El agronegocio y el modelo económico del capitalismo para la Argentina

131

Ernesto Salgado | 


Mientras tanto, los señores del poder siguen trabajando para que el sometimiento sea aún mayor. Para ello apelan a declaraciones terroristas como las del ex presidente y ex capitoste justicialista Eduardo Duhalde, o a manifestaciones reclamando libertad y denunciando que el país, por este camino, marcha al comunismo.

Ejecutan una política, tanto cuando producen los incendios de bosques y humedales, o cuando forman el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) que ya mantuvo un encuentro con el presidente de la Nación, Alberto Fernández, a principios de agosto, donde hubo acuerdo con el plan de reactivación agroindustrial. Fernández les habló de que “la agroindustria es uno de los grandes motores de la economía y el desarrollo”.

Apenas unos días antes, en julio de este año, el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Sola, anunció un preacuerdo con China, que invertiría unos 27.000 millones de dólares para desarrollar la cría industrial de cerdos en nuestro país, un práctica cuestionada por los perjuicios ambientales y humanitarios que ocasiona.

Es decir, todo cierra en la misma dirección. Como dice el periodista Darío Aranda en la revista La Vaca: “No hay grieta en Argentina. Oficialismo y oposición están de acuerdo y se aferran al modelo de agronegocio, de producción de commodities para exportación. Así queda en claro, una vez más, con el plan de diez años impulsado por un amplio sector empresario y que ya tuvo el visto bueno del Presidente, la Vicepresidenta, de gobernadores y de Juntos por el Cambio (Pro-UCR)”.

Aranda agrega: “Mientras parte de la discusión pública se centró en la (frustrada) expropiación de Vicentín, los chanchos para China y la quema de humedales, el sector empresario y el gobierno nacional cerraron filas en un plan que propone profundizar el agronegocio transgénico, con nuevas promesas de “empleos”, divisas, “desarrollo” y, una vez más, dejando de lado las consecuencias sociales, ambientales y sanitarias del modelo que lleva tres décadas en el país”.

Mientras, reclamamos -y es necesario- la expropiación de Vicentín, denunciamos el acuerdo con China o la quema de humedales en beneficio de los ganaderos y los grandes pull de siembra y ponemos atención en el reclamo de una verdadera Ley de Humedales, evitando dejarles el camino libre de obstáculos y generando un mayor nivel de conciencia y resistencia, no perdamos de vista que el problema real y final es el tipo de país que el capitalismo está modelando para la Argentina.

La experiencia de las últimas décadas confirma que el modelo de agronegocios implicó el avance sobre campesinos, indígenas, montes nativos y humedales.
Obviamente los “patriotas” del CAA no dicen cómo nos van a evitar las pandemias que ellos ayudan a generar pero por supuesto prometen “que su acción será sin descuidar el entorno ambiental”.

Esto en el marco de un círculo perverso. Ya sabemos que la COVID-19 es de origen zoonótico, es decir una enfermedad que puede transmitirse de animales a seres humanos. La aparición de este virus desconocido hasta hace unos meses, también se relaciona con las costumbres alimenticias de nuestra especie y la destrucción constante de nuestro propio hábitat.

La destrucción de nuestro planeta es obra de una política sistemática del capitalismo a escala planetaria y de su política económica de alto poder destructivo. Ellos son los dueños de las empresas que producen el cambio climático porque destruyen los bosques, secan los humedales, implanta el extractivismo, desarrollan la mega minería a cielo abierto e instalan el uso de agrotóxicos, entre otros males. Esas mismas empresas son dueñas de los grandes laboratorios que ahora van a lucrar con la creación de una vacuna que nos libere de este virus y van…

Así cierran un círculo y pronto abren el siguiente. ¿Hasta cuándo?