estados Unidos.

En resumen, Alemania ha dado un giro histórico a su política de defensa que podría tener repercusiones en toda Europa. Esta decisión está respaldada por la capacidad industrial y económica para llevarla a cabo en un país donde la coalición gobernante entre los democristianos y los socialdemócratas se está volviendo cada vez más frágil. Según encuestas recientes, el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) lidera con casi el 30% de los votos. Nunca antes un solo partido había logrado formar gobierno en Alemania; siempre se habían requerido alianzas. La coalición actual no ha respondido a las demandas ciudadanas y está perdiendo rápidamente un apoyo significativo. Casualmente, las próximas elecciones se celebrarán en 2029.

Así como el recuerdo de los largos años de ocupación soviética no se ha borrado de la memoria de los países que la sufrieron, las consecuencias del rearme alemán del siglo pasado no se han olvidado en países como Inglaterra. Estas consecuencias incluyen la terrible ocupación de Polonia y los abusos cometidos en Francia y en toda Europa Occidental, víctimas del expansionismo alemán.