EE.UU. redirige ayuda militar de Europa y Asia hacia cuatro aliados latinoamericanos
El Departamento de Estado de Estados Unidos notificó este martes al Congreso que redirige ayuda militar por 52 millones de dólares, originalmente destinada a Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak, hacia Ecuador, Panamá, Colombia y Perú. La medida se ejecuta a través del programa de Financiamiento Militar Extranjero (FMF) y confirma la prioridad que la Administración Trump otorga al hemisferio occidental.
Un funcionario del Departamento de Estado explicó que los fondos servirán para «combatir el narcoterrorismo» en la región y para reforzar la seguridad del Canal de Panamá, un enclave estratégico para el comercio global. Washington argumentó además que casi el 80% del financiamiento militar extranjero de la última década se había concentrado en Oriente Medio, en detrimento del continente americano.
Escudo de las Américas
Los beneficiarios de esta reasignación de ayuda militar comparten su reciente incorporación al mecanismo denominado Escudo de las Américas, una coalición liderada por Washington para ejecutar operaciones conjuntas contra el crimen organizado. Ecuador, en particular, se ha convertido en el caso más visible de cooperación militar directa con Estados Unidos, al desarrollar redadas conjuntas pese a que sus votantes rechazaron en un referendo la instalación de bases extranjeras.
El reajuste se produce apenas días después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, realizara una gira por Colombia, Perú y Ecuador para consolidar la ofensiva regional contra el narcotráfico. Durante esa visita, Washington ya había anunciado un paquete de asistencia de 1.000 millones de dólares para Colombia, sujeto a la aprobación del Congreso, que elevaría la cooperación bilateral a su nivel más alto desde el Plan Colombia.
Estos movimientos se enmarcan en una estrategia más amplia del Pentágono, que en los últimos meses ha ampliado su presencia en la región tras una serie de ataques a embarcaciones superamente vinculadas al narcotráfico, y al ataque militar en Venezuela para secuestrar al presidente Nicolás Maduro. El Departamento de Estado sostiene que la nueva distribución de recursos es «consistente con la estrategia de seguridad nacional» para limitar la influencia de China, Rusia e Irán en el hemisferio.