El largo invierno del Bitcoin y el misterio nunca revelado de su creador

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El Observador

En junio, a la par que el mundo vio subir las tasas de interés y el crecer la inflación, las monedas digitales ingresaron en la segunda gran crisis de sus 13 años de existencia. Los inversores entraron en clima de pánico al constatar que, en siete meses, la cotización del Bitcoin caía a la tercera parte de su valor.

En el mundo de las criptomonedas, el Bitcoin es el de mayor circulación. Fue creado 2009 por alguna persona u organización que usó el alias de Satoshi Nakamoto y se contactaba a través del web, sin oficinas ni respaldo monetario alguno. Dos años después, ese nombre japonés se esfumaba sin dejar rastros sobre su identidad. Sin embargo, el Bitcoin sigue dando tela para cortar y de él surgieron algunos criptomillonarios y muchos criptoperdedores entre inversores de riesgo que ven fluctuar de modo furibundo su cotización.

En un informe titulado Criptoinvierno: claves para entender la caída de las criptomonedas a nivel mundial, la periodista la BBC Cecilia Barría explica que esta reciente caída abrupta llegó justo después del mejor momento histórico del mundo cripto. En apenas cinco años, de fines de 2016 a fines de 2021, 1 Bitcoin pasó de valer 1.000 dólares a cotizarse 68.000. Actualmente su cotización oscila en aproximadamente los 19.000 dólares.

En el mundo de las divisas digitales está haciendo mucho frío, “llegó un criptoinvierno”, explica Barría. Pero, ¿por qué hace tanto frío últimamente en el mundo de las criptomonedas?

La explicación es que el dinero digital no es una inversión como las acciones bursátiles, cuya lógica en algún punto tiene contacto con la producción real o, al menos, con la valuación que hacen los inversores de una compañía. El dinero digital no está regulado por ningún Banco Central, no hay autoridad monetaria que lo controle. Sube y baja de modo frenético.

En 2017, un Bitcoin cotizaba US$1.000 y en 2018 valía 18 veces más. En 2020 bajó para luego rebotar e iniciar un raid alcista que lo llevó en noviembre de 2021 a un precio de US$68.000 por unidad. Sin embargo, los que algunos creían una reserva de valor ante escenarios complicados no fue tal. La caída de la cotización de las empresas tecnológicas, la suba de las tasas de interés, la inflación global y la guerra en Ucrania hundieron en apenas unos pocos meses el valor de las criptomonedas y las pusieron ante un futuro de difícil pronóstico.

Monedas “disfuncionales”

Las cosas del bitcoin que conviene preguntarse… para despertar de la fantasíaLos vaivenes en la cotización no es el único elemento que conspira contra el Bitcoin y otros activos digitales. El profesor brasileño Jorge Stolfi junto a 1.500 expertos en tecnologías digitales y envió una carta al Congreso de Estados Unidos para advertir sobre las fragilidades de las criptomonedas

A principios de mayo, Stolfi, que es doctor en de Ciencias de la Computación por la Universidad de Campinas (Brasil), puso un tuit en inglés que decía: “Todo científico de la computación debería poder ver que las criptomonedas son sistemas de pago totalmente disfuncionales y que la ‘tecnología de blockchain’ (también los ‘contratos inteligentes’) es un fraude tecnológico. ¿Podrían decirlo en voz alta?”.

El tuit se viralizó pero su efecto más importante es que logró armar la red de 1500 expertos que firmaron la carta enviada al Capitolio: “Escribimos para instarlos a adoptar un enfoque crítico y escéptico respecto de que la industria de los criptoactivos son una tecnología innovadora e indiscutiblemente buena”, advertían.

La carta fue enviada el viernes pasado, según contó Stolfi al diario El País de España. “El único modo de sacar dinero de bitcoin -explicó- es vendiéndolo a otra persona. Al hacerlo, alguien compra tu Bitcoin, por ejemplo, por US$2.000 o más. Si la compra o la venta provienen de otro inversor virtual, no se modifica el total del dinero, lo que hay es una rotación. Pero si se lo compra a un ‘minero’, el dinero sale del sistema”.

La minería de criptoactivos es un proceso complejo que utiliza programas más o menos sofisticados y equipos potentes; además de muchísima energía eléctrica, razón por la cual la actividad ha sido duramente cuestionada por los ambientalistas. Los mineros obtienen sus beneficios con las comisiones que cobran agregando un eslabón a la cadena de transacciones (blockchain).

Sin embargo, advierte Stolfi, “muy poca gente parece saber que hay dinero que entra por el lado de los inversores y dinero que sale por el lado de la red creada por los mineros”. El experto señala que el proceso “depende de que haya más gente poniendo dinero que sacándolo” y advierte que las transacciones se derrumbarán “cuando ya no haya más tontos a los que engañar”.

El académico brasileño se vale de un ejemplo que terminó en una caída estrepitosa: “El esquema piramidal de Bernie Madoff duró 25 años. Aquello estaba oculto. Aquí todo el mundo puede ver cómo funciona”. Desde ya, “todo el mundo” que entienda el complejo mundo criptodigital.

“El esquema piramidal está ahí -explica Stolfi-, pero la mayoría de la gente que invierte no lo sabe. La gente dice que no es un esquema piramidal porque no hay una figura ni se esconde nada. Pero el único requisito para que los inversores se beneficien es que lleguen nuevos inversores”. Si la condición no se da, las criptomonedas valen nada. No tienen respaldo oro, ni hay bancos centrales que las regulen.

Un enigma

Pasaron 13 años del nacimiento del Bitcoin, cuyo fundador se escondió en el alias de Satoshi Nakamoto. Creó una fundación (P2P) y afirmó ser unGavin Andresen Publishes Theory of Possible Crypto Future: Whales Shut Down the BTC Network in the Year 2100 - CryptoPumpNews - cryptocurrency news varón de 37 años residente en Japón. Dos años después, con ese activo digital en pleno rodaje, Nakamoto se esfumó.

Puede haber sido una persona, una organización financiera, un gobierno o una red de inteligencia. Lo cierto es que en 2011, cuando ese invento podría haber convertido en millonario al creador, dejó de contestar hasta los correos electrónicos del desarrollador de software Gavin Andresen, que sí es una persona de carne y hueso.

Andresen, pese a no recibir respuestas del enigma Nakamoto, creó la Fundación Bitcoin, cuya página puede visitar cualquier inversor, o incluso cualquier curioso. Al ingresar hay un video de minuto y medio en el que los golosos pueden empalagarse con las ventajas del Bitcoin y hacer donaciones a la fundación.

El sitio explica que en el mundo cripto no hay controles por parte de los bancos, las cuentas se manejan directamente desde los soportes digitales y las transferencias son entre personas sin necesidad de ser atravesadas por las instituciones. “Enviar Bitcoins es tan simple como enviar un correo electrónico y con los Bitcoins se pueden comprar cosas materiales. Las transacciones son hechas por los mineros para verificar su transparencia”.

¿Será un nuevo fetiche, será una manera que convivirá con los sistemas financieros tradicionales, será una burbuja que finalmente explote? Stolfi afirma que “como todos los esquemas piramidales no hay manera de saber cuándo explotará”. Su lectura advierte que “la quiebra está garantizada” y que “ocurrirá antes de que la mayoría de gente se dé cuenta”. ¿Los perdedores? Los pequeños inversores.

“Al menos unas 10 millones de personas que han invertido y siguen invirtiendo en Bitcoin, según algunas estimaciones”, finaliza Stolfi.